Viernes, 19 de diciembre de 2014

| 2013/09/13 00:00

La acusación contra José Juan Rodríguez

Tras definir quiénes serán las víctimas dentro del proceso la Fiscalía podrá presentar el escrito de acusación.

La Fiscalía no ha podido acusar a José Juan Rodríguez. Foto: Guillermo Torres / SEMANA

La Fiscalía está lista para acusar formalmente a José Juan Rodríguez, pero lo único que se lo ha impedido es el definir quiénes serán las víctimas del proceso. Este viernes la juez 36 de conocimiento deberá decir si acepta Segurexpo y la Contraloría Distrital como afectados por la presunta actuación del concejal.

Si hay un no para las dos entidades que aspiran a tener participación en la acción penal como víctimas, estas podrían apelar y será el Tribunal Superior de Bogotá el que decida en segunda instancia, pero si hay un sí para ellos, también puede ocurrir los mismo, pues la defensa de Rodríguez podría estar en desacuerdo. Cualquiera de los dos hechos dejaría la acusación por el delito de interés indebido en la celebración de contratos nuevamente en veremos.

Rodríguez a diferencia de otros de los procesados por el ‘carrusel de contratos’ ha optado por defenderse en audiencia y no colaborar con la justicia. Un día antes de la imputación y de que fuera enviado a la cárcel, el concejal habló con Semana.com del arsenal de pruebas que la Fiscalía tienen en su contra y con el que le imputó finalmente el cargo de interés indebido en celebración de contratos en mayo pasado, por haber influido, presuntamente, en la entrega de contratos en el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).

El concejal negó que fuera el 'amo y señor' del IDU y aseguró que tanto Emilio Tapia como Julio Gómez, los dos controvertidos empresarios que han hablado en su contra, mienten. Pero la Fiscalía piensa otra cosa. En la audiencia en la que se le imputaron cargos, el fiscal del caso señaló que Rodríguez habría participado en la entrega de los contratos de malla vial 137,138, 071 y 072, que servían para obras adicionales de la Fase III de TransMilenio, de la calle 26 y la carrera décima. Tan solo el contrato 137 llegó a 418.000 millones de pesos.

“Buscó el beneficio de sus amigos. Su relación permanente desde el 2007 con el IDU lesionó la administración pública, pues no obró con transparencia y rectitud. Favoreció a Andrés Jaramillo con la adjudicación de dos contratos (…) era consciente que interesarse en un contrato en el que no debía intervenir era antijurídico”, dijo el fiscal.

Para la Fiscalía es evidente que el concejal se aprovechó de su investidura y su posición económica y en la sociedad, para favorecer a Julio Gómez en la adjudicación de contratos del Distrito.

El polémico Rodríguez

La historia del concejal José Juan Rodríguez cada vez más deja entrever que él era el cerebro tras el descalabro de las obras de la calle 26. Así lo publicó SEMANA hace unos días, pese a que desde el pasado 23 de mayo Rodríguez cuenta con una medida de aseguramiento, el tema de su curul no se ha definido.

Esa triquiñuela retrata parte de su carácter: su cabeza siempre está maquinando para ver cómo exprime al erario. José Juan, que a los 20 años era considerado el hijo calavera del senador Gustavo Rodríguez Vargas y se rebuscaba la vida en Acacías, Meta, tuvo un cambio significativo.

Hoy, a sus 39, se da lujos de multimillonario como ser el dueño de un criadero de caballos andaluces y haber construido un rancho que supera en lujos a la hacienda de cualquier nuevo rico.

“En esta región, el valle de Tenza, ha vivido gente como el esmeraldero Víctor Carranza o el narcotraficante Julio Lozano, el que era jefe del Loco Barrera, y ninguno de ellos construyó un rancho como el que se hizo José Juan”, dice un habitante de Somondoco, el pueblo en donde queda la finca, en Boyacá.

¿Cómo logró dar ese salto? A los 25 años ‘sentó cabeza’ y siguió el ejemplo de su papá. Le dieron, primero, dos palomitas en el Concejo de Bogotá, y luego, en 2004, se ganó el puesto de titular. Solo necesitó tres años allí para convertirse –según le confesaron a la Fiscalía varios testigos clave del carrusel de la contratación– en el cerebro del saqueo del TransMilenio de la 26.

Así como los primos Nule, gracias a su incompetencia, dejaron al descubierto el cartel, y luego el contratista Emilio Tapia sacudió la ciudad al contar cómo se movió esa máquina de corrupción, el caso de José Juan Rodríguez ahora revela secretos sorprendentes de cómo empezó el saqueo y el papel que, tal vez sin saberlo, desempeñó el entonces alcalde Luis Eduardo Garzón.

Rodríguez sigue dando la pelea en los estrados judiciales, mientras Bogotá busca respuestas frente a un escándalo del tamaño del ‘carrusel de contratos’, que cada día suma a más implicados.

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