Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

Ahora qué viene: ¿unión de la izquierda?y el partido liberal contra Uribe?

El senador Jorge Enrique Robledo le contesta esta pregunta a María Isabel Rueda.

Hay mucha gente a la que no le gusta la palabra izquierda y que no se siente de izquierda, pero a la que estamos representando.

M.I.R.: ¿Un tinto, o un 'whisky'? J.E.R.: Mejor un tinto, porque si no me pongo a gritar vivas por el Partido Liberal, que es lo que hace todo borracho. M.I.R.: (Risas). No es fácil hacerse notar en el Congreso. Usted lo ha logrado a pesar de que muchos no estamos de acuerdo con usted en casi nada, o en nada. Cuénteme algo de su vida? J.E.R.: Yo nací en Ibagué, pero hace 30 años vivo en Manizales. Soy arquitecto de Los Andes y desde esa época soy del Moir. Casi toda mi vida mi oficio ha sido el de ser profesor universitario. He publicado ocho o nueve libros. La Universidad Nacional me otorgó la medalla al mérito, la orden 'Gerardo Molina' que sólo la tenemos unas 10 personas y la distinción 'Maestro universitario'. Gané la decimoséptima bienal, de arquitectura en teoría, historia y crítica, por un libro sobre el desarrollo urbano de Manizales. No he construido sino mi casa, pero probablemente sea la persona que más sepa de la historia del bahareque en Colombia. M.I.R.: ¿Y cómo pasa del bahareque a la economía? J.E.R.: Soy un economista autodidacta. Estudio mucho y terminé dictando clases en la Nacional sobre el tema. Y de mis libros, hay dos de arquitectura y todos los demás son de economía. M.I.R.: ¿Y por qué la izquierda? J.E.R.: Desde la universidad. No vengo de una familia multimillonaria, pero sí acomodada, de clubes y ese tipo de cosas. Me influyeron mucho los años 60 y el hippismo? M.I.R.: ¿Y fue muy hippie? J.E.R.: Bueno, me tocó la época del pelo largo, la bota campana, la música ye yé? M.I.R.: No me lo imagino? J.E.R.: Y en Los Andes me tropecé con el movimiento estudiantil de 1971.Y yo dije: ¿Qué voy a hacer en mi vida? ¿Me voy a dedicar a conseguir plata, al hippismo, a la política? Escogí esto último y entré a la Jupa-Moir, que era muy fuerte en Los Andes. M.I.R.: ¿La izquierda no es un pecado de juventud? J.E.R.: Muchos pasamos por ahí cuando jóvenes y nos quedamos. Ese es uno de mis orgullos. Mientras más vivo, más siento que fue una decisión acertada, porque cada vez me parece más horrible el mundo y más me provoca cambiarlo. M.I.R.: Usted es un izquierdista radical? J.E.R: Mi pensamiento es del Moir. Pero no sé si izquierda radical sea un término apropiado. Nunca estuvimos en cosas de guerrilla, ni cuando gozaba de tanta popularidad. No somos amnistiados ni reinsertados. Siempre dijimos que por ahí no era. Sostenemos una cosa que es medio rara en la izquierda: lo que hay que plantearle al país no es una lucha de clases, sino una unidad nacional en la que cabe el empresariado. Yo distingo muy bien los intereses nacionales de los extranjeros. La propuesta mía, y esa va a ser mi bandera electoral, es la necesidad de un proyecto de unidad nacional. M.I.R.: ¿Por qué tengo el pálpito de que va a fracasar la unión de la izquierda alrededor del Polo y su partido, Alternativa Democrática? J.E.R.: No debería fracasar porque las ideas, si son correctas, no se pueden volver poder si no es con fuerza, y fuerza es sinónimo de unidad. Entre 20 congresistas de izquierda ya logramos ponernos de acuerdo en un ideario político. M.I.R.: ¿Capaz de influir sobre la guerrilla, o a las Farc les importará un carajo? J.E.R.: Espero que no les importe un carajo. Pero es muy probable que no les guste que digamos que no es echando bala como se resuelven los problemas del país. M.I.R.: A ustedes no les gustaba la consulta popular porque piensan que Antonio Navarro, del Polo, puede ganarle a Carlos Gaviria, de Alternativa Democrática? J.E.R.: Navarro es un hombre mucho más conocido, pero Gaviria ha venido creciendo muchísimo. Lo que no me gusta de la consulta es que mucha gente va a meter la mano ahí. M.I.R.: Entre otras yo? J.E.R.: Pues usted no debería votar. M.I.R.: Lo voy a hacer de todas maneras. El problema es escoger entre los dos? J.E.R.: (Risas). Y después vino la discusión del nombre. Lo sensato habría sido que se llamara Polo Alternativo, un nombre de allá y otro de acá. Pero ellos exigieron poner de ellos dos palabras de las tres y ordenarlas, primero las de ellos. M.I.R.: Ridículo estar peleándose por tres palabras. J.E.R.: El nombre debería reflejar que apareció una cosa nueva. Nosotros no estamos entrando al Polo. Terminamos cediendo, aunque el procedimiento fue un poco sectario. M.I.R.:¿ Y por qué