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| 12/1/2016 10:01:00 PM

El misterioso voto 76 que le apareció al acuerdo de paz

Miguel Amín había quedado señalado como el único senador del Partido de la U que no votó el acuerdo de paz, pero consiguió que un día después de la refrendación se le contabilizara su voto. ¿Es legal?  

No es raro que en Colombia aparezcan votos después de los escrutinios. Por el contrario, en cada elección son muchos los candidatos que se acuestan elegidos pero amanecen sin curul. Recientemente le pasó a Rodrigo Lara. En el 2010 era senador según el preconteo, pero en el escrutinio Carlos Fernando Motoa lo superó por nueve votos.

Y si de elecciones presidenciales se trata, la historia le tiene un lugar de privilegio a las del 19 de abril de 1970. En la noche, según las emisoras, Gustavo Rojas Pinilla tenía la delantera, pero en la mañana siguiente amaneció derrotado por Misael Pastrana.

Pero lo que resulta inverosímil es que aparezcan votos en una elección en el Senado donde apenas se contabilizan 102 votos. Pero eso sucedió al borde de la media noche del martes, cuando la cámara alta del Congreso refrendó el acuerdo de paz. Esa noche todos los medios informaron el resultado, 75 votos por el Sí. Al día siguiente el resultado oficial era de 76 votos.

Consulte: El Sí gana el ‘plebiscito’ del Senado

Saúl Cruz lleva casi una década siendo el subsecretario del Senado. Entre sus funciones, debe sustituir las ausencias del secretario general, ese notario que toma escrupuloso registro de cada uno de los movimientos de las sesiones plenarias. El martes en la noche, en la refrendación del acuerdo de paz, Gregorio Eljach, el secretario titular, no se le midió a la trasnochadora jornada de más de 13 horas. Por eso a Saúl le correspondió la recta final y el histórico papel de notificarle al país el resultado de la votación con la que el Senado ‘reemplazó’ el plebiscito del 2 de octubre, y con la que refrendó el nuevo acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC.

Al filo de los 11:00 de la noche, cuando se cerró el registro electrónico, Saúl Cruz dio el veredicto: “Señor presidente, por el Sí 74 votos electrónicos y uno manual del senador Roberto Gerlein; por el No, cero votos. Ha sido aprobada la proposición”. Así quedó registrado en las grabaciones de la plenaria, y así fue registrado en todos los noticieros, en los avances de radio, en las ediciones de los diarios. Con 75 votos (de 101) el Senado había refrendado el acuerdo de paz.

Tan pronto se conoció el resultado, se supo quiénes fueron los senadores que se abstuvieron de votar, además de los 19 del Centro Democrático que se marcharon a la vista de todos minutos antes de comenzar la votación. Eran los conservadores Nadia Blel, Mauricio Delgado, Luis Emilio Sierra, la liberal Sofía Gaviria, y Miguel Amín, del Partido de la U.

El miércoles, la Secretaría general del Senado expidió el acta de votación oficial, y a diferencia de lo que se había informado la noche anterior, el ‘nuevo’ resultado fue de 76 votos por el Sí. De la noche a la mañana, al acuerdo de paz le salió un voto adicional.

Era precisamente el de Miguel Amín, quien como senador del partido político del presidente Juan Manuel Santos estaría obligado a dar muchas explicaciones por no haber votado por la principal bandera política del mandatario. Lo cierto es que la votación lo había pillado fuera de base y cuando regresó al recinto ya se había conocido el resultado.

En el acta, aparece que Amín había votado manualmente, pero de haber sido así, el subsecretario lo habría anunciado en el momento de dar el resultado de la votación final. Eso no pasó.   

Ver acta de la plenaria sobre proposición para refrendar el acuerdo de paz

En el Senado, los congresistas votan mediante un sofisticado sistema electrónico. Cada curul tiene una pantalla que sólo se activa con la huella del congresista titular. En las votaciones aparecen dos opciones, sí y no, y el senador tiene que oprimir su decisión. El único que tiene acostumbrado a votar manualmente es Gerlein, poco amigo de la tecnología y quien prefiere levantar su mano e indicarle al secretario el sentido de su voto.

Saúl Cruz le explicó en un informe al presidente del Senado, Mauricio Lizcano, que el senador Amín sí se encontraba en el recinto y que, en efecto, votó de forma manual.

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En la imagen de la transmisión por televisión de la Señal Institucional, cuando el Senado rompe en aplausos tras el resultado, se ve aplaudiendo a Armando Benedetti junto al senador Amín. Quedó registrado el momento en que este se acerca al asiento del subsecretario Cruz y se presume que ese fue el momento en que se acercó para votar, cuando el registro se había cerrado. Es como si el 2 de octubre un ciudadano hubiera llegado a depositar su voto después de las 4:00 de la tarde, cuando de cerraron las urnas. Pero en este ‘plebiscito’ por la paz del Senado hubo esa excepción. En los anales de la historia quedará que Miguel Amín votó por la paz, aunque en la realidad no alcanzó a hacerlo.

Amín atribuyó el hecho a un episodio que se produjo antes de la votación definitiva y que generó confusión en la plenaria. El acuerdo de paz fue sometido dos veces a votación por otro extraño error que estuvo a punto de frustrar el debate.

El orden del día, que se debía haber aprobado al comienzo de la sesión, nunca fue aprobado. Ernesto Macías, senador del Centro Democrático, denunció la anomalía después de un primer intento de votación, con el ánimo de advertir vicios que tumbarían la refrendación. Miguel Amín había votado Sí al acuerdo de paz y se marchó del recinto. Minutos después lo llamaron para decirle que la votación tuvo que ser repetida. Cuando regresó ya se había cerrado el registro, por lo que se acercó a la Secretaría para dejar constancia de que sí había votado.

¿Es ilegal?

El reglamento del Congreso colombiano, y probablemente el de ningún parlamento del mundo, no contempla esta extraña situación, sencillamente porque se entiende que nunca aparecerá un voto después de cerrado el registro. ¿Podría viciar la refrendación del acuerdo de paz? Seguramente no.

Hace dos años, cuando la Comisión Primera del Senado debatió la reforma al equilibrio de poderes, la novata bancada del uribismo incurrió en una primiparada. Cuando se votó la eliminación de la reelección votaron sí, cuando se oponían a eliminarla. Un día después se percataron de su error y pidieron repetir la votación, solamente para dejar expresa que su verdadera posición.

O si de votos fantasmas se trata, la elección de César Negret como defensor del pueblo, el pasado 16 de agosto, tuvo una primera votación insólita. Se habían registrado 154 representantes y en la urna aparecieron 158 votos. Por obvias razones la elección se tuvo que repetir.

Un voto más o un voto menos no alteraba en nada la voluntad del Senado, pues más de las terceras cuartas partes votaron a favor del acuerdo de paz. Pero no deja de ser un curioso episodio, el de un senador que llegó a votar tarde y un secretario que se lo permitió. Según el acta oficial, fueron 76, y no 75, los votos con los que el Senado refrendó el acuerdo de paz.

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