Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2015/12/09 06:00

¿Desde cuándo está Reino Unido involucrado en la guerra en Colombia?

Son pocos y de muy bajo perfil. Pero el Gobierno reconoce que han sido clave en la lucha contra el narcotráfico, el negocio que alimenta económicamente el conflicto.

Los comandos especiales de antinarcóticos de la Policía de Colombia se llaman Jungla, y fueron entrenados originariamente por especialistas británicos. Foto: BBC / Natalio Cosoy

Es de madrugada y bajo la cubierta de la noche un grupo de fuerzas especiales de la Policía antinarcóticos de Colombia se esconde entre la vegetación.

Rodean un laboratorio de procesamiento de cocaína oculto en una zona montañosa y boscosa en el departamento de Norte de Santander, junto a la frontera con Venezuela.

Hace horas que esperan en silencio bajo una constante llovizna. Y alrededor de las 5 de la mañana, cuando comienzan a llegar los trabajadores del laboratorio, arremeten contra el lugar.

Bajo sus toldos verdes y negros camuflados en el denso follaje, encuentran tambores con químicos, microondas, generadores eléctricos, un "marciano" (una especie de alambique que permite reciclar productos químicos y ahorrar dinero en insumos), una prensa y otros elementos utilizados en la producción de cocaína. También capturan a un hombre.


Prensa y marca
Prensa y marca para identificar la cocaína, junto a otros elementos encontrados en el laboratorio. Foto: BBC


Microondas
Los microondas utilizados para secar la cocaína. Foto: BBC

Capturado
El hombre capturado en el operativo podría pagar cinco o más años de cárcel. Foto: BBC

Luego de recoger evidencia, entre la que se cuentan plásticos calados con dibujos y palabras utilizados para marcar los ladrillos de cocaína, siembran el lugar con explosivos plásticos C4 y lo hacen estallar.

Es una escena que se repite a menudo en la lucha contra el narcotráfico. Pero en este caso hay un ingrediente particular.

La información de inteligencia necesaria para llevar a cabo esta misión fue recabada con ayuda de agentes de la National Crime Agency (Agencia Nacional contra el Crimen). Es la agencia británica que se dedica a perseguir el crimen organizado y de gran escala en Reino Unido y en el mundo.

Y en el laboratorio destruido está uno de ellos, cuya identidad no se puede revelar. Se distingue fácilmente de sus colegas colombianos por su altura, rasgos y facciones. "Muy contento, muy contento después de hoy. Obviamente es algo en lo que estuvimos trabajando durante bastante tiempo", le dice a BBC Mundo en inglés, aunque su español es muy bueno.

Marciano
El "marciano" es utilizado en el laboratorio para reciclar químicos. Foto: BBC

Laboratorio destruido en Norte de Santander
En el laboratorio encontraron cocaína y pasta base de cocaína. Foto: BBC

"Es un pequeño laboratorio y esto pasa todo el tiempo", reconoce el agente. "Pero cuanto más podamos hacer, mejor: esto quiere decir que se reduce el flujo de cocaína que viaja a Reino Unido", explica.

Un pequeño grupo de expertos

La NCA apunta especialmente a atacar redes que trafican cocaína a Reino Unido y Europa Occidental. Pero su presencia en Colombia no sólo responde a razones egoístas, aseguran.

Stephen Reynolds
El vicedirector del NCA, Stephen Reynolds, conoce bien Colombia, donde trabajó durante 12 años. Foto: BBC

"En Reino Unido tenemos una gran comunidad de consumidores de drogas y eso le causa un gran daño a la sociedad, tanto en términos de salud como por el hecho de que alimenta otras formas de crimen organizado", le dice a BBC Mundo Stephen Reynolds, vicedirector de la agencia y su jefe de operaciones internacionales.

"Y si podemos, a través de la cooperación con las agencias de seguridad colombianas, ayudar a lidiar con ese problema aquí, es algo que sentimos que debemos hacer", explica.

Reynolds conoce muy bien Colombia, pues pasó 12 años trabajando en el país.

Dice que la NCA no tiene cientos de personas en aquí, sino un pequeño grupo de expertos y recursos suficientes para trabajar junto a sus colegas colombianos contra redes específicas dedicadas al narcotráfico.

