Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/08/05 00:00

Alerta máxima

Con la captura de varios subversivos de las Farc quedó en evidencia la planeación de una oleada terrorista en todo el país.

Alerta máxima

Para nadie era un secreto que las Farc iban a llamar la atención del mundo con ataques indiscriminados en el país en los días antes de la posesión del presidente Álvaro Uribe. Con la explosión de una motocicleta bomba el viernes pasado en Cali se elevó a seis la cifra de los muertos y a 30 la de los heridos de una semana que estuvo marcada por atentados en cinco departamentos.

El lunes, un carro bomba estalló en el noroccidente de Bogotá al paso de un camión militar, y al día siguiente, las autoridades encontraron en el interior de un taxi 100 kilos de explosivos. El miércoles, en Tulúa, Valle, los guerrilleros dinamitaron un oleoducto y atacaron una base antinarcóticos. Ese mismo día, en Ricaurte, Nariño, destruyeron varios autobuses y tractomulas. Y al día siguiente, fue desactivado un camión bomba en Pasto.

Aunque las Farc buscaban sembrar el terror en todo el país con estas acciones, era claro que el principal objetivo era Bogotá. La razón es muy sencilla. El impacto internacional de cualquier acción violenta que ocurra en la capital es mucho mayor, tal y como ocurrió hace cuatro años, cuando atacaron con morteros la Casa de Nariño.

Y eso era algo claro que tenían las autoridades. "Desafortunadamente nos metieron un gol", dijo Juan Manuel Ospina, secretario de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá al referirse al carro bomba que explotó en el noroccidente de la capital. Pero la realidad es que las Farc tenían planeada una verdadera oleada terrorista que evitó la Policía.

En cuatro días capturaron a tres guerrilleros que habían sido enviados con la misión específica de planear y ejecutar graves ataques. El martes, investigadores de la Dirección Central de Policía Judicial (Dijín), sorprendieron a Ellyke Díaz Kalozdi, la comandante 'Rocío Beltrán', cuando salía del cementerio de Chapinero luego de visitar la tumba de su esposo, Alejandro Romero. Este hombre murió en enero de 2005, cuando preparaba unos explosivos para realizar un atentado en el CAI del barrio Kennedy.

Aunque al principio la mujer negó sus vínculos con las Farc, al final de la indagatoria, ante un fiscal antiterrorismo, reconoció que desde hace varios años militaba en ese movimiento. "Cogí un bus en el caserío Muribá y llegué hace 10 días a Bogotá. Estaba buscando una casa en el Polo. Acepto el cargo de rebelión, ya que desempeño labores ideológicas y políticas dentro de las Farc y difundo el pensamiento del movimiento bolivariano", le dijo al fiscal el miércoles pasado.

Aunque la guerrillera sólo aceptó su participación en temas políticos, la investigación de las autoridades señala que su papel dentro de la organización subversiva es mucho más activo. "Tenía en su poder 12 millones de pesos y estamos tratando de establecer si participó en el atentado contra el convoy militar", le dijo a SEMANA, el general Óscar Naranjo, director de la Dijín. También tienen algunos indicios de que Beltrán ha estado varias veces con los tres contratistas norteamericanos secuestrados por las Farc como intérprete, ya que habla inglés. Una de las cosas que más sorprendieron a los investigadores es que esta guerrillera tiene visa para Estados Unidos vigente y que su madre y su hermana viven en el estado de Florida.

Apenas 24 horas después del arresto de esta guerrillera, la Policía Metropolitana de Bogotá les propinó otro golpe a las Farc. En Soacha capturó a Víctor Manuel Murcia, alias 'Chichico', integrante de la columna 'Teófilo Forero'. Según su prontuario, es uno de los mayores expertos en explosivos y en armar carros bomba. Desde marzo había sido comisionado para desplazarse desde Algeciras, Huila, hacia Bogotá. En abril había comprado un vehículo Chevrolet Sprint, que tenía oculto en el barrio La Esmeralda. En el momento de su captura le encontraron un listado con nombres de personalidades y empresarios de la ciudad a quienes les venían haciendo seguimiento para cometer secuestros y extorsiones.

Pero 'Chichico' no estaba solo en Bogotá. Las Farc también habían enviado a la capital a José Ignacio Lozada, alias 'William', jefe de inteligencia del frente 47 que actúa en el Eje Cafetero y Huila. Por los documentos que les encontraron quedó al descubierto que sus planes incluían la activación de un carro bomba y la voladura de varias estaciones de TransMilenio. Desde hacía más de dos meses la Policía había detectado su entrada a Bogotá. Durante semanas enteras ejercieron una permanente vigilancia sobre ellos y sus contactos con las milicias urbanas que operan en la capital. Todos sus pasos fueron grabados en video por los investigadores, y sus conversaciones interceptadas. 'William' fue capturado en la tarde del viernes pasado, cuando salía de una casa al sur de la ciudad.

Los tres guerrilleros tienen varias órdenes de captura vigentes que incluyen homicidio, terrorismo, rebelión, concierto para delinquir, secuestro y extorsión. Las capturas en Bogotá de subversivos clave para las Farc fue un duro golpe, pero también deja en evidencia que la amenaza de la guerrilla en la capital sigue vigente.

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