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| 3/9/1998 12:00:00 AM

1 2 Y 3 ANDRES OTRA VEZ

Serpa sigue siendo el puntero, perolas tendencias favorecen a Andrés.

Este lunes, con el lanzamiento oficial de su candidatura, Andrés Pastrana rompe cuatro años de retiro no propiamente voluntario. El episodio de la narcofinanciación de la campaña de Ernesto Samper, acabó teniendo como uno de sus principales damnificados al que destapó el escándalo. Pastrana recibió los casetes una semana antes de las elecciones y en lugar de denunciarlos públicamente prefirió hacérselos llegar al presidente César Gaviria y al embajador de Estados Unidos. Lo primero no era cuestionable. Lo segundo sí. De ahí en adelante se quedó callado. Decidió llegar a las elecciones sin hacer ninguna denuncia formal. Se limitó a hacer una insinuación que nadie entendió, dos días antes de las elecciones y el mismo día del triunfo de Samper. Se trataba de un llamado para que se comprometiera a renunciar cualquier candidato a quien se le demostrara que fue elegido con dineros del narcotráfico. Lo que quería decir en el fondo era que él ya sabía.
El día de las elecciones lloró. Se consideraba elegido y sintió que, con el dinero de los hermanos Rodríguez Orejuela, le habían robado la presidencia. La depresión que en ese momento experimentó se convirtió en indignación cuando los medios de comunicación afirmaron que las dos campañas habían recibido dinero del narcotráfico.
No era verdad. La campaña de Ernesto Samper había sido financiada en forma masiva por el narcotráfico. La de Pastrana, que había recibido los mismos ofrecimientos, los había rechazado. En los narcocasetes, cuando los Rodríguez Orejuela comentaban con Alberto Giraldo que el candidato de la Nueva Fuerza Democrática no les había recibido un solo peso, se preguntaban si no habría sido financiado por el cartel del norte del Valle del Cauca. Fue ese interrogante el que dio pie para que los medios de comunicación titularan: 'Las dos campañas recibieron financiación del narcotráfico'.
Pastrana no había recibido tampoco plata del cartel del norte del Valle. Eso lo llevó a convocar a una rueda de prensa para defenderse. En ésta desmenuzó el contenido de los casetes ante los periodistas, para dejar claro que cuando se hablaba de la campaña liberal se hacían afirmaciones y cuando se hablaba de la de él se hacían preguntas. Dadas las circunstancias, no había ningún despropósito en esas aclaraciones. Pero a partir de ahí Andrés Pastrana conoció el infierno.
Los colombianos, por esas cosas raras de la política, no le perdonaron esa rueda de prensa y de ahí en adelante no lo bajaron de apátrida y de sapo. El candidato, que había sido ídolo de multitudes como cualquier estrella del rock, acabó siendo objeto de rechiflas como cualquier picador de toros. Toda esta experiencia lo arrinconó, lo calló y lo maduró. Finalmente, esta semana, después de mucho titubeo y de un marginamiento estratégico, Andrés Pastrana Arango regresa al ruedo de la política.


En alza
Tiene en la actualidad 43 años, unas canas de más y unos kilos de menos. Se ve tranquilo y muy seguro de sí mismo. Su meta es derrotar a Horacio Serpa. Su padre, antes de morir, no se cansaba de repetir que su hijo no iba detrás de la elección sino de la reelección. El chiste era bueno. La Presidencia de la República, sin embargo, no es un chiste. ¿Cuáles son las posibilidades reales de que el 7 de agosto de 1998 Andrés Pastrana y Nohra Puyana sean los nuevos inquilinos de la Casa de Nariño? La gran encuesta de SEMANA, CM& y R@dionet es alentadora para ellos. Aun cuando las cifras absolutas todavía no juegan en su favor, las tendencias sí. En primer lugar, la encuesta prácticamente garantiza que Pastrana será el contendor de Horacio Serpa en la segunda vuelta. Por primera vez desde que se están realizando sondeos para las próximas elecciones presidenciales, Pastrana logra ubicarse en un segundo lugar. La ventaja de su contendor todavía es grande _35 de Serpa contra 20 de Pastrana_ pero se está acortando. Desde la última encuesta comparable, aunque ambos siguen en ascenso Pastrana subió 10 puntos y Serpa cinco. Hacía meses había comenzado a subir en forma gradual después de haber sufrido el destierro del electorado, pero nunca había llegado al segundo puesto. Una encuesta del Centro Nacional de Consultoría, publicada la semana pasada, le otorga esa segunda posición al general Harold Bedoya con el 17 por ciento. Aunque aparentemente podría tratarse de una discrepancia entre las dos encuestas, en realidad no la hay. Mientras el sondeo que favorece a Bedoya se realizó sólo en capitales y municipios intermedios, el que favorece a Pastrana incluyó, además, zonas rurales y semirrurales. Si estas últimas zonas se excluyen de la encuesta de SEMANA, CM& y R@dionet, quedaría en segundo lugar el general. En otras palabras, las dos encuestas coinciden cuando se comparan las ocho ciudades principales, pero la ventaja de Pastrana llega cuando la muestra se amplía a sectores rurales, pues allí, a diferencia de las ciudades, no existen votos sin maquinaria.
Sin embargo, ese no es el único dato positivo que registra el candidato de la Nueva Fuerza Democrática en la gran encuesta. También es la primera vez en la actual campaña en que a Pastrana le va mejor en la segunda vuelta que a todos los otros posibles rivales de Serpa. Este es un punto muy importante, pues siempre había existido el mito de que el mejor candidato para que ganara Horacio Serpa era Andrés, ya que su negativo era tan alto. Esto significaría que su nombre polarizaba aún más que el de Serpa. La encuesta demuestra que esto ya no es así. En el pasado, Bedoya, Valdivieso y Noemí siempre presentaban mejores resultados frente a Serpa que el propio Andrés. Ahora, de todos ellos, el mejor resultado lo obtiene el delfín conservador. Las cifras son las siguientes: enfrentados en segunda vuelta Serpa le ganaría a Pastrana 45 a 35; entre Serpa y Bedoya la relación sería 45 a 33; entre Serpa y Noemí 44 a 32, y entre Serpa y Valdivieso 46 a 28.Con estas nuevas realidades estadísticas, Andrés Pastrana lanza su candidatura este lunes.
Su estrategia del silencio no ha hecho sino darle réditos. Como era un candidato conocido por toda la opinión pública, no tenía la necesidad de buscar pantalla para buscar reconocimiento. Lo único que tenía que hacer era pasar agachado para no desgastarse y comenzar lo más tarde posible.

