Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1996/04/29 00:00

AJUSTE DE CUENTAS

FERNANDO BOTERO ACLARA SUS MOVIMIENTOS BANCARIOS EN NUEVA YORK Y LES DA DURO Y PAREJO A TODOS SUS ACUSADORES.

AJUSTE DE CUENTAS

SEMANA: El abogado del Presidente lo está acusando a usted de apropiarse de millones de dólares.
Fernando Botero: Tengo entendido que el doctor Nieto es muy versado en los temas financieros. En las 22 reuniones de la Junta Directiva del Banco de los Trabajadores a las cualesasistió cordial y amigablemente con Gilberto Rodríguez Orejuela afinó estas habilidades. Pero en este tema lo que él dice no tiene fundamento alguno. El gobierno y su defensor me acusan de muchas cosas y yo había tomado la decisión de no defenderme de ninguna de ellas para no caer, en lo que ustedes mismos llamaron. la 'pelea de verduleras'. Sin embargo, como el presidente Samper y el doctor Nieto me hacen estas acusaciones tan graves con respecto de las cuentas en Nueva York, me veo en la necesidad de hacer claridad total sobre este punto.
SEMANA: Según Nieto Roa en sus cuentas se movieron cinco millones de dólares de los cuales usted solo justificó dos. Faltan por justificar tres.
F.B.: La explicación es muy sencilla. Primero, yo he justificado dos millones de dólares en ingresos de la campaña. Segundo, como se trataba de cuentas personales, tanto mías como de mi familia, en esas cuentas ingresó el producto de la venta de un lote de propiedad de mi madre, por valor de 1,4 millones de dólares. Tercero, he vendido obras de arte a muy distinguidas personalidades por valor de 1,5 millones de dólares. Y cuarto, yo tengo el mismo nombre de mi padre, lo cual significa que se están sumando las cuentas mías con las cuentas de él. Como en los Estados Unidos no existen los segundos apellidos no se distingue entre Fernando Botero Angulo y Fernando Botero Zea, siendo que no hay ninguna relación entre sus cuentas y las mías.
SEMANA: Pero Nieto Roa afirma que en las cuentas en las cuales se movió la plata de la campaña, se movieron millones de dólares que no están explicados. ¿Entonces la campaña utilizó cuentas de su papá?
F.B.: No, en absoluto. Mi padre es completamente ajeno a esta situación. Sólo en cuentas mías se movieron recursos de la campaña, pero con total mala fe y para inflar sus totales, Nieto Roa suma los movimientos de todas las cuentas, incluyendo las de mi papá.
SEMANA: Pero según el abogado del Presidente, en las dos cuentas suyas también hay movimientos considerables sin explicar.
F.B.: Yo jamás he negado el hecho de que las cuentas son mías y no de la campaña. Por solicitud expresa de Samper, yo facilité estas cuentas para recibir los recursos de la campaña por el problema de los topes electorales. Con la excepción de la Fiscalía General de la Nación, no estoy en la obligación de explicarle ni a Nieto Roa ni a la Comisión de Acusaciones los movimientos de mis cuentas personales en el exterior. Por eso es que no había respondido a los ataques del gobierno.
SEMANA: ¿Y qué es lo que va a aclarar ahora?
F.B.: Yo he querido proteger la confidencialidad de mis clientes y socios hasta al máximo. Ellos me excusarán si me veo obligado a hacer referencia para defenderme de estos ataques demenciales del presidente Samper. Para enterrar este episodio de una vez por todas, quiero señalar varias transacciones concretas con nombres, fechas y detalles. A finales de 1993 vendí un lote de mi madre muy valioso en el barrio El Refugio de Bogotá. Los compradores, Luis Fernando Echavarría Toro y Pedro Ruano Castro, son personas de reconocida solvencia moral. Les adjunto las fotos del terreno y la promesa de compra-venta. Como ustedes pueden ver, la transacción se hizo por 1.000 millones de pesos. La mayor parte de estos pagos se hicieron durante el primer semestre de 1994 y llegaron a mis cuentas en Nueva York, que con el dólar a 700 pesos, equivalían a un millón 400 mil dólares. Durante este mismo período, hice varios negocios de arte con Juan Manuel Santos Calderón, Mauricio Rodríguez Múnera y otras personas conocidas. El presidente Samper ha insinuado que una consignación en mi cuenta en marzo de 1995 podía provenir de los narcotraficantes que yo estaba persiguiendo con tanta consagración desde el Ministerio de Defensa. La verdad es que le vendí en esa fecha dos cuadros de mi padre a Luis Carlos Sarmiento Angulo por valor de 650.000 dólares. De todas estas negociaciones les entrego las fotos y los documentos de soporte. Lo cierto es que solamente con estas transacciones, absolutamente legales y verificables, se movieron en mi cuenta más de dos millones 200 mil dólares. Y como mis hermanos y yo somos los representantes comerciales de mi padre en Colombia, cada vez que se vende un cuadro o una escultura se hace a través nuestro.
