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| 1/21/2015 9:20:00 PM

“Uribe pidió que no hablemos de Santos”: Mockus

Antanas Mockus revela que a finales de enero tendrá la primera reunión con Álvaro Uribe para tratar de acercarlo al presidente Juan Manuel Santos.

El lunes en la tarde, luego de regresar de su hora de almuerzo, una antropóloga del equipo de trabajo de Corpovisionarios, la fundación de Antanas Mockus, se percató de la pérdida de un computador portátil y una tablet de su oficina. Parecía tratarse de un robo común, y así se denunció.

Al día siguiente, la información del computador fue borrada de la nube. Allí estaban los resultados de unas investigaciones que el propio Estado le había encomendado adelantar a Mockus y los datos y planes logísticos de la ‘marcha por la Vida’ que el profesor ha convocado para el 8 de marzo. En ese momento empezaron las sospechas de que se podría tratar de un robo premeditado.

Mockus, en diálogo con Semana.com, dijo que nunca antes, ni siquiera cuando fue alcalde, ni cuando fue aspirante a la Presidencia, había sufrido algo semejante. El hecho se produjo cuando, precisamente, lidera una movilización que ha sido asumida como un respaldo al proceso de paz y cuando se encuentra desarrollando una crítica misión: interceder entre el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Álvaro Uribe. Tarea que aunque muchos habían olvidado, Mockus sigue adelantando.

El exalcalde de Bogotá prefiere creer que se trató de un delito común. No quiere pensar que su trabajo esté incomodando a nadie. Pero más allá de este episodio, Mockus hizo algunas revelaciones de la marcha por la vida y del estado de los acercamientos con Álvaro Uribe.

Semana.com: ¿Qué tipo de información estaba en el computador que fue robado de la sede de Corpovisionarios?


Antanas Mockus: Siento que estamos dando una importancia que no amerita. Obviamente hubo una acción ilícita que si uno la compara en gravedad con la muerte de alguien, la del mismo ladrón, esto tiene una importancia muy pequeña. Había resultados de una investigación que en principio no se deben divulgar porque los que nos pidieron que hiciéramos ese trabajo pusieron una cláusula de  confidencialidad. No hay información grave, hay información pedagógica. Se trata de herramientas de capacitación de personal que presenta cierto tipo de deficiencias. Es curioso. De algún modo la capacitación que se puede hacer con ese material puede ayudar a que en el país haya más respeto por los derechos de las personas, por la vida, incluso la del propio ladrón.

Semana.com: ¿Cree que alguien en el país tiene interés en seguir sus pasos, o robar información de sus investigaciones?

A. M.:
La borrada de la información es sospechosa. Ahí vienen las hipótesis más grandes. De algún modo uno piensa que es que hay gente fastidiada por el trabajo que estamos haciendo. Yo les digo, tranquilos, no es un trabajo contra, es un trabajo pro. No sabemos con qué intención se robaron un computador y una tablet y después borraron parte de la información que teníamos en la nube y conectada con otros computadores. Sabían bastante. Yo no soy hacker y tampoco puedo decir que el ladrón sea un hacker.

Semana.com: Menciona que la información robada es de una investigación del propio Estado, ¿en qué consistía?

A. M.:
Era una investigación que el Estado colombiano calificó de muy útil. Se trataba de destapar ciertas deficiencias que tenían ciertas personas que ocupan cargos clave. Pero, repito, no pretende molestar a nadie, precisamente busca mejorar la cultura en el Estado del respeto a los derechos del otro y la protección de la vida.

Semana.com: ¿Cree que el robo fue porque usted lidera una marcha de apoyo al proceso de paz y porque usted fue encomendado por el presidente Juan Manuel Santos para mediar con el expresidente Uribe?

A. M.: Alguien como el expresidente Álvaro Uribe no se va a poner a hacer este tipo de acciones. Un seguidor lejano, un simpatizante puede enloquecerse y creer que hace bien fastidiándonos, pero nosotros asumimos una actitud adulta, no vamos a sospechar gratuitamente, la sola sospecha hace mucho daño. Se lo llevó a alguien que sabe de computadores y el otro quiso desconectarlo de la nube, borró la información, simplemente para que el computador no llevara la huella o para vaciar su memoria.

Semana.com: ¿Perdió información clave para la marcha del 8 de marzo?