La hora cero
En este momento ha llegado la hora cero. Tiene tres meses antes de la primera vuelta para convencer al electorado de que lo que le sucedió a él durante el proceso 8.000 fue injusto. Para lograr este resultado él piensa que la mejor estrategia es la de no hablar mucho del tema, y concentrarse más bien en mirar hacia adelante. En otras palabras, mostrarse más como un conciliador que como un casador de peleas.Todo este reto comienza esta semana con el lanzamiento de su campaña y si algo sabe Andrés Pastrana es hacer campaña. La de 1994 es técnicamente la mejor que se ha hecho en Colombia. La de la Alcaldía en el año 1988 no estuvo por debajo. Pastrana se va a recorrer palmo a palmo todo el territorio nacional con la intención de recuperar esas multitudes que después de glorificarlo lo abandonaron.
Su eslogan es bastante obvio y poco emocionante: 'Pastrana, el cambio'. Su candidatura será presentada como suprapartidista. Esto se ha convertido en la fórmula estándar para que los candidatos conservadores disfracen su origen para pescar votos de otros partidos. Esta fórmula le permitió a Belisario, en 1982, ganarle a López Michelsen, y a Pastrana mismo obtener más de tres millones y medio de votos en el 94. Al igual que hace cuatro años es seguro que la Convención Conservadora del 20 de febrero le dé su apoyo y salga de ahí fortalecido por la maquinaria de su partido. Tendrá que hacer algunas negociaciones con el grupo que respalda a Juan Camilo Restrepo, encabezado por Fabio Valencia Cossio. Pero es seguro que después del forcejeo, habrá consenso en torno de su nombre.
La maquinaria conservadora tiene una gran ventaja frente a la del Partido Liberal. Aunque es igual de clientelista y manzanilla, y tiene el mismo cubrimiento, no es tan evidente y por tanto no tiene tantas connotaciones negativas ante la opinión pública. El síndrome del 'abrazo de Marta Catalina', que es tan perjudicial en el caso liberal, pasa inadvertido en el conservador. En todo caso, el reto de Andrés será recoger el antiserpismo que hoy está atomizado entre Bedoya, Valdivieso, Noemí, Mockus y Lleras.

Paz vs economía
¿Qué se puede esperar de un mano a mano Serpa-Pastrana? La campaña va a girar en torno a dos puntos básicos: el proceso de paz y la economía. En lo que se refiere al primero, Pastrana está barrido por Serpa. Nada de lo que haga o diga en materia de paz tendrá mayor credibilidad frente a la que irradia Serpa sobre el tema. En cuanto a la economía pasa una cosa curiosa. Ninguno de los dos es experto en el tema. Sin embargo, por trayectoria, representan modelos económicos diferentes. Sin entrar en mucho detalle e independientemente de lo que digan sus programas económicos, el electorado percibe a Pastrana como de centroderecha y a Serpa como de centroizquierda. Esto, sumado a las relaciones de cada uno con Estados Unidos, se traduce en que el triunfo de Andrés Pastrana liberaría unas fuerzas económicas que han estado represadas desde que explotó la crisis del 8.000. Su nombre genera confianza entre los empresarios no sólo por el neoliberalismo con el que se le asocia, sino por el simple hecho de que significa un cambio del pesado ambiente con el que termina este gobierno.
En resumen, la campaña presidencial del 98 será, en forma simplista, el enfrentamiento entre un serio experimento de paz por parte de Horacio Serpa y una reactivación económica por parte de Andrés Pastrana. ¡Hagan sus apuestas!
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