SEMANA: ¿Considera que con esa explicación queda enterrado el capítulo de las cuentas en dólares?
F.B.: Yo he dicho en todas las oportunidades que estoy en condiciones de justificar hasta el último centavo que se movió en mis cuentas. No sé si el gobierno siga insistiendo en este punto para distraer la atención sobre el verdadero problema de la campaña. No deja de causarme cierta impresión cómo ahora todos los directivos de la campaña pretenden que el único que sabía de esas cuentas era yo. Para citar apenas un ejemplo, Rodrigo Pardo, quien se ha mostrado tan sorprendido por la revelación de las cuentas, no manifestó sorpresa alguna al recibir en sus manos cerca de 900 mil dólares para el pago de los gastos de publicidad que él contrataba. Aquí están los comprobantes, uno por uno, que quizás puedan refrescarle la memoria al canciller.
SEMANA: Pero si esa plata no es del narcotráfico ¿qué trascendencia tiene esa revelación?
F.B.: Pues precisamente esa es la mayor trascendencia: que no son dineros del narcotráfico. Hasta hace poco, muchos medios decían que las platas que entraron a mis cuentas venían del cartel de Cali o de Pallomari. Hoy, tanto las autoridades norteamericanas como la Fiscalía, tienen claridad de que por esas cuentas no ha pasado jamás un centavo del narcotráfico, razón por la cual mis tres cuentas están vigentes. Por eso he traído tres cheques para SEMANA, cada uno por 10 dólares, para que ustedes mismos verifiquen lo que aquí estoy afirmando.
SEMANA: Pero insistimos en el punto anterior, ¿por qué es importante la revelación?
F.B.: Es fundamental porque demuestra que yo no era el único que conocía el manejo de las cuentas en el exterior. Esto lo sabía toda la cúpula de la campaña, incluido el Presidente. Y también demuestra que Rodrigo Pardo sí manejó plata porque 900 mil dólares, aquí o en Cafarnaum, es mucha plata.
SEMANA: ¿Y qué conocimiento tenía el Presidente?
F.B.: Tenía conocimiento absoluto. Samper estaba presente cuando se convino con Augusto López la forma como se iban a entregar esta parte de los recursos del Grupo. Se tomó la decisión de utilizar el mecanismo de mis cuentas en Nueva York por una sola razón: por el problema de los topes. Pero hay una anécdota adicional, pequeña pero significativa. El Presidente ha dicho que no conocía las cuentas. Lo curioso es que de estas cuentas que él no conocía pidió el giro de unas platas para pagar un crucero por el Caribe con su familia en diciembre de 1993. Les adjunto la copia del cheque girado a favor de Ernesto Samper Pizano para que ustedes lo verifiquen. Afortunadamente los recursos no fueron imaginarios, el cheque salió bueno, y Samper pudo viajar con su familia.
SEMANA: ¿No le parece mezquino haber prendido el ventilador y no haber parado nunca?
