Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

Ahora sí: arrancó la campaña

Esta es la primera Gran Encuesta sobre preferencia de voto después del fallo de la Corte. Álvaro Uribe es favorito, pero no puede cometer errores.

Ahora sí: arrancó la campaña

El fallo de la Corte Constitucional que le dio vía libre a la reelección inmediata es un banderazo para la campaña electoral. La primera gran encuesta sobre intención de voto indica que se mantiene el favoritismo del presidente Uribe para triunfar en el proceso. Pero muestra algunos cambios. La certeza de su candidatura modifica las posiciones hacia el Presidente-candidato: pasan de agradecimiento a mandatos y a exigencias, y su imagen se deteriora 6 puntos, aunque se mantiene por encima del 70 por ciento. Y la intención de voto se localiza ligeramente por encima del 50 por ciento: la posibilidad de repetir un triunfo en primera vuelta no está asegurada. Estas son las principales conclusiones que arroja la segunda Gran Encuesta de cubrimiento electoral -en 36 municipios y con una muestra de 1.261 encuestados- patrocinada por RCN Radio, RCN Televisión, La FM y SEMANA, grupo de medios que se unió para cubrir en forma conjunta la campaña electoral. El trabajo fue realizado por la firma Napoleón Franco, dedicada en forma exclusiva a la investigación de las tendencias y al monitoreo de la opinión pública en materia electoral. Por ser realizado después del fallo de la Corte, este trabajo juega con menos hipótesis y explora con mayor certeza las preferencias electorales de los colombianos. Es el punto cero de una serie de estudios comparativos que se harán en los próximos meses para analizar los cambios en el clima de opinión. El entusiasmo por la aprobación de la reelección no tuvo el impacto que se esperaba. La disminución en la favorabilidad del Presidente se puede deber a este mismo hecho. Los encuestados parecen haber pasado de premiar la gestión de gobierno, cuya calificación pasó del 67 al 62 por ciento, a demandar planteamientos del candidato Uribe frente a los problemas actuales y las perspectivas futuras. En términos generales, los colombianos mantienen su optimismo. Pero tienen mejores expectativas sobre el camino que lleva el país, como concepto general, que sobre los pronósticos sobre su situación personal. A pesar del favoritismo del actual Presidente, los electores consideran que habrá competencia y nada está asegurado. Más de la mitad creen que otros candidatos diferentes a Uribe podrían tener opciones de ganar. Frente al proceso que se avecina, existe preocupación por el tema de las garantías y la equidad de las reglas de juego, y en una apreciable mayoría confía en que Uribe no abusará de su condición de Presidente. La encuesta también aporta elementos centrales sobre lo que los colombianos quieren encontrar en sus candidatos. En sus estrategias de campaña, los contendores tendrán que considerar que la política social del gobierno es una de las peor calificadas. Y es, a la vez, una de las principales preocupaciones. En cuanto a la economía, el ánimo general sigue siendo optimista, pero aumentan las dudas frente a la firma del Tratado de Libre Comercio. En el último mes, el número de personas de acuerdo con el TLC disminuyó del 45 al 38 por ciento. Su defensa durante la campaña, por parte del Presidente, puede ser costosa. En lo que siguen teniendo sintonía las mayorías y el Presidente es en el manejo de la seguridad. Cuatro de cada cinco colombianos están de acuerdo con continuar con el proceso de paz con los paramilitares, y la mitad considera que se debe hacer el intercambio humanitario con las Farc sin despejar los municipios. De ahí que sea casi seguro que la mayoría de los candidatos terminen recogiendo las banderas de la seguridad o acercándose a ellas. Cuando hay consenso frente a un punto, este desaparece como esencial para determinar el apoyo de los votantes a un determinado candidato. Otro elemento que deja ver la Gran Encuesta es que la mayoría de los colombianos está contenta con el Presidente porque lo identifica como renovador y promotor de cambios. Pero el fenómeno está altamente personalizado: la mayoría quisiera que, en un eventual segundo período, cambie sus ministros, funcionarios y representantes en el servicio exterior. La reelección inmediata de alcaldes y gobernadores no es tan popular como la del Presidente. Un 66 por ciento considera que la primera es lo mejor que le puede pasar al país, en contraste con 44 por ciento que considera que la reelección de alcaldes es conveniente. Por eso, uno de los principales retos de la campaña de Uribe será continuar proyectando una imagen de renovación. Los electores, al comenzar la campaña, desean la continuidad personal del Presidente en el poder, pero siguen abrazando la bandera del cambio. Para mantener su ventaja inicial, y aspirar a una victoria de primera vuelta, tiene que evitar una confusión entre su permanencia y el continuismo de la situación. De igual manera, no puede ser ambiguo sobre sus dos papeles, de competidor y gobernante. Los electores quieren verlo en ambos equipos, pero jugando con claridad sus respectivos papeles. Y deberá cuidar la mala calificación que tienen sus políticas sociales, y la creciente oposición al TLC. El mayor desafío de los demás aspirantes es superar su falta de reconocimiento. Este es aceptable para aspirantes independientes como Enrique Peñalosa y Antanas Mockus, que por ahora están empatados, pero es muy bajo para los precandidatos que lucharán por la candidatura del Partido Liberal. Salen del anonimato Antonio Navarro y Horacio Serpa, los más fuertes candidatos a llegar a una segunda vuelta, si la hay. Los dos lideran con amplitud la batalla por la consulta, respectivamente, de la izquierda y del Partido Liberal. Pero son, precisamente, quienes acumulan las más altas imágenes negativas de todo el paquete de candidatos. Los expertos consideran que esa es una grave debilidad en la contienda final, en la cual los votantes no miran tanto quién les gusta, para votar por ellos, sino quién les causa antipatía, para sufragar en contra. Superada la incertidumbre sobre la reelección, ahora sí comienza la campaña. Hay un líder sólido. Pero todo indica que habrá debate, y hasta competencia. Los colombianos tienen interés en el proceso, y les exigirán al gobierno y a los medios de comunicación, espacios para todos. Lo cual significa que quieren ver a su favorito fajarse a fondo en la pelea. Lo cual, para Uribe, significa que puede dormir tranquilo, porque es el gran favorito, pero que tiene que estar alerta, porque no puede cometer errores.

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