A. M.:
Había una planeación de las actividades necesarias para la marcha y una lista de personas a las que estamos invitando personalmente. En esa lista está Óscar Iván Zuluaga como presidente del Centro Democrático. Lo llamé, le comenté, lo invité.

Semana.com: ¿Qué le dijo Zuluaga?

A. M.:
Me dijo que recibía con buenos ojos la propuesta, y obviamente que tendría que reunirse con el partido para decidir si aceptaban la invitación.

Semana.com: El presidente Santos le encomendó la tarea de mediar con el expresidente Álvaro Uribe. ¿Sigue en ese intento?

A. M.:
Este tipo de mediación es complicadísima y quizá yo no sea la persona indicada para hacerla. Imagínese, el solo pensar en un lugar de reuniones es todo un camello. Para reunirme con Uribe, salvo que él encuentre otra cosa satisfactoria, el lugar natural para buscarlo es el Congreso, pero ahí en el Congreso todo el mundo va a querer oír, va a querer chismosear. No es fácil.

Semana.com: ¿Pero ha habido algunos acercamientos?

A. M.: Hay una persona que me había invitado a varios seminarios sobre el futuro del país. Esta persona es amiga de Uribe, probablemente mucho más amiga de Uribe que de Antanas Mockus. Con esa persona Uribe me manda saludos muy respetuosos, elogios, mensajes muy amables, que en algún sentido me neutralizan.

Semana.com: ¿Le parece extraño que ahora Uribe le dedique tantos elogios cuando él, como presidente, lo atacó muy feo por su enfermedad en la campaña del 2010?

A. M.:
El episodio del caballo minusválido. Antes de esas elecciones (junio del 2010), Uribe fue a explicarme qué quiso decir con eso. Yo le dije no hablemos del tema. Ahora yo puedo tomarle del pelo diciendo, cinco años después, que aquí estoy todavía dando lora. La predicción de él, si yo voy a terminar pareciéndome a la yegua, pues no se cumplió ni siquiera en cinco años. Sé que él va a terminar teniendo razón, pero no la tuvo en su momento. Cuando dijo eso me hizo un daño grande. Pero el neurólogo me ha dicho que yo tengo una vida útil.

Semana.com: Aun así, ¿la mediación sigue?

A. M.:
Sigue. La persona que actúa de intermediario me ha dicho que al final de enero podré tener la reunión. Lo que el expresidente Uribe pidió, de algún modo, es que en ese encuentro no hablemos de Santos. No debía contar esto, no quiero poner en peligro esta tarea. Pero uno se pregunta ¿por qué ese tema está excluido, cuando la tensión en buena parte se ha construido alrededor de la pésima opinión que hoy en día tiene Uribe de Santos?

Semana.com: Y si Uribe no acepta hablar de Santos, ¿entonces de qué hablará en esa reunión que está prevista para finales de enero?

A. M.: Uribe, valoro lo que aportó, pero uno a veces debe dar un paso al costado y decir ya hice mi tarea, ahora hay un relevo. En el gobierno de Uribe hubo debilitamiento militar de la guerrilla, golpes fuertes que involucraron a personas del secretariado de las FARC. Yo habría recomendado cuatro años más de presión militar; en el 2010, cuando enfrenté a Juan Manuel Santos, no estaba en mis planes emprender conversaciones con la guerrilla. Pero Santos, sobre la base de esa presión militar, hizo una apuesta más osada y le está saliendo. Mi criterio es que hay que ayudarle de pies y cabeza.

Semana.com: ¿Le pedirá a Uribe que apoye el proceso de paz?

A. M.:
Esto es como cuando tenemos que ir a la esquina opuesta, hay dos caminos, pero en vez de discutir tanto por cuál camino ir, vayamos todos, por cualquiera de los dos lados. Yo me habría ido por el lado uribista. Pero Uribe se metió a apoyar a Santos y le salió alguien que decidió irse por otro lado. Uribe, usted lo ayudó a elegir, asuma, entonces camine por ese lado. No, que por el otro camino íbamos muy bien, perfecto, hermano, pero ya nos fuimos por otro. Lo peor es coger un camino intermedio entre Santos y Uribe, y así no lo quiera, Santos es quien está en la silla presidencial. Sé que esto me va a ahorrar palabras y en la reunión no vamos a hablar de Santos, pero aquí vía Semana ya quedó notificado. En este momento necesitamos unidad.
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