Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 2/11/2012 12:00:00 AM

"Amnistía no es impunidad"

Yesid Reyes, hijo del magistrado Alfonso Reyes Echandía, muerto en la toma del Palacio de Justicia, habla de su padre y de las hipótesis sobre responsabilidades en esa tragedia.

MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿Qué edad tenía cuando su padre, el magistrado Reyes Echandía, murió en el palacio de Justicia?

YESID REYES:
Tenía 27 años y ya era abogado…

M.J.D.: A raíz del fallo del Tribunal Superior de Bogotá, muchos han puesto en duda no solo el hecho de que haya desaparecidos sino de que hubiera habido exceso de fuerza y abusos en la retoma ordenada por el gobierno Betancur.
 
Y.R.: Esa discusión es un poco anodina, ya que desde el punto de vista de la verdad judicial ese es un tema resuelto. Yo fui una de las víctimas que demandó al Estado y a las Fuerzas Militares basándome en hechos que demostraban que en la operación de recuperación del Palacio de Justicia las Fuerzas Militares se excedieron en la utilización de la fuerza. Yo no fui el único que demandó al Estado, también lo hicieron otras víctimas, como Carlos Medellín. Todos esos procesos terminaron a favor de las víctimas y el Estado fue condenado. En ese caso no se recurrió al perdón porque eso no se estilaba hace 12 años.

M.J.D.: Según el coronel Plazas, la Justicia está totalmente equivocada al investigar el tema de los desaparecidos porque, según él, no los hay.

Y.R.:
Esa es otra discusión superada desde el punto de vista de la verdad judicial. Otro proceso que hubo en su época contra el Estado fue uno por la desaparición de la guerrillera Irma Franco. ¡Ese proceso se acabó hace años, María Jimena! Eso es cosa juzgada. Respecto a manifestaciones no judiciales sobre los desaparecidos, yo recuerdo que el presidente Betancur en 1986, en una de las primeras declaraciones que rindió, le preguntaron si él sabía sobre desaparecidos en la cafetería del Palacio. Y, más o menos, esta fue su respuesta: "Sí tuve conocimiento de desaparecidos, y no solo en la cafetería". Y luego agregó: "Yo ordené investigaciones para que se esclarecieran esos hechos". Como ve, el primero que tuvo conocimiento de los desaparecidos fue el propio presidente Betancur en 1986 y no es una cosa que se hayan inventado los abogados de las víctimas ni los defensores de derechos humanos.

M.J.D.: Y, ¿a qué se debe que el país no se acuerde de esas verdades judiciales 

Y.R.:
Pues es que tenemos muchos problemas de memoria. La gente ahora reclama abrir una investigación contra los integrantes del M-19 por homicidios y lesiones, pero se les olvida que hace un año y medio el Tribunal Superior de Bogotá consideró que esas muertes y lesiones eran de lesa humanidad y ordenó al juez de conocimiento de la época reabrir la investigación contra los integrantes del M-19. Yo no le sigo la pista a procesos, pero en algún juzgado o en alguna fiscalía debe estar. 

M.J.D.: Usted, ¿qué cree que pasó con su padre? ¿Sabe cómo murió?

Y.R.:
Esto es por supuesto una hipótesis: mi padre muere en el cuarto piso cuando la Policía hace el operativo al mando del general Víctor Delgado Mallarino, a quien le compulsan copias en este reciente fallo del Tribunal, tema que, por cierto, no ha tenido mayor difusión en los medios. Ese es un punto muy importante porque creemos que la muerte de mi padre, y de los demás magistrados, está relacionada con la forma como la Policía realizó ese operativo. Recuerde usted que el ministro de Justicia de la época, Parejo, siempre consideró que fue una imprudencia del general Delgado Mallarino haber hecho el operativo del cuarto piso.

M.J.D.: ¿Cuántas veces habló con su padre durante la toma del Palacio de Justicia?

Y.R.:
Yo hablé con él tres veces, pero la última coincide con la hora en que la Policía se toma el cuarto piso. Desde que eso ocurre yo ya no puedo volver a hablar con mi padre. Y finalmente, cuando se recuperan los cuerpos y se le hace una autopsia a él, la bala que se encuentra no coincide con ninguna de las armas del M-19. Es un proyectil de nueve milímetros blindado que, por ejemplo, corresponde a las armas que suele usar la Policía. No digo que el Ejército no las use, pero fundamentalmente las usaba en esa época la Policía. Entonces mi hipótesis, y le repito: no es más que una hipótesis, es que mi padre, como los demás rehenes del último piso, muere en un intercambio de disparos entre guerrilleros y policías. 

M.J.D.: ¿Usted nunca se ha preguntado en todos estos años, por qué no se negoció?

Y.R.:
Sí, claro. La segunda vez que yo hablo con mi padre él me dice: "yo ya hablé con el general Delgado Mallarino y con el general Maza Márquez y los dos me aseguran que la orden del cese al fuego está dada por el gobierno y que lo que hay es un problema de dificultad de comunicación entre los que están afuera y la tropa que está adentro del Palacio". Cuando él me dice eso, yo le digo que por qué no sale al aire por un medio de comunicación. En ese momento, papá le pregunta en voz alta al guerrillero del M-19 Otero, yo lo escucho por el teléfono y este lo autoriza. Yo llamo a Yamid Amat, y él llama a papá. Ahí es donde él sale al aire a pedir un cese al fuego. Sin embargo, mientras Yamid le hace la entrevista a mi padre, la ministra de Comunicaciones de la época, Noemí Sanin, amenaza con cerrar los noticieros que estén haciendo difusión de esa noticia. Eso me ha puesto a pensar que lo que quisieron fue engañar a mi padre...

