Lunes, 16 de enero de 2017

| 2010/03/01 00:00

Alcalde Moreno dice que no se dejará presionar por los transportadores

En medio del caos, la alcaldía tuvo que disponer de volquetas para prestar servicio de transporte y el Gobierno Nacional adquirió un seguro para cubrir los posibles daños de buses y busetas que presten sus servicios.

Alcalde Moreno dice que no se dejará presionar por los transportadores Foto: Archivo

Un completo desorden fue la movilidad este lunes en Bogotá. Al anochecer, el panorama eran cientos de personas que intentaban llegar a sus casas y casi no lo logran. La inactividad de 16 mil buses, busetas y colectivos que suspendieron sus actividades provocó congestiones y disturbios en las estaciones del TranMilenio, que era el único sistema que mantenía su funcionamiento.

En medio del desorden, el alcalde Samuel Moreno dijo que la protesta fue provocada por “sectores que no entienden que el Sistema Integrado de Transporte es una necesidad para la ciudad. Son unos pocos que, por mantener su negocio, afectan a cientos de personas impidiéndoles el uso del transporte público”. Y definió el paro como “una presión con la que no estamos de acuerdo”.

Con el nuevo Sistema Integrado de Transporte, la Alcaldía de Bogotá busca unificar las diferentes formas que tienen los capitalinos para movilizarse. La idea es, según lo ha explicado varias veces Moreno, “mejorar el TransMilenio, poner en marcha el Tren de Cercanías e integrar todo el Sistema con el Metro”. Además, algunos de los buses y busetas que actualmente circulan por las calles de Bogotá harían parte del sistema, pero muchos quedarán por fuera.

Por la tarde, cuando miles de personas buscaban la manera de llegar a sus casas, hubo desórdenes en el Portal del Tunal, donde fue necesario, incluso, suspender el servicio del TransMilenio durante dos horas.

En la Avenida Caracas con calle 33, los pasajeros bloquearon la vía porque veían que los buses articulados pasaban llenos y no se detenían.

Para intentar solucionar la situación, la Unidad de Mantenimiento Vial de Bogotá dispuso varias volquetas para que recogieran pasajeros en la avenida Ciudad de Cali con 80 y en la Avenida 68 con calle 100.
 
El Gobierno Nacional adquirió un seguro para cubrir los posibles daños de los buses y busetas que presten sus servicios normalmente.

Los desórdenes se dieron tras una infructuosa reunión en la Alcaldía de Bogotá anoche, la Asociación de Pequeños Transportadores (Apetrans) decidió convocar a todos sus afiliados, más de 16 mil conductores, a sumarse a un paro indefinido que comenzó a las 00:00 horas del lunes.
 
Los bogotanos que comenzaron a salir a las calles para dirigirse a sus lugares de trabajo se encontraron con la falta, casi absoluta, de buses. Los pocos conductores de vehículos de servicio público que decidieron salir a trabajar han sido objeto de ataques en algunos sitios de la capital.

En sectores como Bosa, Suba y la Avenida Primero de Mayo con carrera 30, se han reportado daños en varios vehículos de servicio público que han sido atacados con piedras. Algunos buses de TransMilenio también han sido objeto de saboteos.  
 
El general Orlando Páez Barón, director de seguridad ciudadana de la Policía, reportó la captura de varias personas y anunció que se realizan a esta hora amplios operativos en toda la ciudad para garantizar la seguridad de los transportadores que decidan salir a trabajar.
 
Páez Barón también sobrevoló la ciudad y dio un parte de tranquilidad al anunciar que el servicio de Transmilenio funciona normalmente.

Para aliviar los problemas de transporte que se registran en toda la ciudad, el secretario de Movilidad, Fernando Álvarez, anunció que el pico y placa para los carros de servicio público fue levantado y autorizó a los vehículos particulares para que recojan pasajeros. También se permitió la libertad de rutas y a los taxis prestar servicio colectivo, es decir recoger a varios pasajeros a lo largo de un recorrido.

Sobre la restricción para los carros particulares, la Alcaldía de Bogotá no ha tomado ninguna decisión y se mantiene vigente.

El servicio de taxi se presta en toda la ciudad con total normalidad, pero ante la falta de buses y colectivos la demanda de transporte superó la oferta de los vehículos amarillos. Incluso, varios ciudadanos han reportado a los medios de comunicación y a las autoridades excesos en las tarifas por parte de algunos conductores.
 
Así mismo, se ha reportado un considerable incremento de usuarios en los portales de TransMilenio del Norte, Banderas y la Calle 80. También se suspendieron, por cuestiones de seguridad, algunas rutas alimentadoras del sistema masivo. 

Se espera que con las medidas adoptadas por el Distrito se alivie la difícil situación de miles de bogotanos que en la mañana del lunes no pudieron conseguir transporte.
 
Los conductores protestan por decisiones adoptadas por el Distrito en torno al Sistema Integrado de Transporte Público, cuyo diseño, dicen los transportadores, está hecho para dejarlos por fuera del mismo.


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