F.B.: El presidente Samper y el país entero han dicho que quieren la verdad, y eso es lo que yo estoy haciendo: revelando las verdades de la campaña y del gobierno. Lo que me parece mezquino es que el gobierno se empeñe en crear la imagen de que la campaña sólo tenía un responsable: Fernando Botero. Al leer las declaraciones del Presidente y de sus ministros queda la impresión de que yo, por mi cuenta y riesgo, decidí contactar, a espaldas de Ernesto Samper y todos los directivos de la campaña, a los hermanos Rodríguez Orejuela para que le dieran 6.000 millones de pesos a la campaña presidencial. Y todo esto en secreto y con la complicidad de Medina. Es decir, una conspiración para elegir a Samper, a sus espaldas, y llevar a los ministros al poder en contra de la voluntad de ellos. Y como si fuera poco, ahora estamos en el cuento de que yo me apropié de la plata, la cual, según la versión oficial, no entró nunca a la campaña. Esto es ridículo.
SEMANA: De esa situación es responsable usted en gran parte por lo que dijo el día de su confesión en la entrevista con Yamid Amat. Se presentó como un tecnócrata ingenuo quien fue víctima de una alianza secreta entre Ernesto Samper y los hermanos Rodríguez Orejuela. Eso tampoco tuvo mucha credibilidad. Para muchos usted le quitó el cuerpo a su responsabilidad y decidió clavar a todos sus colegas.
F.B.: En ningún momento he pretendido 0minimizar mis errores ni evadir mis responsabilidades. Lo digo con toda claridad: cometí errores muy graves y estoy pagando por ellos en la cárcel. Lo que no estoy dispuesto a aceptar es que fui el autor intelectual o material de la operación de ingreso de los dineros del narcotráfico a la campaña. La principal responsabilidad en este tema es del entonces candidato y ahora Presidente, Ernesto Samper. Tampoco pretendo comprometer a mis colegas. Lo que me parece justo es que cada uno asuma la cuota de responsabilidad que le corresponde en el proceso. Lo que no quise aceptar es que estos mismos colegas se aprovecharan de mi situación en la cárcel y quisieran hundirme para lavarse las manos de sus actuaciones en la campaña.
SEMANA: Aun así hay mucha gente que cree que usted no se dio la pela entera. No era sino que hubiera reconocido que usted y el Presidente eran igual de culpables y el gobierno se hubiera caído. Pero lo que confesó fue su inocencia y la culpabilidad de Samper.
F.B.: Yo no he confesado mi inocencia, a no ser que ustedes consideren que reconocer lo de los topes, lo del encubrimiento, lo del fraude procesal, y lo de ingresos de dineros calientes a la campaña sea un detalle insignificante. Lo que sucede es que hay un sector de la sociedad que sólo hubiera quedado contento si yo hubiera dicho que me reuní con Miguel Rodríguez para recoger unas tulas repletas de billetes en efectivo. La verdad es que esto jamás sucedió. Nunca en mi vida he cruzado una sola palabra con ninguno de los Rodríguez Orejuela. Como lo dijo María Isabel Rueda, mi único contacto con los jefes del cartel de Cali fue capturarlos como Ministro de Defensa. No deja de ser irónico que hoy el gobierno utilice para defenderse cada hora en la televisión nacional los resultados de mi gestión como Ministro.
SEMANA: ¿Qué grado de veracidad le atribuye usted a la confesión de Medina?
F.B.: Un 95 por ciento.
SEMANA: Pues es precisamente Medina quien dice que fue usted quien le dio la orden de ir a Cali a recoger ese dinero. ¿Esa afirmación pertenece al 95 por ciento de lo que es verdad o al 5 por ciento de lo que es mentira?
F.B.: En efecto, es con ese 5 por ciento que no estoy de acuerdo. Fidel Castro tiene una buena frase: "Uno nunca puede decir una mentira, pero no siempre tiene que decir toda la verdad". Me da tristeza reconocerlo pero hasta el día que decidí hablar con la Fiscalía todo lo que se decía era para encubrir los hechos de la campaña y para sostener a Samper y sus ministros. En ese plan estábamos los miembros del círculo íntimo de Samper porque habían sucedido hechos graves en la campaña, de los cuales todos éramos responsables, y no se podía evadir esta realidad. Pero desde el día en que me presenté a la Fiscalía, no he dicho una sola mentira. Sobre eso quiero ser categórico así me falten verdades por contar.
SEMANA: ¿Significa esto que usted todavía puede hundir a mucha gente o que no quiere ser explícito sobre su responsabilidad?