Y aunque hace más de dos décadas que hay agentes británicos en el país, esta es la primera vez que la agencia habla de forma tan explícita acerca de su presencia en Colombia.

Muy reservados

"Si hablamos muy abiertamente del trabajo, hay una posibilidad de que ayude a los grupos de traficantes a evitar las consecuencias de sus acciones y las acciones de la Policía", explica Reynolds.

"Pero ahora hemos tomado la decisión de informar al público del mundo, de Reino Unido, de los daños que causa el narcotráfico, el daño que causa en Colombia, el daño que causa en Reino Unido".

Comando Jungla
Los comandos especiales de antinarcóticos de la Policía de Colombia se llaman Jungla, y fueron entrenados originariamente por especialistas británicos. Foto: BBC

Aun así, los agentes británicos siguen prefiriendo mantener un bajo perfil. Se enorgullecen de nunca haber protagonizado algún escándalo público, a diferencia de lo que ha ocurrido con hombres de la DEA (la Administración para el Control de Drogas estadounidense, que también tiene presencia en Colombia).

Algunos agentes de la DEA, por ejemplo, han sido señalados en el pasado de organizar fiestas con prostitutas.

Y por eso no sorprende que a los hombres de la NCA no les cause ninguna gracia que los confundan con los agentes estadounidenses, algo que ocurre en forma más frecuente de lo que les gustaría.

Los británicos son también más discretos que sus colegas norteamericanos a la hora de exhibir sus logros. Mientras estos últimos se jactan de su papel en la muerte de Pablo Escobar –algo que se exhibe, por caso, en la serie televisiva Narcos–, poco se sabe del papel clave que tuvieron los británicos en la captura en el 2007 de 'Don Diego' y el posterior desmantelamiento del cartel del Norte del Valle, del que era líder.

"El cartel del Norte del Valle tenía muy infiltradas a las fuerzas de seguridad y los británicos fueron los que lograron desmontarlo", le contó a BBC Mundo –bajo condición de anonimato– alguien muy familiarizado con la lucha contra el narco en el país suramericano.

Y es que ni en Colombia ni en ningún otro país, los agentes de la NCA trabajan con cualquiera: en general lo hacen con grupos muy pequeños y especializados. Eligen muy bien las personas dentro de las fuerzas de seguridad con quienes colaboran día a día, especialmente para evitar vincularse con oficiales corruptos.

Y el ser tan selectivos implica que terminan estableciendo relaciones duraderas y muy cercanas con sus contrapartes locales, en las que la camaradería es evidente.

Desde 1989

Además de las tareas de inteligencia, las principales contribuciones británicas a la lucha antinarcóticos se centran en el apoyo técnico y la capacitación. De hecho, los comandos especiales Jungla de la Policía antinarcóticos colombiana a los que pertenecen los hombres que capturaron el laboratorio fueron en sus inicios entrenados por fuerzas especiales británicas.

Eso fue en 1989, el mismo año en el que empezaron a operar agentes británicos antinarcóticos en Colombia (en ese entonces afiliados a organismos diferentes a la NCA, que comenzó a funcionar en el 2013).

Y en los círculos de inteligencia también se afirma que los británicos participaron en la implementación –y ahora en el mantenimiento– del sistema de escuchas telefónicas Esperanza, utilizado por la Fiscalía colombiana.

Helicóptero
Muchos cultivos de coca se encuentran en zonas de difícil acceso. Foto: BBC

Pero la NCA no quiso confirmárselo a BBC Mundo, ni comentar al respecto.

Por lo demás, como los recursos económicos que Reino Unido desembolsa en Colombia son mucho más limitados que los de la otra gran potencia que opera en el país –EE. UU., que en los últimos 15 años ha destinado unos US$10.000 millones a las áreas de defensa y seguridad colombianas–, los británicos son mucho más estratégicos a la hora de elegir objetivos y preparar las operaciones. Y no participan directamente en contrainsurgencia, lo que sí hacen los estadounidenses.

Pero en las más altas esferas del gobierno colombiano reconocen que la contribución británica en la lucha contra el crimen organizado es invaluable, al punto de afirmar que sin su asistencia no podrían conseguir los mismos resultados.

