Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/09/29 00:00

Amenazado por convivencia

El cura de Anaime, Carlos Arturo Alvis, está detenido acusado de rebeldía. Pero su defensora afirma que sus contactos con la guerrilla son inevitables en la región.

El domingo 24 de agosto el padre Carlos Arturo Alvis Pinzón no pudo celebrar la misa en Anaime, un corregimiento situado a la orilla del río del mismo nombre, en el municipio tolimense de Cajamarca. Ese día, mientras se preparaba para la liturgia, Anaime fue tomado por la Policía para realizar unos allanamientos y hacer efectivas unas órdenes de captura dispuestas por la Fiscalía 40 de Ibagué. El operativo tenía como fin encontrar evidencias de la red de auxiliadores de dos frentes de las Farc, el 21 y el 50, que operan en la zona. De los allanamientos no se salvaron ni la iglesia ni el despacho parroquial, en los que no hallaron nada comprometedor. Pero el propio padre Alvis fue uno de los 36 detenidos.

Sus feligreses y sus superiores no podían creer lo sucedido. En los días siguientes monseñor Flavio Calle, arzobispo de Ibagué, emitió un comunicado en el que lamentaba la manera dramática y desmedida como se había llevado a cabo el allanamiento en el templo y resaltaba el trabajo pastoral que desde 1998, cuando le fue asignada esa parroquia, ha hecho el padre Alvis, quien es oriundo del municipio tolimense de Saldaña.

La Fiscalía le preguntó al sacerdote que si en cumplimiento de su labor se había topado con miembros de la guerrilla, en particular con un sujeto conocido con el alias de 'Carrillo', quien según las autoridades estaba al mando del frente 21 desde 1998. El padre admitió que lo distinguía pero nada más. Esto de por sí no tiene nada de raro pues en el corregimiento, pese a que se encuentra a sólo 10 minutos de Cajamarca, no existe presencia policial o militar y los guerrilleros se mueven a sus anchas.

Tanto es así que hace más o menos tres años 'Carrillo' citó en la vereda Potosí a los miembros de la junta de acción comunal, a la cual pertenece el padre Alvis, para decirles que todos los habitantes mayores de 15 años tenían que dar 1.000 pesos y participar una vez al mes en el arreglo de las carreteras y los puentes locales.

Lo que complica el caso es que uno de los dos reinsertados que suministraron la información para los operativos y otro testigo dijeron que estos no eran los únicos contactos que el sacerdote había tenido con la guerrilla. El primero dijo que había visto conversando en más de una ocasión al padre y a alias 'Mauricio', uno de los jefes financieros del frente 21, en el parque de Anaime. La Fiscalía también tiene grabaciones en las que el religioso habla con ese sujeto en tono amistoso. El segundo testigo, por su parte, dijo que había visto en varias ocasiones al párroco hablando con 'Carrillo' y otros guerrilleros en Potosí. Ninguno de los dos sabe cuál fue el tema de las charlas.

Pero hablar con subversivos, dadas las condiciones de la zona y la calidad de líder espiritual de Alvis, quien por su misma labor atiende a todo el mundo, no es un delito. Lo que le parece delicado a la Fiscalía son las otras aseveraciones del reinsertado sobre que el sacerdote supuestamente le había suministrado información del movimiento de las tropas del Ejército a los guerrilleros y les había ayudado a movilizar unos paquetes.

Por esta razón la Fiscalía le dictó medida de aseguramiento y sólo gracias a los buenos oficios de monseñor Calle el padre Alvis fue detenido en el Seminario Conciliar María Inmaculada. La abogada del religioso apeló la decisión y cree que lo que le sucedió a su defendido es una prueba evidente de la cacería de brujas a una población que está siendo sindicada de auxiliar a la guerrilla, cuando si lo ha hecho ha sido por obligación y no por opción. Es decir, están amenazados por convivencia.

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