M.J.D.: ¿Cómo así? Usted cree que, cuando Delgado Mallarino y el general Maza hablaron con su padre, ¿no era cierto que el gobierno hubiera dado la orden de cesar el fuego?

Y.R.:
Pues es que yo nunca he entendido por qué cuando mi padre logra remontar el escollo del problema de comunicaciones que había y sale a los medios, la ministra de Comunicaciones sale a cerrar los medios.

M.J.D.: ¿Usted se siente satisfecho con la forma como la Comisión de Acusaciones de la Cámara investigó al expresidente Belisario Betancur?

Y.R.:
Esa no fue una investigación profunda como la que ha hecho ahora la Fiscalía en el caso del coronel Plazas o como la que hizo en el caso del general Iván Ramírez, quien acaba de ser absuelto por su participación en los hechos del Palacio de Justicia. Esa fue una investigación rigurosa en la que el general resultó absuelto. Esa investigación contrasta con la que en su época hizo la Comisión de Acusaciones de la Cámara en contra del expresidente Belisario Betancur. 

M.J.D.: El expresidente Belisario Betancur dijo hace unos años que tenía un libro que iba a publicar después de su muerte en el que iba a contar la verdad de lo sucedido en el Palacio…

Y.R.:
Eso lo habría dicho en una declaración que él habría hecho dentro de esos procesos que se llevaron en el Consejo de Estado por abuso de la fuerza. Personas que estuvieron en las diligencias en esa época, en los años ochenta, me dijeron a mí y a algunas otras personas que el presidente Betancur había dicho que escribiría un libro sobre el Palacio para ser publicado cuando muriera. Yo siempre me quedé con esa frase. Hace unos años, en una entrevista en la radio, dijo que eso no era cierto. Para salir de la duda, yo fui al Consejo de Estado y pedí copia de la declaración, pero había desparecido. Despareció no solo esa, sino otros documentos que ya no están en el expediente. Ese expediente que ya está cerrado, pero que fue mutilado. Por cuenta de esa mutilación me quedé sin saber si el expresidente había dicho o no había dicho lo del libro.

M.J.D.: ¿Usted nunca se ha encontrado con el expresidente Betancur?

Y.R.:
No, nunca lo he visto.

M.J.D.: ¿Qué le diría si se lo encontrara cara a cara?

Y.R.:
Yo lo que le tenía que decir al presidente Betancur se lo dije en una carta que le envié unos dos días después de la toma del Palacio. Mi reproche, si es que así se puede decir, fue su pasividad. Creo que él tenía la posibilidad de haber hablado con mi padre, quien era el presidente de la Corte Suprema de Justicia, y no lo hizo. Él hubiera podido parar esa masacre, y no lo hizo.

M.J.D.: ¿Se ha encontrado con Antonio Navarro Wolff?

Y.R.:
Sí, y es la única persona que me he encontrado del M-19 en todo este tiempo. Esa vez que me lo encontré me dijo que no había tenido que ver con los hechos del Palacio de Justicia y que ni había participado, ni había tenido conocimiento de esa toma, pero que en todo caso pedía perdón por lo que el M-19 había hecho.

M.J.D.: Además del proceso contra el Estado, que ustedes ganaron, ¿qué otro proceso ha emprendido en estos años?

Y.R.:
Ese fue el único que adelanté. Nunca me quise meter a denunciar al M-19 porque esos delitos habían sido cubiertos por una amnistía, y yo creo que la amnistía es una forma de administrar justicia. Eso no es una forma de impunidad, como alguna gente piensa, sino un instrumento válido de Derecho.Y cuando el Tribunal Superior de Bogotá reabrió la investigación contra el M-19 y desconoció esa amnistía con el argumento de que eran delitos de lesa humanidad, yo tampoco tuve ningún interés en meterme porque, desde mi punto de vista personal, ese no es un delito de lesa humanidad. 

M.J.D.:¿Cómo recuerda a su padre?

Y.R.:
Yo considero que él debió morir absolutamente sorprendido con lo que estaba sucediendo. Él era un convencido del imperio de la ley y la justicia. Por su cabeza nunca pasó que el gobierno lo abandonara. Ni a él ni a sus compañeros de suerte en la Corte.

M.J.D.:¿Considera que el país ha menospreciado lo que pasó en el Palacio de Justicia?

Y.R.:
Sí, yo sí creo. La recuperación del Palacio no se podía hacer en la forma como se hizo porque eso suponía desprecio por la seguridad de los rehenes. Pero, además, había unos rehenes que eran la cabeza del tercer poder público. Y sí, sí creo que hubo un menosprecio con la administración de justicia en esa época. Y lo que me preocupa es que el Ejecutivo, 26 años después, intente deslegitimar los fallos como el que acaba de proferir el Tribunal Superior de Bogotá. María Jimena, un país que no cree en su Justicia está condenado a desaparecer.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.