Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2016/09/04 22:29

“Todos queremos la paz, pero a veces se siente un sinsabor en el corazón”

Humberto Sánchez, alcalde de San Vicente del Caguán por el Centro Democrático, se aparta de su partido para darle una oportunidad a la paz.

“Todos queremos la paz, pero a veces se siente un sinsabor en el corazón” Foto: Archivo particular.

La paz obligó al alcalde de San Vicente del Caguán (Caquetá), Humberto Sánchez Cedeño, a tomar distancia de su partido, el Centro Democrático. Mientras este último es el opositor número 1 de las negociaciones entre el Gobierno y las FARC, Sánchez asegura que su municipio, tan golpeado por la guerra, no puede darse el lujo de darles la espalda.

San Vicente del Canguán es además protagonista de este momento histórico porque será escenario de la décima conferencia de las FARC y porque allí estará una de las zonas de ubicación de la guerrilla.

Pero también porque todavía carga con el peso de haber sido sede de los fallidos diálogos de paz del expresidente Andrés Pastrana con la misma guerrilla. Y claro, porque este territorio estuvo históricamente bajo el dominio de las FARC.

Semana.com: ¿Qué sensación se vive en San Vicente del Caguán en este momento de campaña por el plebiscito?

Humberto Sánchez (H.S.): Aquí la gente está polarizada, pero no hay fervor por la campaña, no hay un ambiente político ni por el Sí ni por el No. Yo, como mandatario, tengo que garantizarle a la población que vote libremente, no puedo orientarlos hacia la percepción de mi partido. Tengo que ser garantista.

Semana.com: ¿Pero la gente cree en estas negociaciones?

H.S.: En una zona donde ha habido tanta violencia la gente quiere la paz. Y todos la queremos, pero a veces se siente un sinsabor en el corazón. Por ejemplo, con tantos beneficios en la justicia transicional para estas personas que le han hecho mal a la sociedad. Pero en el fondo la gente dice que en aras de la paz, de que no haya repetición y de que haya verdad y resarcimiento a las víctimas, están dispuestos a pasar la página.

Semana.com: ¿Y usted cree en este proceso?

H.S.: Yo, como alcalde, tengo que dar unas garantías. No es fácil porque uno tiene sus sentimientos, y dentro de mi equipo de trabajo hay gente totalmente reacia a aceptar estas negociaciones que han sido tan benevolentes con las FARC. Pero si no lo hacemos, ¿cuándo tendremos paz? El temor y la desconfianza que existen es si van a cumplir y no van a seguir reincidiendo. Como las FARC han sido tan mentirosas, la gente no les cree.

Semana.com: ¿Qué piensan en su partido de esa posición?

H.S.: No me han dicho nada. Ellos entienden que tengo una gente a la cual debo responderle. No es lo mismo estar en la capital que ser alcalde de una comunidad que necesita tantas obras y que depende del gobierno nacional para los recursos y para el direccionamiento de las inversiones sociales. No me conviene ponerme a pelear con el Gobierno. El partido tiene que saber que mi posición ha sido ecuánime. Yo he sido bastante crítico con las FARC y con el proceso, pero no puedo irme lanza en ristre contra un gobierno que tengo que aguantarme dos años más. Hay que ser realista.

Semana.com: ¿Eso quiere decir que su voto será por el Sí?

H.S.: El voto es secreto. Usted ya debe saber por dónde voy a votar, pero no puedo decirlo.

Semana.com: ¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de lo acordado?

H.S.: Tengo que leer bien los acuerdos, no los he leído bien. Pero lo que menos me gusta es la justicia transicional, es muy benevolente con aquellos que tienen delitos de lesa humanidad. Lo que más me gusta es el tema de los cultivos ilícitos; si se resuelve eso, se acaba en gran parte el problema de la guerra en Colombia.

Semana.com: Usted ha estado muy molesto porque no fue consultado sobre la décima conferencia de las FARC que se realizará cerca de San Vicente. Dijo que logísticamente no están preparados para recibir a toda la gente que va a atraer este encuentro.

H.S.: El sinsabor es que no nos han comunicado, que lo están haciendo a nuestras espaldas. Ese sector (las Sabanas del Yarí) ha sido de presencia permanente de las FARC y es un sitio muy abandonado por el Estado. No nos va a causar mayor revuelo que se reúnan allá en la selva donde han estado siempre, pero tenemos la sensación de que otra vez San Vicente del Caguán puede ser centro de estigmatización. Después de las pasadas negociaciones todos quedamos siendo guerrilleros. Ese fue el ‘regalo‘ que nos dejó la zona de distensión.

Semana.com: Y dice que tampoco lo tuvieron en cuenta cuando se definió que en su territorio estaría uno de los campamentos de concentración de las FARC…

H.S.: El Gobierno ha tenido mucho hermetismo alrededor del proceso de paz, no sólo conmigo sino con todos los alcaldes del país. Prácticamente desconocen la primera autoridad… El campamento estará a unas dos horas y media de aquí, en donde ha estado la retaguardia de alias el ‘Paisa‘, una zona bastante controlada por ellos. Allá fue donde los soldados encontraron la guaca de la guerrilla. Una zona donde han tenido muchas caletas, incluso puede ser un sitio donde tengan armas escondidas. Ahí lo importante es que los veedores internacionales cumplan su función, y lo mismo la Policía y el Ejército, para que esto no se salga de las manos.

Semana.com: En los últimos meses usted ha denunciado fuertemente la extorsión por parte de las FARC en su territorio. ¿Qué ha pasado después del cese bilateral al fuego y de que la guerrilla se comprometió a dejar de extorsionar?

H.S.: Estas últimas semanas ha habido una calma chicha, pero está muy fresco todo. Hay que reconocer que no he vuelto a tener noticias de extorsiones, y antes eran permanentes. Desde cuando ‘Timochenko‘ salió en televisión diciendo que no habría más extorsión, así ha sido.

Semana.com: Ya se están derrumbando en San Vicente del Caguán las trincheras que rodeaban la estación de Policía…

H.S.: Sí, vamos a organizar la calle de la policía, que ha estado muy abandonada. Si estamos en paz y hay acuerdo y cumplimiento, no necesitamos trincheras ni barricadas; eso lo que hace es recordar la guerra, las balas asesinas de las FARC y el asedio a la población civil y a la Policía. Quitarlas genera esa confianza de que realmente el proceso de paz tiene que ir por buen camino. Ya retiramos gran parte. La idea es abrir esa vía para el tránsito de la gente después de 14 años.

Semana.com: ¿Cómo le ha ido con la campaña que estaba haciendo en su alcaldía para que la gente evitara usar la palabra “compañero” y cargar mochila, porque según usted ambos están muy relacionados con la guerrilla y la extrema izquierda?

H.S.: La gente se está absteniendo de decir la palabra compañero y de usar la mochila porque se dieron cuenta de que es un recuerdo del pasado, de la guerra. No estamos diciendo que están prohibidas. Al principio fue un comentario, algo jocoso a lo que se le dio trascendencia. Pero no es una prohibición, es una sugerencia. En el léxico español hay la posibilidad de cambiar la palabra “compañero”, que está tan maltratada por la guerrilla, por “colega”.

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