Martes, 17 de enero de 2017

| 2016/09/09 19:15

Encuentran un cuerpo sin vida en zona donde desaparecieron buzos de Malpelo

La Armada Nacional recuperó un cadáver 140 millas al sureste de Malpelo, donde se adelantaban las labores de búsqueda de Érika Vanessa Díaz y Carlos Jiménez, desaparecidos desde el 31 de agosto. Este sábado se conocerá la identidad.

Érika Vanessa Díaz y Carlos Jiménez. Foto: Semana.com

El avión particular que está participando en las labores de búsqueda de los buzos Érika Vanessa Díaz y Carlos Jiménez, desaparecidos desde el 31 de agosto en las aguas del Pacífico colombiano, identificó este viernes hacia las 4:00 de la tarde un cuerpo sin vida que fue recuperado por una embarcación de la Armada Nacional. 

Todavía no se conoce la identidad del cuerpo, pero la Armada aseguró que se encontraba en la zona delimitada para la búsqueda de los dos buzos, unas 140 millas al sureste de Malpelo, y que al parecer es una mujer. El cuerpo está siendo transportado a Buenaventura, donde mañana empezarán las labores de identificación.

El día del incidente Érika Vanessa y Carlos se encontraban con Hernán Rodríguez, Jorge Morales y el estadounidense Peter Morse, quienes fueron rescatados. Los cinco hacían parte de una excursión de buceo a Malpelo que ese miércoles completaba seis días.

La tragedia comenzó a las 4:30 pm del miércoles 31 de agosto; una inesperada corriente marítima alejó a los buzos unos 400 metros del barco que los cuidaba. Luego otra corriente los separó. Peter Morse decidió nadar en dirección a la enorme roca de Malpelo y lo logró. Al día siguiente, el jueves 1 de septiembre, fue rescatado. Gracias a su testimonio el país conoció la emergencia y empezaron los esfuerzos por rescatar a los cuatro restantes.

Con la ayuda de dos buques de la Armada, un avión de Estados Unidos y dos embarcaciones civiles, la búsqueda dio sus primeros frutos. El viernes 2 de septiembre hacia las 4:00 pm (es decir, 48 horas después de la tragedia) el avión de EE.UU. encontró a Hernán Rodríguez y Jorge Morales a unos 72 kilómetros de Malpelo.

Pero la felicidad para ellos no fue completa, porque aún faltaba rescatar a Érika y Carlos. Ella tiene 34 años, es abogada y madre de dos niños, y él es un técnico electrónico de 53 años, pero que desde hace quince se dedica al buceo profesional.

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