Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/10/29 10:00

Andrés Felipe Arias: ¿El ramo de olivo para la paz?

El exministro pide en Estados Unidos que rechacen la solicitud de extradición y en Colombia que le den el derecho a una segunda instancia. Su esposa cuenta detalles de lo que es su vida tras las rejas.

Andrés Felipe Arias y su esposa Catalina Serrano. Foto: Archivo SEMANA

Con el pasar de los días cada vez se ve más difícil un acuerdo entre el Gobierno, las FARC y Álvaro Uribe. Las últimas semanas han combinado momentos de tensión y esperanza. Pero ha primado más lo primero que lo segundo. Desde el llamado a juicio de Santiago Uribe, el hermano del exmandatario, muchos consideraban que no existía ningún gesto que pudiera dar lugar a una tregua. El líder del gobierno de la seguridad democrática tiene la sartén por el mango pues ganó el No en el plebiscito y el problema de los tiempos le hace mucho daño a la Casa de Nariño, pero no a él. Pero en medio de esa incertidumbre parece que podría aparecer una salida: Andrés Felipe Arias.

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El exministro de Agricultura acaba de solicitar a la justicia norteamericana que rechace la solicitud de extradición del gobierno colombiano. La misma que lo tiene tras las rejas en un centro penitenciario de Florida desde hace dos meses. Sus abogados justificaron esa solicitud en la audiencia en ese país con un argumento técnico: consideran que no existe un tratado de extradición vigente que permita deportarlo a Colombia para cumplir con su pena.

“El tratado no es autoejecutable; está expresamente sujeto a ratificación” argumentaron sus abogados, David Óscar Markus, Ricardo J. Bascuas y Marc David Seitles, en la moción. Aseguran que el tratado nunca fue ratificado pues quien lo firmó en 1986 no era el presidente de la República.

La carta que se está jugando Arias tiene muy pocas posibilidades de éxito pues con ese mismo tratado decenas de colombianos han sido extraditados. Sin embargo, es tanta la visibilidad que ha tomado el caso del exministro, que no se descarta que pueda convertirse en el ramo de Olivo que tanto necesita el proceso de paz.

El caso de Andrés Felipe Arias genera mucha indignación en el país. No tiene que ver con el conflicto armado, sino con el hecho de que los terratenientes del país se habrían aprovechado indebidamente de un programa de subsidios para el agro. Por eso, paradójicamente, mientras muchos otros altos funcionarios podrían en la teoría acogerse a la justicia transicional y tener beneficios, como ya lo ha expresado por ejemplo el exministro Diego Palacios, Andrés Felipe Arias podría ser uno de los pocos sin acceso a abrir esa puerta.

El exministro de Agricultura y su familia viven una tragedia personal desde el pasado 24 de agosto cuando las autoridades de Estados Unidos lo capturaron en la madrugada en su casa en Florida. Arias llevaba más de dos años prófugo, pero podía trabajar y vivía con total normalidad pues tramitaba al mismo tiempo una solicitud de asilo político. Él considera que la pena de 17 años por el escándalo de Agro Ingreso Seguro y los 25.000 millones que le impusieron de multa son parte de la persecución judicial que se vive contra el uribismo.

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Su exjefe político, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, entregó la información a través de su cuenta en Twitter. "Por presión de Santos para que lo extraditen a Colombia, Andrés Arias fue puesto preso en Estados Unidos", dijo.

Sin embargo, la situación de Arias también conmueve. Su esposa ha salido a los medios de comunicación a contar cómo quien fue en su momento el consentido del uribismo vive en condiciones muy difíciles. Los primeros días estuvo esposado las 24 horas y siempre tenía que vestir el clásico uniforme de reo que se usa en ese país. La comida es escasa y pasa mucho frío.

Catalina Serrano, esposa de Arias, lo ha acompañado en su batalla jurídica. Fotografía: León Dario Peláez / SEMANA

La semana pasada cuando el juzgado negó por segunda vez la fianza para que pueda esperar libre el resultado del juicio, su familia se desmoronó. “Nos pegó muy duro y nos hizo mucho daño”, aseguró Serrano. Agregó que su marido lleva 60 días sin ver la luz del sol y que no tiene mucho chance de verse con su familia.

Hace un par de días, Catalina volvió a salir a los medios. En una entrevista con Caracol Televisión contó que sus hijos lo extrañan tanto que el más pequeño, Juan Pedro, está escribiendo un libro con el título “El día que se llevaron a Papá”. Agregó que como ha sido tan difícil verlo cara a cara, se han ingeniado formas de no perder el contacto.

Una de estas fue la semana pasada cuando acudieron al parque al frente de la cárcel con letreros pintados para él. Se quedaron abajo esperando verlo a lo lejos por medio de unos binoculares. Hasta que lo vieron. Arriba, el exministro les hacía señas con un espejo mientras los niños le mandaban besos.

Esas escenas de amor entre la familia han mostrado otra cara del exministro. Catalina ha dicho que mientras estén juntos nada podrá destruirlos. Pero también ha mandado importantes mensajes políticos. Asegura que siente una situación muy similar a la de la esposa de Leopoldo López en Venezuela y que la vida del exministro “está en riesgo si regresa a Colombia”.

Ambos han hablado en términos muy duros del proceso de paz. Hace unos días ella le envió por esa entrevista en televisión un mensaje a Juan Manuel Santos: “No le estamos pidiendo absolución, le estamos pidiendo que las sentencias de nosotros y de tantos de sus compañeros que han sido injustamente condenados sean revisadas y tengan una segunda instancia”.

Arias, por su parte, había dejado un mensaje grabado antes de ser capturado. “No quiero un indulto, quiero una segunda instancia”, dijo en un duro mensaje en el que además agregó que era víctima de una persecución por parte de la Corte Suprema de Justicia que tenía una animadversión por el gobierno de su jefe.

Paradójicamente, su futuro sí podría estar en manos del gobierno Santos. Por un lado, porque este es el único que podría retirar la solicitud de extradición al gobierno norteamericano. Si eso sucediera, Arias podría quedarse en Estados Unidos. Esa solución en el papel es totalmente realista, pero es muy difícil que se logre, a menos de que esto fuera parte de las peticiones del uribismo, algo que por la dignidad del exministro, no están dispuestos a hacer.

Por otro lado, si existe alguna petición del punto de justicia que podría llegar a ser accesible es la de Arias. Puede que no exista la posibilidad de eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz como el uribismo desea, pero crear una segunda instancia para casos como el de Arias no se ve tan imposible.

El exministro tiene varias velas encendidas. A la que él más le tiene fe es a la justicia norteamericana que podría negar su extradición o concederle el asilo político. Sin embargo, abrir una puerta en Colombia no le vendría a él nada mal, y de pronto tampoco a quienes siempre han sido sus detractores.

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