Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/18/2017 11:00:00 PM

“La costa debe tener más poder nacional”: Adolfo Meisel

El barranquillero Adolfo Meisel, codirector del Banco de la República, habla de los problemas de liderazgo que hay en la costa, de la discriminación y de la necesidad de que esa región tenga más peso en el poder central y en las discusiones nacionales.

SEMANA: Usted, un costeño destacado que ocupa uno de los cargos más importantes del Estado ¿por qué se queja de que el Caribe no tiene suficiente poder nacional?

ADOLFO MEISEL: Porque estamos viviendo, como nunca antes, una crisis del liderazgo político del Caribe en su dificultad para influir en los destinos de la Nación. Algo paradójico, si se mira cómo la participación electoral de la región ha resultado decisiva para definir el rumbo político del país.

SEMANA: Pero la costa tuvo a Rafael Núñez, uno de los presidentes que gobernó por más periodos y que marcó la historia moderna del país.

A.M.: Sí, pero desde Núñez, que terminó su última Presidencia en 1894, no ha habido otro presidente costeño. Y si comparamos otros cargos importantes del Estado en los siglos XIX y XX, es claro el retroceso. Por ejemplo, el samario Tomás Suri Salcedo fue el último ministro de Hacienda costeño, y eso fue hace un siglo. Y ni hablar de otras entidades económicas o técnicas.

SEMANA: ¿Cómo es posible que no tengan liderazgo político nacional si la costa es un bastión importantísimo para definir las elecciones presidenciales?

A.M.: De eso no hay la menor duda y la costa influye en las elecciones nacionales para ganar o perder. Cuando López perdió su reelección, se quedó esperando los votos de la costa. Nosotros también fuimos fundamentales en la reelección de Santos. Mientras perdió en casi todo el país, ganó en el Caribe. Y creo que las próximas elecciones en la costa van a ser muy duras, porque todo el mundo sabe que allá se va a definir el próximo presidente.

SEMANA: Pero el caso de los Ñoños, dos de los senadores más votados, a quien el gobierno les ha dado centenares de puestos en la burocracia nacional, ¿no es un ejemplo de liderazgo político costeño?

A.M.: No. Su caudal electoral les puede dar influencia en algunas instituciones, pero eso no se convierte en una representación de importancia en el Estado nacional ni en influir en temas fundamentales del Estado, en parte también, porque nos quedamos sin grandes líderes y pensadores. En otras palabras, los costeños tenemos dificultades para traducir nuestra influencia electoral para ser parte del Estado colombiano.

SEMANA: ¿Cómo explica las razones de esa crisis de liderazgo político?

A.M.: Hay múltiples elementos, que van desde lo económico hasta los estereotipos que tienen el resto de los colombianos de los costeños. El café les permitió a Antioquia y a los departamentos del Eje Cafetero fortalecerse económicamente, con lo que también se creó una industria. Por el contrario el Caribe, salvo Barranquilla, se debilitó.

SEMANA: ¿Usted plantea que esa debilidad del liderazgo también se debe a la reorganización político-administrativa creada luego de la guerra de los Mil Días?

A.M.: Sí, a partir del siglo XX el gobierno central, con el ánimo de debilitar los poderes regionales que le competían al centro, decidió dividir los grandes Estados del siglo XIX en departamentos pequeños. En la costa, además de perder a Panamá, donde había una clase política importante e influyente, los antiguos Estados de Bolívar y Magdalena quedaron partidos en ocho departamentos. Y Cauca, en 14. Algo contrario le sucedió a Antioquia, que aumentó su territorio y le dieron acceso al mar. Gracias a esto, el poder en la costa está repartido en distintas ciudades, lo cual es un verdadero problema para el liderazgo político. Por ejemplo en Antioquia, que tiene una economía similar a la del Caribe, un gobernador toma las decisiones políticas, no ocho.