estuvo roto el acuerdo? J.E.R.: Porque había que resolver el problema de quién maneja esa organización, si es que nos vamos a juntar. Eso lo resolveremos en un congreso que haremos el año entrante, después de las elecciones. Quedó lo que originalmente habíamos acordado, pero, oh sorpresa, cuando leímos inicialmente lo que ellos decían que habíamos acordado, estaba muy lejos del verdadero acuerdo. M.I.R.: Ya entiendo por qué Carlos Gaviria estaba tan disgustado y ofreció renunciar a su candidatura presidencial? ¿Quedaron entonces superadas todas las diferencias? J.E.R.: El ideario de unidad volvió a ser parte de los estatutos; el acuerdo vuelve a ser entre el Polo y Alternativa y no con un tercer sector que nadie sabía quiénes eran. Eso no lo consultaron con nosotros. Las cosas se volverán a decidir por consenso en la mesa directiva. Pero las puertas están abiertas para que, con todas las garantías, entren otras fuerzas. Y se superó un punto gravísimo: si en agosto del año entrante no se había convocado el congreso de unidad, se regresaría a los estatutos del Polo. Antes este tipo de acuerdos era político, pero ahora son legales. Si yo salgo elegido por el Polo Democrático Independiente, no puedo salirme de ahí en cuatro años, quedo preso, sometido a esa dirección, la plata me la manejan ellos? Por eso les dijimos: si quieren que haya unidad, volvamos a los acuerdos originales. Y así fue. M.I.R.: Ustedes no podrían volver a tener candidatos propios? J.E.R.: El Moir perdería su personería jurídica. En cambio, ellos quedaban con el poder. Porque en agosto si no había acuerdo, se podría devolver todo, y yo habría quedado bajo las órdenes de unos dirigentes que no ayudé a elegir? M.I.R.: Como el señor Dussán? J.E.R.: Yo estoy por la unidad, pero tengo diferencias con personas del Polo. La posición mía era volver al acuerdo original, o si no, no le jalábamos. M.I.R.: ¿No es irónico que los de Alternativa, que son de una izquierda durísima, se hayan unido con los del Polo, donde hay una tendencia hacia el centro izquierda, pero donde sí hay amnistiados y reinsertados? J.E.R.: La única cosa positiva que el paramilitarismo le ha dejado al país es la claridad de que coger las armas no lo vuelve a uno de izquierda. Las armas las coge cualquiera. Para ser de izquierda se necesita estudiar, una coherencia y un valor más grande que el que exige coger un arma? M.I.R.: Coger un arma no implica valor, sino una gran cobardía? J.E.R.: También. Pero durante muchos años fuimos estigmatizados porque no teníamos brazo armado. No éramos de izquierda porque no echábamos bala. Con este acuerdo programático con el Polo, nos igualamos sobre el tipo de izquierda que somos. La palabra izquierda no le dice mucho a mucha gente. Aquí a nombre de la izquierda se han hecho muchas cosas. Los puntos de vista de la izquierda democrática representan mucho más país, y voy a hacer énfasis en mi campaña sobre eso. Hay mucha gente a la que no le gusta la palabra izquierda y que no se siente de izquierda, pero la que nosotros estamos representando. ¿Acaso quién está representando a todo el empresariado que por cuenta del TLC va a quedar arruinado? ¿Uribe, o nosotros? La unidad nacional que hay que armar tiene que ser mucho más grande que los rótulos políticos. M.I.R.: No se salieron entonces con sus travesuras los compromisarios del Polo que, por lo que veo, iban a meterles una 'conejeada'. ¿Quedó superado entonces el acuerdo? J.E.R.: La palabra 'conejo' la utilizó El Tiempo. No quiero usarla, pero lo cierto es que lo que acordaron con nosotros que íbamos a acordar, no fue lo que querían que firmáramos. Y ahí casi se hunde el acuerdo. M.I.R.: A este matrimonio con el Polo todavía le cabe un Plan B: la unión con el liberalismo contra Uribe? J.E.R.: No. Y le hablo por el Moir. Venimos de un debate muy duro contra el neoliberalismo y ahí la contradicción con César Gaviria es total. No soy sectario, pero si nos vamos con un candidato prestado del liberalismo, nos llevan para el manicomio. M.I.R.: ¿Las barreras ideológicas con Gaviria serían superables con tal de derrotar a Uribe? J.E.R.: No. El pleito del Moir con Uribe no es personal. Con el Polo somos cerca de un millón de votos, y estaríamos medio locos para no jugar con nuestras alternativas. Hacer política es un oficio miserable, uno coge fama de ladrón. Cuando salí elegido al Senado, mi hijo tenía 14 años. Y le daba pena decirles a las amigas que su papá era senador. Por eso, si no se hace política para hacer algo importante, como cambiar el mundo, es mejor no hacerla. Y punto.

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