Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2002/03/11 00:00

Alerta roja

En 15 años tres de cada cuatro municipios se quedarán sin agua. Para evitar este desastre, Colombia lanza una cruzada para salvar sus páramos.

La ampliación de la frontera agrícola amenaza cada vez más la supervivencia de los páramos, que son clave para el abastecimiento de agua

Al agua es para los colombianos como la arena del desierto para los beduinos. La dan por sentada. Sin embargo esto no siempre será así. Se calcula que en 15 años tres de cada cuatro municipios presentarán un déficit de agua para consumo humano si no se hace algo ya para reversar las tendencias actuales. Por eso el país quiere hacer ahora un esfuerzo para salvar los páramos que son los grandes productores de agua.

Para ello se llevará a cabo del 13 al 18 de mayo en Paipa el primer Congreso Mundial de Páramos. La idea es que al cabo de tres días Venezuela, Ecuador y Colombia, los únicos países del mundo donde hay páramos, hayan acordado unos criterios mínimos de negociación y una posición única para llevar a la próxima Convención Mundial de Cambio Climático a mediados de año.

Hasta el momento la mayor parte de los recursos internacionales se han ido en atender los litorales y las costas, que podrían hundirse si por el aumento de temperatura y el descongelamiento de los polos el nivel del mar crece en un metro como anticipan los expertos. Pero este riesgo es mínimo —según Carlos Castaño-Uribe, director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam)— comparado con lo que va a ocurrir con los páramos, “donde nadie está evaluando nada y que va a afectar mucho a Colombia”.

Colombia es el país con la mayor concentración de páramos del planeta. Los de Venezuela y Ecuador no son ni tan húmedos ni tan extensos como los que se encuentran en el país.

Los páramos son como grandes esponjas. Si no fuera por ellos el país no tendría tantos nacimientos de agua. Las plantas que viven en los páramos, como los frailejones, tienen unas vellosidades que convierten en agua la neblina que se estrella contra ellas por la altura a la que se hallan. El líquido que no logran absorber lo devuelven al suelo y es de allí de donde surgen quebradas y riachuelos.

Colombia tiene 1.500.000 hectáreas de páramo, aproximadamente el tamaño del departamento del Quindío. Sin embargo el 70 por ciento de ellos

—según datos del Ideam— ya han sido afectados de una forma u otra por el hombre lo que crea problemas de abastecimiento en varias regiones. En algunas zonas los campesinos queman partes del páramo para alimentar sus chivos y vacas con los retoños de las gramíneas o pastos que crecen a estas alturas. En otras los agricultores han comenzado a cultivar papa en el corazón del páramo. Para ello fertilizan el suelo con gran cantidad de agroquímicos que terminan contaminando las principales fuentes de agua.

Pero esta situación, que ya era preocupante, se ha agravado en los últimos años por el aumento de los gases invernadero (producidos por el dióxido de carbono emitido por los carros y otras industrias) que han aumentado la temperatura del planeta. Los estudios del Ideam demuestran que con el cambio climático global el ecosistema que se va a ver más afectado en el mundo es el páramo porque cambia totalmente el régimen de lluvias. Sólo en Colombia se calcula que en los próximos 100 años el 80 por ciento de los páramos de este país desaparecerán, lo cual es sumamente grave, no sólo por su efecto regulador sobre el agua sino también por la cantidad de plantas y animales que viven en este hábitat.

“Por eso es importante que reflexionemos todos los estamentos de la sociedad sobre cómo cuidar los páramos”, afirma el director del Ideam. El y los demás organizadores del Congreso esperan que de aquí a mayo los expertos, las comunidades y las instituciones aporten todos los insumos necesarios para que de este evento se saque algo lo suficientemente contundente para atraer recursos internacionales que permitan salvar los páramos andinos, que son únicos en el mundo y que corren el riesgo de desaparecer sin que los colombianos se den cuenta.

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