F.B.: Es un hecho que la campaña fue financiada por el cartel de Cali. Eso ya ni se discute, aunque hoy vi en los noticieros a Juan Manuel Turbay, al salir de su indagatoria, diciendo que no había entrado un centavo del narcotráfico a la campaña. Lo cierto es que no es posible que se hubiera desarrollado una gigantesca y complejísima operación de aceitada de la maquinaria liberal, por valor de 3.500 millones de pesos en efectivo, provenientes del narcotráfico, sin que la decisión se hubiera tomado por el jefe máximo de la campaña.
SEMANA: ¿Quién tomó la decisión de que esa plata entrara?
F.B.: Una decisión de esta magnitud y de estas consecuencias, para no hablar de los riesgos, solamente la podía tomar una persona en la campaña. Y esa persona era Ernesto Samper, la máxima autoridad de su propia campaña presidencial y la persona que tenía un vínculo con los Rodríguez Orejuela desde principios de la década de los años 80.
SEMANA: Volvamos a la pregunta de siempre: ¿Usted cuándo se enteró?
F.B.: Yo he informado a la Fiscalía, con detalles, cómo se desarrolló todo este proceso y no quiero violar la reserva del sumario. Yo no pretendo minimizar la gravedad de los hechos ni mi responsabilidad. Para mi eterno remordimiento participé en una campaña en la cual pasaron todas las cosas que no han debido pasar. Dicho esto, quiero decir que yo tuve un papel significativo en todo este proceso, pero mi papel no fue ni el único ni el más importante.
SEMANA: Cuente detalles concretos.
F.B.: Ya se sabe cómo llegaron los narcocasetes a la campaña liberal. Pastrana se los entregó a Gaviria, y Gaviria a Samper. El viernes 17 de junio, dos días antes de la segunda vuelta, yo recibí una llamada urgente de Samper. Por el teléfono me dijo que algo muy grave había ocurrido, y que Serpa iba en camino a la sede para explicarme. Media hora más tarde nos reunimos Serpa y yo en un reservado del Club de Banqueros para oír los famosos casetes en una pequeña grabadora. Cuando aparecieron las voces de los Rodríguez Orejuela y Alberto Giraldo diciendo que nos iban a mandar 5.000 millones de pesos, Serpa se desencajó. Es que lo recuerdo como si fuera ayer. Serpa prácticamente se desplomó al oír la grabación. Hubo un silencio muy largo, y ninguno de los dos sabía qué decir.
SEMANA: Pero los dos sabían de qué se trataba. La sorpresa estaba en estar grabados. No en el descubrimiento de la financiación.
F.B.: Sí, la verdad es que sabíamos de qué se trataba. Pero obviamente al oír en términos tan gráficos la conversación de los Rodríguez, quedó despejada por completo cualquier duda sobre lo que había pasado en la campaña. Repito, por completo.
SEMANA: ¿Y Rodrigo Pardo?
F.B.: Lo primero que hice al despedirme de Serpa fue buscar a Pardo. Recuerdo muy bien que nos encerramos los dos en el salón múltiple de la sede, y le pedí a las secretarias que no nos interrumpieran. Le conté con pelos y señales lo de los casetes. Pardo me preguntó mi opinión sobre el particular. Y yo le dije que no podía haber la menor duda de que lo que estaba en las cintas era real, es decir, que había entrado una suma millonaria a la campaña del narcotráfico. Inmediatamente me preguntó qué tan comprometido estaba Samper en todo eso y yo le contesté: "como el que más". La discusión muy pronto tomó un giro. No se trataba de discutir si estos hechos eran reales o no, porque partimos de la base de que sí eran reales. Pero a esas alturas el problema no era lo que había sucedido sino lo que podía suceder de ahí en adelante. A partir de ese instante Pardo y yo estábamos esperando el estallido de una bomba atómica en los medios de comunicación y teníamos que ver cómo se iba a reaccionar. Le pedí a Rodrigo que hiciera un comunicado en el cual se reconociera que hubo ofrecimiento de dineros a la campaña pero la decisión de no aceptarlos. A la media hora Samper, quien se encontraba de gira por la Costa, llamó muy nervioso para que le leyéramos el comunicado. A partir de ese momento nos sentamos a esperar que explotara la noticia.
