Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1988/11/21 00:00

AMIGO FIEL

Saulo Arboleda: de ensamblador de carros a administrador del Partido Liberal.

AMIGO FIEL

Después de su elección como jefe único del Partido Liberal, el ex presidente Julio César Turbay Ayala no quiso quedarse por fuera de la "onda" de la tecnocracia. Como buen entendedor de la realpolitik, decidió poner su cuota técnica con el nombramiento en la secretaría general del partido, del ingeniero Saulo Arboleda, quien venía desempeñándose como gerente de Sofasa.
Aunque para las bases del partido no resultaba una figura políticamente popular, y para los aspirantes al cargo no dejó de ser una jugada hábil del ex presidente, para los turbayistas fue prácticamente una escogencia de rutina. Poco se le ha visto actuar en la arena política y mucho menos enarbolando las banderas del sector político del ex presidente, pero Saulo Arboleda es "como de la casa" para los seguidores de Turbay. Es lo que se podría definir como un tecno-turbayista.
Que un ingeniero, gerente de una de las más importantes empresas del país, con un sueldo cercano al millón de pesos y más bien bisoño en política, aceptara un cargo que requiere las garras de un tigre en esas lides, no resultaba muy comprensible. Pero que Turbay lo hubiera escogido justamente por eso, poco a poco se fue entendiendo. Con su nombramiento, el jefe único del liberalismo se quitaba de encima el problema de los recomendados y colocaba en ese puesto a una persona de su absoluta confianza.
Saulo Arboleda acepta que no fue fácil la decisión y que lo hizo básicamente porque se lo pidió su amigo, pero considera que es un interesante reto para un hombre que le gusta la política y que no ha tenido la oportunidad de medirse en ese terreno. Su Ilegada a la política por la puerta grande hace parte de una combinación que resume su carrera: suerte y pulso. Suerte, porque sus primeros pinos los hizo gracias a un amigo que lo invitó a participar en un Encuentro Nacional de Juventudes Liberales que apoyaba la candidatura de Turbay en 1973. El amigo se quedó afónico y a Arboleda no le quedó otra salida que "fajarse" un discurso en representación de la delegación antioqueña. A partir de entonces comenzó a ganarse el afecto de Turbay. Aunque el pasó por la plaza pública fue efímero, los sentimientos de amistad fueron creciendo. Arboleda volvió a encontrarse con Turbay como técnico del IFI y luego como asesor del ministro de Desarrollo, que para ese momentó era el antioqueño Gilberto Echeverri Mejía. Después vino ya a tormar parte discretamente, de lo que puede llamarse la "casa Turbay". Fue nombrado viceministro de Desarrollo y, finalmente, embajador alterno ante la Comunidad Económica Europea en Bruselas.
La suerte también lo acompañó en su carrera técnica. Luego de que Federico Nieto Tafur no aceptara el ofrecimiento de Belisario Betancur como gerente de Sofasa, el ministro de Desarrollo, Iván Duque Escobar, propuso para el cargo a Saulo Arboleda. El Presidente no dudó en entregarle ese "chicharroncito" a su paisano. La empresa ensambladora venía con un saldo rojo cercano a los 1.500 millones de pesos, no pagaba impuestos y pensar en repartir utilidades era una utopía, pues la empresa no ganaba un centavo. A pesar de que se consideraba la empresa líder en el mercado del automóvil, pocos le auguraban éxito a la compañía productora del "carro colombiano". A su retiro de Sofasa, y en medio de las negociaciones del IFI con el socio francés, Saulo Arboleda afirma que en los siete primeros meses del año 88, la empresa ha producido un 30% más de utilidades que en el mismo período del año pasado y un 17% más en material de ventas. Como quien dice, Arboleda dejó la empresa en una situación financiera estable, que sigue siendo líder en el mercado del automóvil nacional, sin negar que las empresas de la competencia han aumentado el suyo en forma considerable.
Pero la suerte de Arboleda ha venido acompañada por un buen pulso, según afirman quienes lo conocen. "Tene unos deseos inigualables de superación", afirma el ex ministro de Desarrollo, Iván Duque Escobar. Y aunque hay quienes sostienen que sus principales méritos es haber logrado la amistad de Turbay, a lo cual atribuyen gran parte de su éxito, otros dicen que justamente el ser amigó de Turbay indica que le sobran méritos.
Sin duda, Arboleda es un hombre hecho a pulso. Nació en una típica familia paisa, clase media, de 14 hijos. Estudió su primaria en la escuela pública y su bachillerato en el colegio anexo a la Universidad de Medellín. La carrera de ingeniería metalúrgica la hizo en la Universidad Libre de Bogotá. Afirma que aunque nació en un hogar "cachiporro hasta las cachas" y que su padre, Francisco Arboleda, aunque era un militante disciplinado, nunca quiso ser un activista del partido. Pero considera que la influencia familiar y la de los centros liberales en donde estudió marcaron su rumbo político. Sostiene que ahora que se están produciendo fenómenos como el de la unión del liberalismo, la reforma constitucional y la decisión de hacer un gobierno de partido, está dispuesto a poner en práctica el "enfoque gerencial" que el jefe único quiere imprimirle al partido. Afirma que dentro de sus aspiraciones políticas no estaba, por ahora, una de tan alta responsabilidad, pero que el acto de generosidad de Turbay merece un compromiso equivalente.
Es un hecho, pues, que este paisa de San Roque, Antioquia, de 41 años, se ha metido en un mundo nuevo y que tendrá que demostrarle "al partido, a su esposa Beatriz y a sus hijos, Juan Francisco y Sara, que no sólo sirve para vender carros".

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