Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1990/03/19 00:00

ALGO ES ALGO

Si lo que quedó por escrito se llega a cumplir, la reunión de presidentes en Cartagena habra sido un éxito.

ALGO ES ALGO

Ahí estaban los cuatro presidentes, en orden de estatura de izquierda a derecha, Jaime Paz Zamora de Bolivia, el mas bajo, y Alan Garcia del Peru, el mas alto, flanqueando a Virgilio Barco y al mandatario norteamericano George Bush. La foto habría de darle la vuelta al mundo y los noticieros de televisión de Estados Unidos, America Latina y Europa le habrían de dedicar amplios espacios al tema.

Pero nada de ello garantizaba por si solo el exito de la cumbre de presidentes contra la droga. Frente a un problema considerado por muchos dirigentes en el mundo como el mas grave y dramático de la humanidad en este fin de siglo, resulta muy difícil convencer a la opinion publica mundial de que este tipo de eventos pueden tener implicaciones más allá de lo meramente simbólico. Y ese precisamente era el reto que enfrentaban los cuatro mandatarios.

Como suele suceder en esta clase de reuniones, poco o nada se podía conseguir en Cartagena que no hubiera sido pactado previamente en las sesiones preparatorias, por las delegaciones de los cuatro paises. De hecho, cuando los mandatarios se saludaron en la Casa de Huespedes Ilustres, todo estaba ya definido, y lo unico que faltaba ver era quien lograba robarse el show ante los periodistas. En ese campo se puede decir que cada uno logró quedarse con un pedazo del ponque. Barco por su condicion de anfitrion y de haber sido el proponente de la idea de la cumbre. Bush, porque viniendo a Cartagena se jugo la imagen de presidente "macho", que ya le habia traido dividendos con la invasion a Panamá. Jaime Paz porque aunque nadie esperaba nada de el, termino siendo, en opinión de los centenares de periodistas presentes en Cartagena, el mas inteligente y ponderado en las declaraciones a los medios. Y Alan Garcia, porque su situacion como Presidente del Peru es tan critica, que cualquier cosa en la que no le vaya definitivamente mal le ayuda.

LAS PRIMERAS BATALLAS
A fines de noviembre, Barco habia perdido la primera batalla en el proceso de preparación de la cumbre. El mandatario colombiano habia propuesto una cumbre mas amplia, pues tenia la idea de enfrentar a Bush en compañía de otros mandatarios latinoamericanos, como los miembros del grupo de los ocho, que pudieran presentar mayor resistencia que la que estan en capacidad de dar dos paises de la debilidad de Bolivia y Peru. Sin embargo, los delegados del Departamento de Estado en Washington se opusieron a esa idea y dejaron en claro que Bush solo iria a una cumbre con los tres mandatarios andinos.

Vino entonces la reunión preparatoria en Santa Cruz, Bolivia, donde las sospechas colombianas pudieron verificarse. En efecto, mientras Colombia llego a exigirle a los americanos un reconocimiento de que el consumo es el motor del narcotrafico, a colocarse mas como viatima que como victimario en este problema, y a pedir un tratamiento comercial justo bolivianos y peruanos llegaron de entrada a declarar que sus paises funcionaban como narco-economias y que lo que necesitaban era una gran ayuda economica para sustituir las ganancias producto de la coca por divisas originadas en actividades legales.

Para los norteamericanos, esa vision de que los paises andinos son narco-economias funcionaba muy bien, pues le servia en bandeja de plata la posibilidad de ofrecer esa ayuda economica a cambio de crear una fuerza multilateral anti-drogas, o, para hablar en plata blanca, una fuerza de intervención controlada por Washington. "Colombia tuvo que dar absolutamente sola una batalla en contra de esa idea", le dijo a SEMANA un funcionario de la Cancilleria.
"Amenazamos con no ir a la cumbre si se buscaba aprobar la iniciativa y como eso era ya muy costoso para Bush, logramos parar la cosa", agregó la fuente.

LOS DOCUMENTOS
Resuelto ese punto, quedaba la redacción de un documento y el reto consistia en lograr algo más que meras palabras y declaraciones voluntaristas. No fue fácil, pues bolivianos y peruanos--a pesar de la beligerancia verbal publica de Alan Garcia, que no se correspondía con la timidez de sus delegados en las conversaciones--poco ayudaron para obtener de los norteamericanos concesiones importantes.

El documento multilateral contiene, en terminos generales, lo que de un documento semejante se puede esperar: un reconocimiento mutuo de que la demanda y la produccion se retroalimentan. A partir de ahí, hay iniciativas interesantes, como los programas de ayuda comercial, sustitucion de cultivos, control de activos financieros y flujo de dolares ilicito asi como de insumos necesarios para el procesamiento de la cocaina, etc cuya verdadera importancia solo podrá medir con el paso del tiempo. Si la mitad de eso se logra, la cumbre habrá tenido exito, si no, no habrá sido más que un show del que cada mandatario pudo haber sacado un beneficio de imágen, y nada más.

Más importante, al menos para Colombia, resultó ser el documento bilateral firmado por Barco y Bush, y que hasta hace algunos días no estaba previsto. En el, aunque nada quedo consignado claramente por escrito a ese respecto, se logro que se avanzara e la solucion de tres asuntos comerciales que Colombia considera como el precio que puede cobrarle a los Estados Unidos por su comportamiento al haberle puesto el pecho a la guerra contra el narcoterrorismo.

- El primer punto es el relativo a restablecimiento del pacto cafetero. En el documento, Bush se compromete a buscarle una salida al asunto, haciendo eso si la salvedad de que el nuevo pacto sea "viable".

- El segundo punto tiene que ver con el desmonte por parte de las autoridades comerciales norteamericanas de los gravamenes antidumping aplicados a las flores colombianas exportadas a Estados Unidos. En este asunto, el compromiso de Bush fue más claro, pues de hecho, segun pudo establecer SEMANA, el Departamento de Comercio ya esta revisando esos mecanismos.

- El tercero tiene que ver con un aumento de la cuota de azucar colombiana en el mercado norteamericano.
Esta cuota ha descendido en más de un 50% en los ultimos diez años, y al parecer será aumentadA ahora en cerca de un 30%, lo que significaría recuperar la mitad de lo perdido.
La idea del gobierno colombiano es la de convertir ese documento bilateral en el caballito de batalla en las gestiones de lobbying que se hagan ante el Congreso norteamericano y el Departamento de Comercio, las dos instancias donde se deben definir estos asuntos. Pero en esto, como en todo lo demás, habrá que ver para creer: si lo que quedo por escrito se vuelve realidad, la cumbre tendra una oportunidad de pasar a la historia. Si no, habra sido algo tan efimero como su propia duración de diez horas.-

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