SEMANA: ¿Y qué pasó?
F.B.: Para nuestra inmensa sorpresa en ninguno de los noticieros de ese día aparecieron las grabaciones. Faltaban menos de 36 horas para las elecciones y sabíamos que Pastrana tenía los casetes. Ni Pardo, ni Juan Fernando Cristo, ni Juan Manuel Turbay, quienes para el final de ese día, tenían pleno conocimiento de la situación, ni yo podíamos entender la estrategia de Pastrana de guardarse el as bajo la manga.
SEMANA: ¿Y por qué cree que no lo hizo?
F.B.: Esa noche del viernes 17, antes de la comida de Casa Medina, con estas personas llegamos a la conclusión de que la campaña de Pastrana había tomado la decisión de soltar la bomba al día siguiente, en el noticiero TV Hoy. En otras palabras, que preferían hacer ellos mismos la divulgación de la noticia de una manera espectacular. Y tenía sentido la estrategia porque ese sábado iba a jugar la Selección Colombia el primer partido del mundial, y todo el país iba a estar pegado de la televisión en el momento del noticiero.
SEMANA: Pero tampoco salió en 'TV Hoy'.
F.B.: Eso fue inexplicable. Todo el equipo de la campaña estaba invitado a la mansarda de la casa de Santiago Medina para ver el partido. Y cuando llegamos, Medina estaba muy alterado porque Miguel Rodríguez lo había llamado minutos antes para contarle que los habían grabado en la operación de la plata. Todos tratamos de tranquilizarlo, pero no era tarea fácil. Al llegar la hora del noticiero, en forma discreta bajamos Samper, Medina, Pardo y yo a la habitación de Medina para ver el noticiero sin que los demás invitados se dieran cuenta. Nuevamente quedamos estupefactos cuando el noticiero se acabó sin mencionar las cintas. La única explicación que teníamos era que Pastrana estaba tan seguro del triunfo que no lo había querido poner en riesgo con las cintas, pensando que le podía suceder lo del programa de televisión de Alvaro Gómez contra Barco en los días finales de la campaña de 1986, es decir, el efecto bumerang.
SEMANA: Pero con todo esto lo que usted está demostrando es que Rodrigo Pardo no se enteró sino el 17 de junio. Es decir, que no tuvo conocimiento sino hasta el día de los casetes.
F.B.: Con Rodrigo Pardo tuve varias conversaciones sobre lo que estaba pasando en la campaña desde el 6 de junio de 1994. Pero lo cierto es que cualquier duda se convirtió en conocimiento total y absoluto al oír los narcocasetes. No hay duda de que a partir de ese 17 de junio Rodrigo Pardo, y todos los demás directivos de la campaña, sabíamos a ciencia cierta que Samper había sido elegido con plata del cartel de Cali. Lo que es inverosímil es que ahora todos pretendan que sólo se enteraron de que la plata entró cuando yo se lo conté a la Fiscalía.
SEMANA: Usted parece obsesionado con involucrar a todo el mundo para no caer solo. En otras palabras si cae Sansón que caiga con todos los filisteos.
F.B.: Para mí es triste lo que le está sucediendo a mis antiguos colegas. Pero se le olvida a mucha gente que yo voy para ocho meses de cárcel y que mi familia, y mis cuatro pequeños hijos, han sufrido terriblemente con toda esta tragedia. Pero tampoco es justo que yo asuma toda la responsabilidad por lo que sucedió en la campaña. Yo asumo la responsabilidad que me corresponde. Y sería muy positivo para el país que el presidente Samper y los ministros, y viceministros, hicieran lo propio.
SEMANA: Todo el mundo coincide en que Samper se ha defendido como un león. ¿Usted también le reconoce eso?
F.B.: Si el león actuara de esta manera jamás sería considerado el rey de la selva. En mi opinión, no tiene nada de admirable que una persona, por defender sus intereses personales, se lleve por delante al país entero. Más que la persistencia y el aguante de la que el Presidente hace gala, yo lo que veo es cinismo y cobardía. Me da la impresión de que se está autoconvenciendo de las cosas que dice. Esa actitud se la registré una vez cuando yo era Ministro de Defensa.
