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| 1/30/2015 8:05:00 PM

El abrazo de los contrarios de Medellín

Alonso Salazar y Federico Gutiérrez, cuyas aspiraciones a la Alcaldía de Medellín tienen fracturado al fajardismo por dentro, no son tan antagónicos como ahora parece. Así lo recuerda esta foto que circula en redes.

Faltan nueve meses para las elecciones locales y la arena política en Antioquia ya luce revuelta y agitada. El movimiento político Compromiso Ciudadano, que representa a los partidarios del gobernador Sergio Fajardo Valderrama, vive por estos días una polarización inédita en 15 años de historia.

Esa división tiene nombres propios. De un lado está Alonso Salazar Jaramillo, ex alcalde de Medellín en el periodo 2008-2011 y secretario de Gobierno de Fajardo cuando este último llegó al cargo de primer mandatario de la ciudad, en 2004.

Pero en la otra orilla aparece el exconcejal Federico Gutiérrez, un hombre que si bien en sus inicios hizo parte de Compromiso, luego pasó por el partido de la U, para años más tarde ser el candidato del expresidente Álvaro Uribe Vélez para las elecciones a la Alcaldía de Medellín, en 2011.

Pese a ello, Gutiérrez es hoy por hoy el aspirante fajardista para la Alcaldía, si se tiene en cuenta que irá en llave con Federico Restrepo, ex gerente de EPM, quien a su vez será el candidato a la Gobernación de Antioquia.

Y ese es precisamente el origen del enfrentamiento. Alonso Salazar, quien dentro de las toldas reclama que se lleve a cabo una convención para que a través de acuerdos se elijan los apoyos, decidió aspirar también a la Alcaldía, arguyendo que Gutiérrez no representa los postulados de Compromiso Ciudadano.

“Yo he pedido que nos escriban una sola página argumentando por qué Gutiérrez debe ser nuestro candidato. ¿Por su nivel de participación en el movimiento? ¿Por las coincidencias en temas de género, derechos sexuales, cultura, urbanismo social? ¿Por la afinidad que ha manifestado con el proyecto?”, escribió Salazar en una carta a sus seguidores.

Salazar fue uno de los fundadores de Compromiso Ciudadano, una colectividad que técnicamente no es un partido político y cuyos integrantes, hasta ahora, han navegado en dirección del viento que ha sugerido Fajardo, su líder natural. Fajardo ha decidido qué se ha hecho y qué no, en parte gracias al fenómeno político en el que se convirtió. Pero Salazar pide ahora consensos.

Pese a que Gutiérrez no ha entrado a dar la discusión públicamente, sí ha dicho que es cercano a Fajardo y que siempre ha creído en su obra de gobierno. No es un secreto para nadie que Salazar y Gutiérrez representan dos formas muy distintas de ver la política. Gutiérrez es la estampa del buen uribista: ha reprochado con fuertes argumentos el proceso de paz, ha lanzado críticas a Iván Cepeda y fue propenso a la candidatura a la presidencia de Óscar Iván Zuluaga. Salazar, por su parte, encarna ideas más liberales, incluso de centro izquierda, que salieron a flote en su defensa ante el procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, cuando éste lo sancionó e inhabilitó por 12 años. El Consejo de Estado, no obstante, le devolvió los derechos políticos a Salazar.

En tal virtud, nadie imaginaría hoy a Gutiérrez y a Salazar juntos posando para una foto. Pero como las redes sociales no perdonan, este viernes comenzó a circular una fotografía en la que los hoy enfrentados se abrazan estrechamente, en tiempos en los que Salazar hacía campaña para la Alcaldía en 2007. Por aquella época Gutiérrez era concejal. Y Salazar recién había dejado el cargo de secretario de Gobierno.
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