Mientras la NCA considera a Colombia uno de los países de América Latina donde mantienen una de las mejores relaciones de trabajo con las autoridades de antinarcóticos locales.

General Ricardo Restrepo
El director de antinarcóticos de la Policía de Colombia, general Ricardo Restrepo, estima que logran incautar el 50 % de la cocaína que tiene como destino el extranjero. Foto: BBC

"En toneladas, más aún"

El trabajo, sin embargo, está lejos de haberse completado: la NCA calcula que a Reino Unido ingresan en total entre 25 y 30 toneladas de cocaína al año, la mayoría proveniente de Colombia.

Se estima que un kilo de cocaína casi pura tiene un precio de unos US$1.500 antes de dejar el laboratorio donde se produce, pero una vez que alcanza Estados Unidos o Europa, su precio ya es de US$40.000 o US$50.000; eso antes de que sea cortada con otras sustancias.

Policía
La mayoría de las incautaciones de esta región del país tienen lugar en los puertos, desde donde suelen salir hacia Europa y Estados Unidos los cargamentos más grandes que preocupan a la NCA. Foto: BBC

Perro olfatea bolsas de sal marina
En el puerto de Santa Marta, sobre el mar Caribe, este perro especialmente entrenado huele una bolsa, parte de un cargamento de casi 25 toneladas de sal marina que las autoridades consideraron sospechoso. Foto: BBC

"Cuando se habla de que se puede ganar el salario de una persona normal en Reino Unido en 24 horas, entonces sí", contesta un británico preso en Colombia por narcotráfico cuando se le pregunta si valen la pena los riesgos de traficar cocaína. "Y si lo haces en toneladas, más aún", agrega.

Las toneladas de cocaína que salen de Colombia hacia EE. UU. y Europa lo hacen a través de diferentes rutas: vía Venezuela (lo que explica la ubicación del laboratorio destruido por la policía), por la costa del Caribe y por la del Pacífico; por agua, por aire, por tierra.

Aunque habían caído en los últimos 15 años, en el 2013 y el 2014 los cultivos de coca crecieron en 44% y llegaron a ocupar 69.000 hectáreas, de acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por su sigla en inglés).

Policía la prueba
Como el perro detectó la posible presencia de cocaína, se hace una prueba rápida en el lugar. Foto: BBC

Kit para testear
Para evaluar si existe cocaína la policía utiliza este kit portátil. Foto: BBC

Grumos
En este caso, la presencia de grumos indica que hay cocaína mezclada con la sal. Foto: BBC

Esto representa un potencial de producción de cocaína de 442 toneladas, según ese organismo. Aproximadamente la mitad se llega a comercializar.

"Uno puede estar hablando casi del 50 %: el 50% se incauta, el 50% alcanza a salir a los mercados internacionales", indica el general Ricardo Restrepo, director de antinarcóticos de la Policía de Colombia.

Una guerra sin fin


En la llamada guerra contra las drogas, la fuerza que comanda Restrepo ha perdido 195 hombres desde el 2002 y 650 han resultado heridos.

Es un negocio difícil de combatir porque mueve muchísimo dinero, miles de millones de dólares.

A pesar de todos los recursos que los Estados invierten en combatir el narcotráfico, parecen incapaces de triunfar.

Erradicadores con policía de fondo
Desde este año Colombia dejó de utilizar aspersión con glifosato para la erradicación de cultivos de coca, así que ahora se hace toda a mano. Foto: BBC

GPS
Cada cultivo que se erradica a mano es medido para llevar un control. Estas mediciones alimentan las estadísticas que luego publica el país y Naciones Unidas. Foto: BBC

De hecho, el propio presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, le dijo a BBC Mundo: "Esa guerra contra las drogas que se decretó en Naciones Unidas hace 40 años no se ha ganado". "Si uno lleva 40 años en una guerra y no se gana, tiene que sentarse a pensar que otras cosas más efectivas podemos hacer", agregó.

Pero aunque no entra en el debate sobre qué otras alternativas existen, Stephen Reynolds, de la NCA, cree que esa es una guerra que vale la pena seguir peleando, por más desequilibrada que sea. "Es importante que los narcotraficantes no crean que son invulnerables", dice.

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