SEMANA: ¿Cómo fue?
F.B.: Samper le tenía pánico a Medina por todo lo que él sabía. Y naturalmente le huía en la medida de lo posible. Samper nos puso a Serpa, Pardo, Turbay y a mí a 'caramelear' a Medina aunque yo era, por así decirlo, la niñera de cabecera. Para todos los que teníamos esa tarea, la salida era que Samper le cumpliera a Medina en el ofrecimiento que le había hecho de una importante embajada en Europa. El problema era que Rodrigo Pardo le tenía mucho temor al escándalo que podía suscitarse con el nombramiento de Medina. Pardo, por ejemplo, tenía unos grandes temores de que lo citaran al Congreso para explicar el nombramiento que forzosamente tendría que firmar como canciller. Por estas razones, a Pardo se le ocurrió la idea de que se nombrara a Medina en la embajada ante la FAO con sede en Roma, que sonaba menos grave y tenía un perfil más bajo.
SEMANA: ¿Y qué pasó?
F.B.: Esta historia tiene hasta su lado cómico. Me reuní con Medina y con Turbay en la Secretaría General de la Presidencia para tratar de convencerlo de que la FAO era el mejor cargo para él. Y Medina nos preguntó que qué era la FAO. Yo le dije que allá se manejaban asuntos de mucha importancia para el país relacionados con temas agrícolas. Medina se quedó boquiabierto y nos dijo con mucha molestia que cómo se nos podía ocurrir nombrarlo allá. Nos decía: "Yo lo que soy es un decorador y eso es para campesinos". Ante ese argumento tan contundente no pudimos insistirle.
SEMANA: ¿Qué opinaba Samper de la embajada para Medina?
F.B.: Samper estaba entre la espada y la pared. En dos ocasiones estuvo a punto de nombrar a Medina porque, repito, le tenía pánico. Pero a la vez, le tenía un susto igual de grande al escándalo que se le vendría si lo nombraba. Era un tema que lo angustiaba profundamente y lo descontrolaba por completo.
SEMANA: En todas las reuniones que describe en su indagatoria, las cuales según usted eran de encubrimiento, ¿Qué es lo que pensaban los presentes? ¿Que usted había metido la plata? ¿Que había sido Samper? ¿Que había sido Medina? Tenía que haber algún tipo de información compartida para que estuvieran discutiendo cómo tapaban los hechos.
F.B.: El famoso tema, o mejor Tema con 'T' mayúscula, lo tratábamos como una reunión familiar donde hay un hermano alcohólico. Todo el mundo sabe pero todos evitan el tema. Y la razón es muy simple: todos los caminos conducían a Roma, es decir, cualquier pregunta involucraba automáticamente al Presidente.
SEMANA: Sus declaraciones dejan la impresión de que durante el primer año no hacían sino reunirse para encubrir.
F.B.: Desde que aparecieron los narcocasetes, la obsesión del Presidente era evitar ese escándalo. El círculo íntimo compartía esta preocupación. El encubrimiento más que unas reuniones se volvió una forma de vida. Lo que ha ido cambiando con el tiempo son los participantes. Al principio éramos todos juntos en el plan de encubrir. Luego todos contra Medina después de su indagatoria. Y seguía el encubrimiento. Y ahora están todos contra mí pero siguen encubriendo. Esa es la verdad.
SEMANA: El Presidente citó en su indagatoria a Pedro Gómez Barrero y al vicepresidente Humberto de la Calle como testigos de que en las reuniones del comité de agenda de la campaña nunca se habló de violar los topes.
F.B.: Lo que el presidente Samper no contó es que estas reuniones con frecuencia se dividían en dos. Es decir, que había reuniones de mentiras y reuniones de verdad. Cuando había que tratar los temas delicados, los miembros del 'sanedrín' de Samper llegábamos media hora antes. Cuando llegaban Pedro Gómez y Humberto de la Calle la discusión se limitaba a los asuntos oficiales.
