Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2013/01/19 00:00

¿Amor prohibido entre padres de bebé raptada?

El papá de la bebé secuestrada en Bogotá y rescatada por la Policía podría pasar 12 años en la cárcel. Esto tiene algo de absurdo, pero es la ley.

¿Amor prohibido entre padres de bebé raptada?

Alison Brigite no tiene más de un mes y ya es protagonista de uno de los casos más emblemáticos de la Justicia en Colombia. Su secuestro, ocurrido cerca del Hospital de Meissen, en el sur de Bogotá y el impresionante operativo que desplegó la Policía para encontrarla fue seguido por todo el país. Y el desenlace de una historia, que parecía tener un final feliz, dejó en evidencia las inconsistencias del sistema penal para juzgar delitos que tienen que ver con adolescentes.

Paradójicamente, hoy el hombre que suplicó por la libertad de su hija raptada está a punto de perder la suya. El ICBF lo acaba de denunciar por acceso carnal abusivo en menor de 14 años, un delito que tiene una pena entre 12 y 20 años de cárcel. A pesar de que la relación sexual fue consentida y hoy viven juntos y se aman, la ley es clara en que cualquier relación con una menor de 14 años es un delito. Mientras tanto, la secuestradora fue dejada en libertad porque no fue considerada un peligro para la sociedad.

El problema que tiene Jhon Franco, el papá de Alison, es que está prácticamente condenado. Y lo increíble de su caso es que aún si le dan la pena mínima, pasaría 12 años reales en la cárcel, sin posibilidad de rebajas ni beneficios. Colombia tiene un sistema legal muy fuerte de protección de la infancia y como explica el director del ICBF, Diego Molano, “con o sin consentimiento del niño o la niña, tener relaciones sexuales con un menor de 14 años es un delito muy grave”. Por eso, poco importa el argumento que el mismo Franco esgrime de que “el 90 por ciento de los hombres no responde por sus hijos, mientras yo he puesto la cara”, ni el amor que expresa Katherine, la mamá de la bebé, por él. La Corte Constitucional ha dicho que los menores no tienen capacidad de “comprender ni valorar el acto sexual” y que por eso “la ley los protege, aún de su propia decisión”. Como no hay mayor prueba de una relación sexual que un embarazo, la condena a Franco, con solo probar que concuerden las fechas, es segura. 

La pregunta no es entonces si Franco cometió un delito, sino si merece ese castigo. El hecho de que hoy no haya forma de que pase menos de 12 años en la cárcel se debe a lo que los juristas llaman “populismo punitivo”. Con motivo del escándalo que generó el caso del violador en serie Luis Alfredo Garavito, quien asesinó y violó a más de 100 niños, se generó una reacción en la opinión pública que pedía penas de prisión perpetua en las calles y que desembocó en una legislación que podía ser considerada excesiva o por lo menos sin salida. El afán de proteger a la niñez hizo que no se diferenciara entre violación y relación, y si bien con un menor de 14 años ambas podrían ser consideradas delito, las penas no pueden ser parecidas. El origen de este exabrupto es que por cuenta de la ola de indignación del caso Garavito se eliminaron los beneficios que permitían al Estado dar un trato diferenciado en cada caso. Antes existía la posibilidad de rebajas o principio de oportunidad, pero estos fueron eliminadas del Código de la Infancia y de la Ley de Seguridad Ciudadana. Ahora se pasó a un todo o nada que es el que tiene al papá de 27 años, que el alcalde Gustavo Petro describió como “un hombre juicioso y responsable”, contra la pared, mientras la secuestradora está libre. 

Para muchos juristas la consecuencia de esa rigidez es el efecto contrario a lo que pretende la ley: proteger el interés del menor. “Al quitar todos los beneficios lo que tenemos hoy es una niña de 14 años, sin medios de subsistencia, con la responsabilidad de criar a un bebé que queda prácticamente huérfano”, dice el exvicefiscal Wilson Martínez.   Por eso, la experta en derechos de infancia, Beatriz Linares, propuso que se considerara sanciones para casos como el de Franco que no sean privativas de la libertad. 

Nadie duda que el abuso sexual con niños y niñas sea un delito atroz, ni que el embarazo adolescente sea una problemática apremiante que perpetúa la pobreza en muchas mujeres. Como denunció el director del ICBF, el 85 por ciento de los delitos sexuales en el país son contra niños y niñas, con cerca de 11.000 denuncias anuales, muchos de ellos víctimas de sus propias familias y al año casi 6.000 menores de 14 años asumen la responsabilidad de cuidar un hijo cuando lo que deberían es ir al colegio. Pero de ahí a que John Franco tenga que pasar 12 años en la cárcel por un amor prohibido hay mucho trecho. Así como lo de Garavito produjo una masiva ola de rechazo en el pasado, es previsible que una pena tan excesiva a Franco pueda producir algo similar, pero a favor de él. 

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