22 diciembre 2010

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Aplazan elección de gobernador del Valle: ¿quién gana y quién pierde?

POLÉMICALa suspensión de las votaciones atípicas en el Valle es una decisión sensata en medio de la emergencia invernal, pero tiene efectos políticos y más de una interpretación jurídica.

Aplazan elección de gobernador del Valle: ¿quién gana y quién pierde?.

  • Lo que mal empieza, mal termina, dicen. Esa parece la conclusión del desbarajuste institucional en el que se encuentra este departamento que produce el 10 por ciento del PIB del país y padece una interinidad que lo acerca al penoso récord de cinco gobernadores en cuatro años.
     
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    Será el único que en l 2011 tendrá no una sino dos elecciones. La atípica, que estaba programada para el 23 de enero -y fue aplazada hoy-, en la que se elegirá el reemplazo del destituido gobernador Juan Carlos Abadía, y la ordinaria de octubre, donde se nominará al mandatario que irá hasta el 2015.

    Ante los daños causados por el invierno, el Gobierno decidió, por decreto, aplazar la elección del gobernador del Valle, cargo que ya completa más de seis meses en interinidad. Así lo informó el Ministerio del Interior y de Justicia. Estas elecciones atípicas que podrían costar entre 15.000 y 20.000 millones de pesos. 

    La decisión recogió las solicitudes de distintos sectores del departamento del Valle del Cauca, dijo el Ministerio.

    El llamado a elecciones atípicas para elegir un gobernante que sólo estaría en el cargo 11 meses tiene molestos a los vallunos. Los alcaldes afirman que dos votaciones en un mismo año frenarán la inversión por cuenta de la Ley de Garantías.

    Por otro lado, una encuesta de opinión pública que realizó la firma caleña JPG Investigación de Mercados (www.jpgim.com) en noviembre a 1.276 caleños, reveló que el 90 por ciento no está de acuerdo con esos comicios y de ellos el 87 por ciento cree que ese dinero se debe invertir en los damnificados por el invierno. También se indagó sobre la posibilidad de suspender la Feria de Cali ante la emergencia invernal, ya que para ese festejo se invierten 7.000 millones de pesos, de los cuales 5.700 millones provienen de la alcaldía, (vea los resultados aquí).

    En cuanto a los recursos de las elecciones atípicas, la Registraduría confirmó que ya se contrató más del 80 por ciento de los 15.000 millones de pesos asignados. Esperanza Mejía, registradora delegada en el Valle, explicó que ya están perfeccionados los contratos para los kits electorales, lectores de huellas dactilares, sistemas de comunicación y procesamiento de datos. Cabe aclarar que todo ese dinero en logística no se pierde en caso de aplazarse o cancelarse las elecciones.

    Esta semana el presidente Juan Manuel Santos le puso freno de mano al problema y dejó entrever que no habrá elecciones en enero. La decisión fue confirmada hoy por el anuncio del ministro del Interior u de Justicia, Germán Vargas Lleras. El hecho desató una tormenta política y jurídica porque hay quienes piensan que esa es la antesala para fusionarlas con las votaciones de octubre.

    Los dos únicos candidatos recibieron con resignación el anuncio. “Es una decisión que no compartiré, pero la respetaré”, dijo el liberal Jorge Homero, mientras su rival Víctor Julio González apoyado por PIN aclaró que “una bancada de congresistas le pedirá al Gobierno que se realicen las elecciones, para que sea el Valle el que decida y no otros desde Bogotá”.

    En el fondo la idea de Santos tiene razones de peso. No sólo permitiría focalizar todo el aparato oficial para atender a los 200.000 damnificados que dejó el invierno en esa zona, sino que daría tiempo para recuperar la malla vial rural que hoy tiene en Urgencia Manifiesta a 36 de los 42 municipios del Valle. Se estima que sólo ese problema dejaría por fuera del llamado a elecciones a la mitad de los tres millones de potenciales votantes.

    De hecho, ayer se hizo público que fueron los registradores delegados del Valle quienes pidieron suspender al menos por un mes el llamado a los comicios atípicos. Entre las argumentaciones tenidas en cuenta para el pedido figura que los 42 municipios del Valle fueron afectados por el invierno.

    El partido más afectado ante una eventual suspensión de las elecciones de enero sería el PIN y los barones electorales adheridos a su candidato, donde dan por descontado que ganarán. Mientras que el vicepresidente Angelino Garzón, con gran influencia sobre el actual gobernador designado, Francisco Lourido, saldría favorecido, pues si no hay llamado a las urnas se extiende el encargo de su protegido.

    Juan Lozano, director de La U, también se montó en ese bus de la victoria, pues esta semana le envió una carta al presidente Santos pidiéndole suspender las elecciones, por cuanto el invierno “ha hecho inviable el proceso electoral”. Esa jugada le permitió desmarcarse de los dirigentes que su partido tiene en el Valle y que decidieron apoyar al mismo candidato que respalda PIN.

    SEMANA consultó con expertos constitucionalistas sobre la viabilidad de suspender las elecciones atípicas en el Valle y coincidieron en afirmar que es posible siempre y cuando haya conexidad con la emergencia invernal; pero sus criterios se dividen ante la eventualidad de fusionarlas con las votaciones de octubre.

    Para Juan Manuel Charry, “las medidas adoptadas en un Estado de Excepción son permanentes y como tal las elecciones no sólo se pueden suspender, sino cancelar”, explicó a esta revista. Otra tesis tiene Jaime Castro, para quien la norma vigente permite suspenderlas o aplazarlas, “pero en ningún caso cancelarlas; para ello se requiere una reforma política”.

    Más allá de la polémica, es absurdo pretender que una región donde sus pobladores viven con el agua al cuello, tengan cabeza para pensar por quién ir a votar y menos cuando buena parte de la emergencia invernal se debe a la omisión de las entidades que controlan los políticos.

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