SEMANA: Por eso se dice que el único regionalismo efectivo es el antioqueño…

A.M.: Sí, pero no solo por eso. Al tener el café y luego la industrialización como base económica, los antioqueños formaron gremios muy fuertes. La Andi nació en Medellín, y la mayoría de sus dirigentes, al igual que la Federación de Cafeteros, han sido paisas. Y ellos manejaron durante mucho tiempo los hilos de la política económica, y también política, del país.

SEMANA: Pero Cartagena es la quinta ciudad del país, tiene una industria importante y también Barranquilla es una ciudad industrial...

A.M.: Barranquilla tiene una clase industrial local que dirige ahora la ciudad, lo que ha generado un cambio que a la gente le gusta. Y si mira a Cartagena, Mamonal es un enclave industrial que está en su mayoría en manos de empresarios nacionales o extranjeros, no de una elite local. Por ejemplo, la junta directiva de Reficar está en Bogotá o buena parte de los dueños de los hoteles y propiedades importantes no son cartageneros. Y la situación es poco alentadora si se miran regiones del Caribe, pues domina una elite tradicional terrateniente que, con respecto a otras del país, como los azucareros o los floricultores, es débil. En Sucre, por ejemplo, la precariedad económica es tal que la única posibilidad de trabajo de un profesional está en el Estado.

SEMANA: ¿Por qué cree que los estereotipos sobre los costeños han ayudado a esa marginalización y a esa falta de liderazgo político nacional?

A.M.: Los habitantes tienen una percepción de que somos perezosos, fiesteros y hasta corruptos. Esos estereotipos son una base para la discriminación. Voy a poner un ejemplo; cuando se destapan casos de corrupción como el de Odebrecht, a los involucrados de la costa se les dice que son costeños, pero a los demás no les dicen que son paisas o cachacos.

SEMANA: ¿Qué le propone a los costeños para solucionar este problema?

A.M.: Primero, crear institucionalidad, que la costa no tiene. No hay un solo espacio donde se discuta la agenda regional como tienen los antioqueños con Proantioquia. Segundo, definir una agenda para el beneficio de la mayoría de los costeños, que marque el rumbo que se debe tomar.

SEMANA: Y esa agenda debe enfocarse en…

A.M.: En inversión social, en reducir la enorme pobreza e inequidad y en fomentar, en especial, la educación en todos los niveles. Una de las causas por las que no tenemos una tecnocracia que influya en los destinos del país se debe a la poca preparación de nuestros estudiantes. Si uno toma, por ejemplo, las 500 becas que el Banco de la República ha dado desde 1980, nadie escogió universidades en la costa, ni siquiera los que trabajan en esa región. Y de los seis costeños que la han obtenido cuatro han estudiado en Los Andes, en el Rosario o en la de Antioquia.

SEMANA: ¿Y en términos económicos, qué más se debería hacer?

A.M.: Defender una apertura de la economía nacional, porque aún somos muy proteccionistas. Este país necesita promover un modelo de crecimiento en exportaciones, y eso lo podemos liderar los costeños.

SEMANA: ¿Esa propuesta no conlleva a un rancio y poco fructífero regionalismo?

A.M.: Al contrario, una costa Caribe fuerte económicamente, con liderazgo político y que promueva sus intereses le conviene al país. No es bueno para Colombia que una región donde vive el 20 por ciento de su población crezca a los ritmos de África tropical. Eso le baja potencia al país. Por eso yo estoy promoviendo una entidad al estilo Proantioquia.

SEMANA: ¿Y no va a haber un gerente costeño en el banco?

A.M.: Espero que algún día sí…

SEMANA: No será usted…

A.M.: No, yo no quiero ser gerente. Por eso quiero que haya muchos costeños bien preparados para que alguno pueda llegar a ese cargo. Ese puesto ya no está dentro de mi plan de vida, yo voy de salida, llevo 30 años en el banco y creo que eso es suficiente.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.