Domingo, 22 de enero de 2017

| 1996/12/23 00:00

AQUI ESTOY Y AQUI...

Un casete comprometedor pone a temblar al Ministro de Comunicaciones pero no lo tumba.

AQUI ESTOY Y AQUI...

Al ministro Saulo Arboleda le han tocado pocas semanas buenas desde que se posesionó en su cargo hace tres meses. Sin embargo, no cabe duda que la peor de todas ha sido la que acaba de terminar. La mala racha empezó para el Ministro cuando los senadores Fabio Valencia Cossio y Juan Camilo Restrepo presentaron ante el Congreso y la prensa la grabación de una comprometedora conversación telefónica entre Arboleda y Carlos Augusto Suárez, el hijo de Daniel Suárez, presidente del Consejo de Estado. Al principio de esta charla, el joven Suárez y Arboleda se ponían de acuerdo en los últimos detalles sobre la contratación del primero para el cargo de la jefatura de la oficina jurídica de ese Ministerio. Después, Suárez le hablaba al Ministro sobre un fallo que emitiría el Consejo de Estado. Textualmente le informaba: "Hablé con mi papá también. Me dice que no hay ningún inconveniente, que de pronto él piensa que el fallo va a salir hoy... y que sale como ustedes habían conversado". A primera vista el contenido del casete parecía bastante escandaloso. Podía interpretarse como un cruce de favores entre un ministro y un consejero de Estado. El uno le estaría dando una 'manita' al otro con un fallo y el otro le estaría correspondiendo con una 'chanfa' para el hijo. Como era de esperarse así lo interpretó la oposición encabezada por los senadores que hicieron el debate. Para ellos el fallo citado se refería a la suspensión provisional que pesaba sobre el Decreto 1445 de 1995, base de la licitación de las emisoras de FM. Si la conversación, como el Ministro lo admitió, había tenido lugar entre el 18 y el 19 de septiembre, el fallo no podía ser otro que el concerniente a la licitación que fue expedido el 26 de septiembre. Había elementos en la conversación del Ministro que permitían llegar a esa conclusión. A favor del funcionario se podría argumentar que de su boca no salió ninguna frase comprometedora. Fuera de la pregunta inicial "¿Cómo va la causa?", cada vez que se tocó el tema del fallo, él se limitó a escuchar. Arboleda, cuando habló, se refirió solamente al cargo del joven Suárez. El que soltó la lengua fue su interlocutor. Toda clase de cábalas se hicieron sobre cuál iba a ser la respuesta del Ministro en el debate en el Senado que se iba a hacer al día siguiente. Esa noche, en la Casa de Nariño se citó a una reunión de emergencia para estudiar el problema, a la cual asistieron los principales asesores del Presidente y el periodista Roberto Posada 'DArtagnan'. No se sabe qué transcurrió en esa reunión fuera de que el presidente Ernesto Samper dejó en claro que no pensaba entregarle la cabeza de su Ministro a la oposición. En esa reunión se planeó la estrategia de la defensa del Ministro.Se especulaba que la única salida que tenía Arboleda era reconocer que sí había tratado el tema del fallo con el presidente del Consejo de Estado. El Ministro podría haberse defendido con el argumento de que un intercambio de opiniones sobre un tema jurídico no es necesariamente ni una presión ni un delito. Tampoco lo era el ofrecimiento de un cargo que, al fin y al cabo, no pasó de ahí, pues el hijo del presidente del Consejo de Estado no se posesionó nunca como jefe de la oficina jurídica del Ministerio de Comunicaciones. Sin embargo, la respuesta esperada no fue la que se oyó en la plenaria del Senado el pasado miércoles. El Ministro, alterado y algo descompuesto, procedió a decir que en la conversación no se había hablado de un "fallo" sino de un "concepto", y que éste no se refería a la licitación sino a una consulta en relación con si una nueva ley podría modificar el porcentaje de programación nacional y a la prórroga de los contratos de los noticieros de televisión.La defensa del Ministro acabó haciéndole más daño que la acusación. Prácticamente nadie le creyó su versión y por el contrario se ridiculizó la pretensión de que una persona a la que se le ofrecía la jefatura jurídica de un Ministerio no entendiera la diferencia entre fallo y concepto. La sensación generalizada era que lo habían pillado, pero que la aplanadora samperista no lo iba a dejar caer. La conversación telefónica en sí no le pareció particularmente grave a ningún parlamentario veterano. Lo que les produjo indignación fue el hecho de que le hubieran 'pinchado' una conversación privada a un alto funcionario público. Pero aquí no terminó la dura semana de Saulo Arboleda. A esto se sumó al día siguiente una foto, revelada por el noticiero QAP, de Arboleda, José Fernando Castro y Julio César Turbay, sentados en una mesa al lado de Guillermo Ortiz Gaitán, hoy detenido por presuntos nexos con el narcotráfico y acusado de enriquecimiento ilícito. La foto no tenía ninguna gravedad pues a cualquier político le pueden suceder esas cosas. Muchos parlamentarios liberales conocían personalmente a Ortiz. De tiempo atrás circulaba como un emergente que se había convertido en un mecenas de la maquinaria liberal en Cundinamarca. Existen múltiples fotografías de él en manifestaciones en Girardot con el entonces candidato Ernesto Samper y con muchas otras figuras públicas, quienes lo conocieron antes de que se enredara su situación jurídica. El Ministro, sin embargo, no reconoció saber de quién se trataba y se limitó a compararse con Hillary Clinton, quien recientemente había sido fotografiada con un narcotraficante en la Casa Blanca. Esta explicación tampoco convenció mucho, pero a estas alturas ya el Ministro se había salvado. La publicación de la foto aumentó la solidaridad que hacia él existía en el Congreso, el cual consideró que el episodio estaba adquiriendo visos de persecución. El Ministro terminó la semana magullado pero en su cargo.

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