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| 10/27/2012 12:00:00 AM

Amenaza el 'orangután' de la reforma a la justicia

En vista de que la reforma a la justicia se cayó, algunos magistrados parecen querer hacerla a su manera: unos buscan ser 'reelegidos' y otros se atornillan al puesto a pesar de que les llegó la edad de retiro forzoso.

Cuando el orangután de la reforma a la justicia se cayó se propagó un chiste entre las altas cortes que decía que "algunos magistrados no habían podido hacer aprobar el artículo 1270". Se mofaban de los togados que habían dado su brazo a torcer y habían aceptado finalmente el proyecto de reforma a la justicia del gobierno y el Congreso porque en él les daban dos gabelas: que el período de magistrado se extendiera a 12 años y la edad de retiro a los 70. De ahí, el 1270.

Sin embargo, con lo que no se contaba es que algunos de los magistrados, ante el fracaso del acto legislativo decidieran hacer la reforma a su manera. O se dieron las gabelas a su manera.

Por un lado, como no les extendieron el periodo, algunos magistrados están intentando saltar a otra corte. Y el intento se está dando justo ahora. Resulta que hay dos vacantes en el Consejo Superior de la Judicatura y para sorpresa de muchos los aspirantes a sucederlos son tres magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Es posible, aunque difícil, que en algunos países a uno que otro magistrado le dé por terminar en una Corte y seguir en otra. Pero lo que tal vez no ha ocurrido en ninguna parte es que para reemplazar a dos magistrados de una corte los candidatos sean tres magistrados de otra corte.

Y eso puede suceder porque es la Corte Suprema la encargada de elegir a los juristas para llenar las dos vacantes. Pues entonces, la sala civil de la corte ternó a Francisco Ricaurte, la penal a Pedro Munar y la laboral a Sigifredo Espinosa. Como se recordará Espinosa fue quien en pleno trámite de la reforma a la justicia mandó una curiosa carta de renuncia en la que reconocía que su periodo finalizaba pero aclaraba que si el acto legislativo se aprobaba y este se extendía, él no se retiraba. Y, como se recordará también, Ricaurte fue criticado porque promovió en su casa encuentros con los congresistas para arreglar la reforma a la justicia. Y Munar fue el que tuvo una palomita de unos días como presidente de la Corte, como parte de los acuerdos burocráticos a los que llegaron en la propia Corte Suprema para destrabar, en ese entonces, la elección de Vivian Morales como Fiscal.

El otro frente de batalla de algunos magistrados es extender la edad de retiro forzoso a los 70 años. De hecho, hay dos del Consejo de Estado que están hoy dando largas a su salida. Se trata de Víctor Alvarado y William Giraldo. Ambos ya cumplieron los 65 años pero no se han retirado.

Giraldo cumplió la edad de retiro forzoso a finales del año pasado pero pidió permanecer en el Consejo de Estado. Puso una tutela y un tribunal le negó su aspiración, pero luego la Sala Disciplinaria del Consejo de la Judicatura le dio la razón "hasta que el congreso expida la normatividad sobre la materia", es decir la reforma que estaba en curso. La decisión ni siquiera fue tomada por un magistrado en propiedad, sino por una encargada, María Constanza Rivera, quien ocupaba temporalmente el despacho de Henry Villarraga. La Corte Constitucional decidió elegir esa tutela para estudio. Hay un antecedente de una tutela que le negó una petición similar al magistrado del Consejo de Estado Jaime Moreno y al Fiscal Gustavo de Greiff lo sacaron del cargo con ese argumento.

Este ha sido un punto de discusión de tiempo atrás pues la Constitución de 1991 estableció que los togados pueden permanecer en su cargo hasta la edad de "retiro forzoso", pero no estableció cuál era. Sin embargo, la interpretación que ha hecho carrera es que debe aplicarse un decreto de 1978 que dice que es a los 65 años.

Sin embargo, hay quienes alegan que ese decreto solo puede aplicarse a las cortes que existían en esa fecha (la Suprema y el Consejo de Estado) y otros que dicen que como algunos magistrados de la Corte Constitucional (Marco Gerardo Monroy y Fabio Morón) ocuparon ese cargo superando los 65 años, todas las cortes deberían igualarse al retiro forzoso a los 70.

Que los magistrados se retiren a los 70 años no tiene nada de malo. Hay lugares como Estados Unidos en los que los altos cargos de la rama judicial incluso son vitalicios. Lo que no huele bien es que sean los mismos magistrados quienes estén empujando fallos a nombre propio.

Ambos frentes, la reelección de los magistrados y el fallo de la tutela, se deben resolver esta semana. Y entonces se sabrá si el fantasma del orangután de la reforma a la justicia regresó o se enterró definitivamente.
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