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| 6/3/2017 3:00:00 PM

Y por qué se pelean por Belén de Bajirá

Detrás del enfrentamiento entre Antioquia y Chocó por quedarse con este municipio, hay una tierra muy rica, con votos, pero con muchos pobres.

Aún no se sabe muy bien cuáles son las intenciones reales que Luis Pérez, gobernador de Antioquia, y Carlos Alberto Palacios, gobernador de Chocó, tienen detrás de la encarnada batalla que comenzaron esta semana por la ‘propiedad’ de Belén de Bajirá, un caserío en la frontera norte de los dos departamentos que durante años ha tenido doble asistencia: dos colegios, dos centros de salud, dos inspecciones de policía, pero ante todo, una pobreza por el descuido doble Antioquia y de Chocó.

Desde hace 17 años, los dos departamento están enfrascado en una batalla legal para quedarse con ese corregimiento, pelea que aparentemente terminó esta semana cuando el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) definió que pertenecía al Chocó. De inmediato, Pérez rechazó la decisión, asegurando que el presidente Juan Manuel Santos quería dirimir las protestas en Buenaventura y el pacífico entregando Bajirá.  ¿Qué tiene este corregimiento para que se lo estén peleando?

Todo indica que la disputa tiene que ver más con la riqueza de la tierra que con los votos. Y muy poco por el futuro de sus habitantes. Allí hay 5.000  hectáreas de plátano de exportación —el mejor de la región según Unibán— que hay o las 400 hectáreas de palma africana o  los títulos mineros de exploración que tuvo la multinacional Anglogold Ashanti hasta hace muy poco y a los que renunció y que cedió a una empresa que prefiere estar en el anonimato. También se habla de las reservas de madera que nutren más del cincuenta por ciento de la demanda de Antioquia; o las ocho mil hectáreas destinadas a la ganadería extensiva; o la futura carretera que sacaría a Antioquia hasta el océano pacífico para comunicarse por fin con Panamá.

Belén de Bajirá tiene 18.500 habitantes y su umbral de votación no sobrepasa los 4.000 sufragios, de los que Luis Pérez se llevó dos mil en las últimas elecciones. Y es que políticamente el caserío ha elegido concejales de Mutatá (Antioquia) y diputados y gobernadores antioqueños. Por eso Pérez salió tan molestó con el Igac, asegurando que se estaba tomando atribuciones que no le correspondían. Otro duro golpe es que en la delimitación que anunció el Agustín Codazzi, los corregimientos de Blanquiceth, Macondo y nuevo Oriente de Turbo también se irían para el Chocó.

Fue tanta la molestia de Pérez que dijo que si el Presidente mantenía la decisión de Belén de Bajirá, “nosotros tendremos que suspender todos los servicios de educación, salud, cultura; se congelarían prácticamente todas las tierras en el sector y tendríamos qué mirar qué pasa con el tema del agua, del acueducto y alcantarillado, servicios que tradicionalmente siempre ha prestado el departamento”.

Sin duda, el Urabá es uno de los enclaves de mayor expansión del departamento, y perder territorio no es lo que más le interesa a la Gobernación, que desde hace años ha invertido en el desarrollo de puertos y ha apoyado la expansión de la empresa privada en la región. Pero así no ha sido el caso de Belén de Bajirá, donde según Justicia Paz se extendieron los paramilitares con el despojo de tierra y donde la pobreza es rampante. Según Henry Chaverra Robledo, coordinador del Comité prodefensa del corregimiento, sí tienen un alcantarillado es gracias a un consorcio colombo-holandés que los construyó hace años, “pero Antioquia se apropió de ese alcantarillado y empezó a usufructuarlo, un alcantarillado que no cubre ni el 20 por ciento de la población. Las escuelas están caídas, los centros de salud también. Aquí nadie nos mira”. 

El gobernador de Chocó, que se ha mantenido lejos de la disputa, envió una carta pública a Pérez diciéndole que respete lo ordenado por el Igac, que dice que no hay límite dudoso entre los departamentos: “Desde el Chocó hacemos un llamado a que se termine de una vez por todas, y mediante la aplicación de la ley, la aparente diferencia limítrofe entre su departamento y el nuestro, originada en su pretensión expansionista y de despojo de tierras en Belén de Bajirá".

Lo cierto, es que si bien el Igac tomó una decisión técnica, es claro que la batalla política aún sigue, más si es una que puede mover las banderas del regionalismo. Luis Pérez prometió, en caso de que Belén de Bajirá quedé del lado antioqueño, un paquete millonario de inversiones, promesas a las que están acostumbrados en el este pueblo. Lo increíble es que mientras Pérez salía a protestar en los medios por la decisión del Igac, el ministerio de Salud declaró en riesgo 64 hospitales públicos de Antioquia, después de que el exgobernador Sergio Fajardo le había entregado el departamento con 35. Lo increíble de este episodio, es que la mayoría de paisas y chocoanos no tiene ni idea dónde queda Belén de Bajirá.

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