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| 4/10/2014 12:00:00 AM

El desplazado asesinado en el día de las víctimas

Adán Quinto era líder en el Urabá antioqueño que ayudaba a las familias que se desplazaban a Turbo.

Adán Quinto dejó su casa y su municipio hace unos años para huir de la presencia del frente 57 de las FARC en Cacarica, Chocó. Aunque cambió de departamento, se fue hasta Turbo (Antioquia) y pidió medidas de aseguramiento, lo asesinaron. 

Dos sicarios le dispararon al desplazado el pasado 9 de abril en Turbo, mientras en todo el país se recordaba el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y se conmemoraba el día de 6,2 millones de víctimas. 

En uno de los eventos de la conmemoración, realizado este jueves, un asistente se levantó de su asiento para increpar al presidente Juan Manuel Santos sobre el asesinato de Quinto. 

Él le discutió a Santos el hecho de dialogar con las FARC, cuando esa guerrilla fue la responsable del asesinato del líder de los desplazados, como afirmó. 

El presidente le respondió explicándole que “para que usted no tenga que volver a reclamar, estamos buscando la paz”.

El hombre dijo además que el escolta que le dio la Unidad Nacional de Protección (UNP) a Quinto no estaba con él. 

El Instituto Popular de Capacitación, organización no gubernamental que propende por los derechos humanos, sostiene que hace cinco meses el líder comunitario perdió parte de su esquema de seguridad y quedó con un solo escolta y un chaleco blindado. 

La UNP dice que Quinto tenía “apoyo de transporte” y que salió de su casa sin el escolta. “Si bien no podemos decir, ni mucho menos, que la culpa sea de las víctimas, sí es necesario pedirles que hagan uso de las medidas de protección y de autoprotección”, aseguró Andrés Villamizar, director de la institución. 

Aunque en los últimos años había sido amenazado en reiteradas ocasiones, la situación empeoró desde inicios del 2014. En enero de este año, 45 familias de Cacarica se desplazaron a Riosucio (Chocó) y a Turbo.  En el municipio antioqueño, los recibió Quinto y, con ello, su papel fue más visible.

Era líder comunitario desde cuando vivía en la cuenca del río Curvaradó. Él estuvo en el desplazamiento de aproximadamente 15.000 personas que dejaron Cacarica en 1997 para irse al bajo Atrato chocoano por presiones de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urába.

A pesar de haber vivido la violencia en carne propia, Quinto siguió luchando por los derechos de los desplazados hasta que lo mataron. 
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