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| 10/2/2000 12:00:00 AM

Al filo de la navaja

El reclamo para que los jueces regresen a la zona de distensión revive el debate sobre los excesos de las Farc en esa área.

Dos hechos diferentes, pero que tuvieron lugar el mismo día, marcaron el inicio de una nueva fase en el proceso de paz. Fue el lunes de la semana pasada. Ese día, 28 de agosto, se anunció por parte de los voceros de los comités temáticos de gobierno y Farc que se habían recibido 2.500 propuestas para la agenda de negociación y que a las audiencias públicas habían asistido 15.000 personas como observadores. También se conoció un concepto del Procurador que señala que el Estado no puede abandonar a los pobladores de la zona del despeje.

El primer anuncio corresponde a la entrega del informe del comité temático a los negociadores, el primero de su tipo, que contiene un consolidado de las propuestas que llegaron sobre el tema de Crecimiento económico y generación de empleo. La idea es que a partir de estos trabajos, sumados a las propuestas que presenten los representantes del gobierno y de la guerrilla, surja de la mesa de negociación un plan de choque para generar empleo en el país. En el fondo lo que se busca con esto es que el país real se sienta tocado, y en forma positiva, por el proceso.

Ese día también se conoció el concepto de la Procuraduría sobre una demanda de inconstitucionalidad contra un parágrafo de la ley 418 de 1997, la que permitió la creación de la zona de despeje y el consecuente inicio de los diálogos. Aunque la Procuraduría no encuentra razón de ser para la demanda, advierte también que “las facultades en cuestión no significan la suspensión del Estado de Derecho”. Es decir, que las facultades que permitieron la desmilitarización de una zona del país no implican que en dicho territorio dejen de ejercer su poder las autoridades civiles, políticas, judiciales o los organismos de control.



Aire para los diálogos

Con este pronunciamiento la Procuraduría puso de nuevo el dedo en la llaga y revivió el debate sobre los excesos de las Farc en la zona de despeje: reclutamiento de menores, aplicación de una justicia expedita y sumaria, mantenimiento de secuestrados, asesinatos selectivos, y estimulación del negocio del narcotráfico. Las denuncias en las oficinas de organismos nacionales e internacionales se acumulan por montones. Más temprano que tarde las Farc tendrán que aceptar que los representantes judiciales regresen a la zona si están interesadas en que el proceso siga avanzando.

Por lo pronto la imagen que proyectan las Farc de dicho territorio es la de San Vicente del Caguán. Una región, según el sociólogo estadounidense James Petras, “en la que se celebran las negociaciones de paz en un foro público que no tiene precedentes, con el fin de discutir las grandes cuestiones socioeconómicas, políticas y culturales que nunca se someten a discusión en el Parlamento colombiano o en el norteamericano”. Como los ojos del mundo están puestos sobre ellos se presentan situaciones paradójicas como la siguiente. Era una tradición que las Farc propiciaran o favorecieran el abstencionismo electoral. Sin embargo es probable que las próximas elecciones de octubre sean las más tranquilas y concurridas de los últimos años. En San Vicente, por ejemplo, hay tres candidatos para la Alcaldía, igual número para la Asamblea departamental y 31 para el Concejo del municipio. Javier Múnera, asistente del actual alcalde de ese pueblo, dice que “se han hecho reuniones con comandantes de rango medio, que escuchan las propuestas de los candidatos y presentan sus opiniones sobre las campañas. Pero aquí todos los candidatos han suscrito un documento en el cual manifiestan que hay garantías para sus campañas”.

Esta tranquilidad electoral y el anuncio que hará en los próximos días el gobierno de la designación de un gerente para la zona, para que maneje los proyectos de desarrollo para la región, les proporciona algo de sosiego a los habitantes, que ahora viven atemorizados y no pueden salir de sus municipios por el miedo a ser asesinados por los paramilitares en los territorios aledaños. Llegar hasta este punto de la negociación ha tenido un costo muy alto para todos los involucrados. Ojalá sea valorado y, despues de hacerlos ajustes necesarios y superar las diferencias que hay respecto al Plan Colombia, sirva de motor para continuar adelante con lo que falta del proceso.
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