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| 10/19/1987 12:00:00 AM

ANILLO DE COMPROMISO

Finalmente se concreta acercamiento de Galán con el oficialismo

Después de mucho coqueteo, mucho requiebro, mucha razón que va y mucha que viene, Galán dio su sí. Y se lo dio a Eduardo Mestre, que figuraba entre los pretendientes menos opcionados de la baraja de la Dirección Liberal. Una de las figuras claves, que en cierta forma jugo el papel de "Celestina" para facilitar el acercamiento, fue el designado, Víctor Mosquera Chaux, quien desde hacía mucho tiempo se había mostrado favorable a eliminar las distancias que existían entre los capuletos y los montescos del liberalismo.
Pero el sí de Galán no significa, por ahora, la entrega total. Lo que la opinión esperaba que se concretara en matriomonio, no ha pasado de ser un intercambio de argollas, que, convertido al lenguaje político, es exactamente la diferencia que existe entre la unión y la coalición.
De la oficialización de este noviazgo quedó como prueba en un memorando que lleva el rimbombante título de "Declaración conjunta del presidente de la Dirección Liberal Nacional y del director del Nuevo Liberalismo". Pero quienes esperaban que este contuviera unas escandalosas capitulaciones matrimoniales, se quedaron con los crespos hechos. El documento, en realidad, no es tan importante por lo que dice, como por lo que no dice. En él sólo se lee el compromiso de que oficialistas y galanistas trabajarán conjuntamente en 20 proyectos de ley sobre los cuales ya venían trabajando con anterioridad, y se advierte que serán posibles, más no obligatorias, unas coaliciones para la elección de alcaldes, que ya venían armándose espontáneamente en varios municipios del país.
VENCEDORES Y VENCIDOS
Lo que no está descrito en el memorando es el juego de fuerzas que le sirvió de inspiración. ¿Quién ganó, y quién perdió, con este noviazgo oficial?
Las opiniones están divididas. Mientras para algunos constituye la rendición de Galán y el reconocimiento de que electoralmente no tiene nada qué hacer por fuera del Partido, para otros Galán recibió una bocanada de oxígeno en momentos en que su movimiento estaba a punto de morir de muerte natural.
Los partidarios de la primera teoría creen que aunque es posible que Galán gane con este acercamiento el vital reconocimiento electoral del que demostró carecer en las pasadas elecciones, también es cierto que ante los duros de su movimiento puede haber perdido terreno en el campo moral. El fuerte de Galán era el de ser legítimo contradictor del oficialismo, pero ahora reconoce tácitamente que no puede avanzar mucho más lejos en su carrera política de no contar con el apoyo eventual de los clientelistas que él tanto ha señalado con el dedo.
Para otros Galán es el gran ganador. Su triunfo radicaría en haber logrado que el oficialismo coloque a sus 159 congresistas a discutir de tú a tú sobre 20 proyectos de ley con los 19 parlamentarios galanistas. "Es, un observador le comentó a SEMANA, como si la Unión Soviética suscribiera un tratado de desarme con Costa Rica".
Frente al otro miembro de la pareja, Eduardo Mestre, hay consenso en el sentido de que metió gol. Se lo metió a Galán, porque lo hizo firmar un documento que el propio Mestre redactó. Se lo metió a sus compañeros de dirección, porque se robó la jugada del acercamiento con Galán, que había diseñado inicialmente Samper. Y porque, tal como lo previó desde un comienzo, cuando audazmente resolvió suscribir con Galán el memorando sin consultarlo previamente con sus compañeros de dirección, los obligó a todos a aprobarlo, incluyendo en él unos compromisos tan abstractos, y unos puntos de acuerdo, tan generales, que el memorando no resistía discusión alguna. Y por último, Mestre también goleó ante la opinión pública, porque después de haber perdido la designatura por sus dudosas amistades, aprovechó el episodio, como lo expresara el columnista Enrique Santos Calderón, para "purificarse" .
El gran perdedor del acercamiento de Galán con el oficialismo fue Santofimio, a quien le tocó comer callado. Mientras los otros miembros de la Dirección Liberal, Samper y Durán, habían expresado estar en desacuerdo con la forma pero no con el fondo del memorando, Santofimio era el único que tenía reparos sobre su contenido.
Para él, si era inevitable que Galán ingresara al oficialismo, por lo menos tendría que hacerlo arrodillado, y la fórmula era exigiéndole que cancelara su movimiento. Sin embargo, la jugada de Mestre le permitió a Galán abrir la puerta del oficialismo sin cerrar la del Nuevo Liberalismo, y Santofimio ha tenido que resignarse, a riesgo de quedarse liderando su propia disidencia.
La conclusión del episodio es que la Dirección Liberal no existe. Que se trata de cinco grandes electores que se turnan la presidencia del grupo, y que en la palomita de dos meses tratan de lucirse como puedan. Y esta vez el turno de lucirse le tocó a Eduardo Mestre.
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