SEMANA: Y qué era lo delicado ¿los topes?
F.B.: Sí, claro, entre otras cosas. Pero ahí sí quiero hacer una aclaración. Ahora todo el mundo se la pasa negando que tuvieron lugar reuniones en las cuales decidimos superar el tope de los 4.000 millones de pesos. La verdad es que nunca nadie pensó en respetar estos topes. Y no se consideraba en ese momento que esto fuera grave hasta el punto de que el primer presupuesto de la campaña, hoy en poder de la Fiscalía, ya lo superaba. Por eso es inverosímil que ahora ni Samper, ni Serpa, ni Pardo, ni Turbay, ni Cristo estuvieran al tanto de este problema. Por esta razón es que hoy nadie les cree que no sepan.
SEMANA: Hablemos de otras cosas. ¿Cómo ha tomado su papá todo esto?
F.B.: Lo ha tomado con altibajos. Este ha sido un proceso muy doloroso para toda la familia, y más aún para él pues como llevo su mismo nombre, esto se ha prestado para malentendidos a nivel internacional.
SEMANA: ¿Y cómo está la relación hoy?
F.B.: Muy buena. Un día, después de un distanciamiento, tomó la decisión de venir a verme. Pasó solo ese día en Colombia. Entró aquí a la Escuela de Caballería y se encerró conmigo a solas. Me dijo, "no me voy de aquí hasta que no me cuentes toda la verdad". Yo le conté todo, y él me dijo:" creo que debes contarle esto mismo a todo el país".
SEMANA: ¿Según usted cuánto costó la campaña de Ernesto Samper?
F.B.: Alrededor de 20.000 millones de pesos. La Fiscalía tiene cuentas por 15.000 millones. Pero éstas no incluyen el pago de facturas directas de las empresas, que es uno de los renglones más importantes de una campaña.
SEMANA: Cuánto dinero cree usted que costó la campaña de Pastrana?
F.B.: Yo creo que el 60 por ciento de la nuestra. Al fin y al cabo no tenían ni a Santo Domingo ni a los Rodríguez. Pero ellos manejaron mejor que nosotros esos problemas de los topes y lograron inventarse unas fórmulas ingeniosas para justificar la violación de ellos.
SEMANA: Para terminar, ¿cómo se siente usted ahora? Antonio Caballero lo trata de preso rehabilitado y Roberto Posada lo trata de traidor y dice que a usted se le salió el cobre. Garrote sin duda sí le han dado.
F.B.: Uno se va acostumbrando a todo. Siempre pienso en la frase de que 'llueve pero escampa'. Pero hay que reconocer que como columnistas hay una gran diferencia entre Antonio Caballero y Roberto Posada. Desde que estoy en la cárcel confieso que lo que más me ha indignado es la hipocresía y la falta de hombría de Roberto Posada.
SEMANA: ¿Por qué?
F.B.: D'Artagnan ha confundido la lealtad con la complicidad de la misma forma en que hizo su tránsito del 'samperismo' al 'saperismo'. Esto sólo es comprensible al ser el columnista oficial del Presidente con un contrato de 117 millones de pesos mensuales con el Estado para hacer televisión, elogiando al mismo Presidente. Por pura decencia eso no se puede hacer. Irónicamente recuerdo que hasta hace poco aquí venía él a visitarme cuando todos me 'carameleaban' para que yo no hablara. Pero lo curioso es que lo único que me pedía era que si pasaba algo no mencionara a su hermano Juan Carlos que estaba tan metido como todos nosotros en este enredo. En ese momento poco le importaban Turbay, Pardo, Serpa o el propio Samper. Sólo le preocupaba la suerte de su hermano.
SEMANA: ¿Parece estar usted respirando por la herida?
F.B.: Estoy respirando por la herida, pero es que me han herido mucho. Lo más conveniente para todo el mundo era primero decir que fue Medina el infiltrado del cartel de Cali que quería acabar con la reputación de Ernesto Samper. Después que yo era el Judas que había traicionado al Señor por 40 monedas de oro. Pero la única verdad es que todos cargamos en nuestros hombros una parte del pecado. Esa cruz no la pienso cargar yo solo.

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