Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1994/10/31 00:00

AMISTADES PELIGROSAS

En el caso de Arlem Uribe, las autoridades siguen la pista a una relación comercial de éste con un narcotraficante.

AMISTADES PELIGROSAS

PARECIA UN CASO CERRAdo. En un comienzo, las autoridades no tenían ninguna duda de que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) había asesinado al parlamentario liberal por Antioquia, Arlem Uribe Márquez, el pasado 19 de septiembre en un parqueadero de la Universidad de Medellín. La propia organización guerrillera, mediante un comunicado público, se habría atribuido el hecho luego de responsabilizar al político de "asumir la vocería de grupos paramilitares liderados por el cartel de Cali, que se disponen a buscar la impunidad, el perdón y el olvido ". (...)

En el mismo texto, el ELN decía que "esos grupos paramilitares han perpetrado, bajo la denominación de Colsingue (grupo de Colombia sin Guerrilla), el asesinato de líderes obrero patronales como Manuel Cepeda y Guillermo Marín".

Esa primera versión tomó más fuerza, luego de que las autoridades compararan la similitud entre los asesinatos de Uribe y el senador liberal Darío Londoño Cardona, ocurrida el 5 de noviembre de 1993, también en el parqueadero de la Universidad de Medellín, acción que, de acuerdo con las investigaciones preliminares, fue llevada a cabo por frentes urbanos del ELN que operan en la capital antioqueña.

El mea culpa de la organización subversiva parecía suficiente para enrumbar por buen camino las investigaciones por la muerte del representante, uno de los más destacados miembros de la Comisión Primera de la Cámara, donde fue vocero de polémicos proyectos de ley, entre ellos la reforma al Código de Procedimiento Penal, la Ley Antisecuestro y la Ley de Orden Público. El asesinato del parlamentario produjo conmoción en Antioquia y despertó la solidaridad nacional. Destacadas personalidades se hicieron presentes en el sepelio del dirigente liberal y hasta último momento el propio presidente Ernesto Samper tuvo la tentación de asistir a los actos fúnebres.

ARLEM URIBE Y TELECENTRO
Pero la muerte de Uribe Márquez es mucho más confusa de lo que parece. La semana pasada, la investigación por el asesinato del parlamentario dio un giro de 180 grados, cuando las autoridades se encontraron con nuevos y reveladores elementos acerca de los móviles del crimen. En efecto, luego de una serie de pesquisas, los organismos de seguridad descubrieron una presunta relación del parlamentario con un hombre cercano al cartel de Medellín. Dicha relación, aportaría muchas luces para tratar de esclarecer este asesinato.

De acuerdo con la información recogida por las autoridades y conocida por SEMANA, Uribe Márquez se había desempeñado como gerente administrativo de la empresa Telecentro y Cía. Ltda., dedicada al ensamble, fabricación y comercialización de televisores, radios, equipos de sonido y otros electrodomésticos en la capital antioqueña. Dicha empresa tendría entre sus socios principales por lo menos a un miembro del hoy desaparecido cartel de Medellín, según las autoridades. La vinculación del parlamentario liberal como gerente administrativo de Telecentro y Cía. Ltda., consta en la escritura número 154 de enero 24 de 1990, corrida en la Notaría 11 de Medellín, inscrita el 13 de febrero de ese año. Según ésta, Uribe Márquez quedaba facultado para "administrar los bienes de la poderdante, muebles e inmuebles atinentes a la sociedad, por tanto podrá celebrar los contratos pertinentes a la administración de dichos bienes". Además, tenía facultades para "pagar a los acreedores y proveedores y hacer con ellos las transacciones que considere pertinentes". De la misma manera estaba autorizado para representar a la empresa "ante cualquier corporación, entidad, funcionario o empleado de la Rama Ejecutiva y sus organismos vinculados o adscritos de la Rama Judicial y de la Rama Legislativa del Poder Público".

EL GORDO OSPINA
Según los organismos de seguridad, la vinculación de Uribe Márquez a Telecentro ocurrió cinco meses después que se creara la sociedad comercial, el 30 de agosto de 1989, con un capital de 15 millones de pesos. En la actualidad dicha sociedad se encuentra vigente y de acuerdo con los términos de su constitución, su duración se extiende hasta el 30 de agosto de 1999. Entre los socios fundadores se encuentran Fernando Ospina Montoya, y seis de sus hermanos.

De acuerdo con las investigaciones de las autoridades, Fernando Ospina Montoya, alias el 'Gordo', era uno de los lugartenientes del extinto jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria. De hecho, fue una de las personas que se sometió a la justicia el 4 de julio de 1991, en compañía de Luis Carlos Díaz Bedoya, 'La Garra'; y John Jairo Betancur Martínez, 'Icopor', y que fueron recluidos en la cárcel de Envigado. Curiosamente, Ospina Montoya fue uno de los pocos reclusos que el día de la fuga de Escobar, el 22 de julio de 1992, prefirió permanecer en la cárcel en lugar de escapar junto con su jefe. En la actualidad se encuentra detenido en la cárcel de Itagüí y está pendiente la definición de su situación judicial por parte de la Fiscalía General.

Al referirse a los posibles móviles del asesinato del parlamentario antioqueño, una fuente judicial dijo a SEMANA que "aventurarse a dar una hipótesis acerca de los móviles del asesinato del doctor Uribe Márquez es un tanto apresurado, entre otras cosas porque en su vida hay una serie de hechos oscuros que deben ser esclarecidos. Por el momento estamos atando todos los cabos sueltos".

LAS HIPOTESIS
Según fuentes de los organismos de inteligencia, la muerte del parlamentario estaría relacionada con un ajuste de cuentas entre antiguos colaboradores de miembros del cartel de Medellín. "Tenemos información de que algunos brazos armados del cartel de Medellín se están reactivando con el único objetivo de saldar cuentas pendientes con viejos colaboradores de esa organización. Algunas de esas personas consideran que hay un grupo de parlamentarios que en el pasado habrían ayudado a los socios de Escobar y que ahora están prácticamente al servicio de la gente de Cali", dijo a SEMANA un oficial de un organismo de seguridad.

La misma fuente agregó que varios grupos de sicarios que en el pasado pertenecieron a las bandas de los hermanos Moncada y Galeano y del propio Escobar, sostienen en la actualidad una lucha cerrada por la supremacía en la ciudad.

Sea como fuere, esta nueva hipótesis acerca de la muerte del parlamentario antioqueño viene a enturbiar aún más la imagen del Congreso de la República, que se ha visto empañada por una serie de escándalos por parte de algunos de sus miembros. Pero también viene a enlutar a un departamento que en los últimos años ha visto asesinar a cuatro parlamentarios, entre ellos Federico Estrada Vélez, Darío Londoño y Alberto Foronda. La última palabra, en todo caso, la tienen las autoridades, que deberán emplearse al máximo para tratar de esclarecer este crimen.-

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