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| 3/14/2009 12:00:00 AM

"Arias no sería lo que es sin Uribe"

El senador Armando Benedetti dejó en claro que su cariño por el Presidente no se extiende a los uribistas.

Armando Benedetti no recibió nada bien la carta del Presidente que Andrés Felipe Arias exhibió como prueba de que es el ungido. Con toda la artillería se lanza contra Arias y otros precandidatos que encuentra débiles, desprovistos de votos y 'uribedependientes'.

GUSTAVO GÓMEZ: El Presidente le mandó una carta a Andrés Felipe Arias en la que apoya su reto electoral. ¿Qué opina?

ARMANDO BENEDETTI: Hace parte de una estrategia de Arias para recordarnos que es el elegido de Uribe o, al menos, el que más se le parece. A estas alturas podríamos hacer un reality para determinar qué precandidato imita más a Uribe. Todos parecen pollitos asustados, haciendo campaña a escondidas.

G.G.: ¿A escondidas? Arias renunció para hacer campaña.

A.B.: Arias es una parte de un candidato. No sería lo que es sin Uribe.

G.G.: Si es parte de un candidato, debe tener una misión. ¿Cuál?

A.B.: Ser el alfil de Uribe en el conservatismo y acabar con la aspiración de Noemí Sanín.

G.G.: ¿Está acabada la carrera política de Sanín?

A.B.: Creería que sí. No la veo como candidata sino como eterna embajadora. Los demás conservadores no tienen viabilidad. El partido es un grupo pequeño, con una representación dentro de la coalición y el Senado que le ha dado cierta gobernabilidad a Uribe. Es un grupo diseñado para la burocracia del gobierno Uribe. Arias es la prueba.

G.G.: ¿Está celoso de Arias?

A.B.: ¿Por qué?

G.G.: Usted se presenta como el defensor número uno de Uribe. ¿No es lo que él quiere ser también?

A.B.: Estaría celoso si tuviéramos ideas parecidas. Él es neoconservador y yo liberal. Cree que hay que ayudar a los ricos con exenciones y volver al campesino un jornalero. Yo creo que hay que distribuir la riqueza y que al campesino hay que darle la oportunidad de tener su tierra.

G.G.: Póngalo en términos de la gestión en el ministerio.

A.B.: Alrededor de La Macarena el gobierno invirtió 70 millones de dólares en obras para que la población se recuperara tras la salida de la guerrilla. Todo iba bien hasta que Arias negó que Incoder titulara las tierras de esas personas que llevan dos décadas viviendo ahí. Él no cree en el progreso de un campesino que, le parece, debe estar al servicio de ciertas elites.

G.G.: ¿Arias fue generoso con la Costa?

A.B.: No existe un solo costeño en el Ministerio de Agricultura. La piscicultura, tan importante para mi región, nunca fue impulsada. Los recursos eran para la palmicultura, y supongo que son los palmicultores quienes van a financiarle la campaña.

G.G.: ¿Cuál es el talón de Aquiles de Arias en campaña?

A.B.: Lo irrespetuoso que es con las minorías. Él hizo la Ley forestal y fue tumbada en la Corte porque no fue consensuada con ellas. Ni hablemos de Carimagua... Con él en la Presidencia, los afrodescendientes, los indígenas y los homosexuales serían avasallados.

G.G.: ¿Usted se siente vocero de Palacio?

A.B.: Empezando carrera, en la Cámara, tomé el liderazgo de temas del Presidente, y alcancé a ser vocero. Hoy escojo mis temas y mis enemigos, siempre partiendo de mi admiración por Uribe: soy de los pocos que han dicho que saben que quiere una segunda reelección.

G.G.: ¿Cómo lo sabe?

A.B.: Porque hablamos. Él quiere, pero está estudiando la mejor manera.

G.G.: ¿Qué tan cerca está José Obdulio Gaviria de Uribe?

A.B.: José Obdulio es una elaboración mediática. No interviene, según mis entendederas, en el diseño de las políticas del gobierno. Es apenas una especie de comentarista de las cosas que el gobierno ya hizo u omitió, un escribidor profesional de explicaciones. Es una creación de SEMANA, de El Tiempo y de Hora 20.

G.G.: ¿Quién, hoy por hoy, está escudándose más de lo debido en su cargo para hacer política?

A.B.: Escudándose, no: Juan Manuel Santos la hace de frente.

G.G.: ¿Qué piensa del reciente pulso entre Uribe y Santos?

A.B.: Juan Manuel salió de ese pulso convertido en un actor político importante, dentro y fuera del gobierno. Lo que falta por saber es si Santos estaba jugando con la política exterior o cobrando alguna de las desautorizaciones que le ha hecho Uribe. O algo peor: supo capitalizar un cortocircuito que hay entre los generales y Uribe.

G.G.: ¿Está en cuidados intensivos la relación de Uribe con el generalato?

A.B.: Esa relación no viene nada bien desde los falsos positivos. Esta es la hora en que no conocemos un informe satisfactorio, a ese respecto, de personas que debieron irse y están en sus puestos.

G.G.: ¿Cómo son hoy las relaciones del Presidente y Santos?

A.B.: Están políticamente rotas hace tiempo. Uribe respeta a Santos, pero si tuviera que escoger sucesor se inclinaría por alguien más dúctil. Pero seguramente Santos será el candidato del partido más uribista, el de La U.

G.G.: ¿Están como embolatados los uribistas en la tarea de tener partido sólido?

A.B.: Sí, porque Cambio Radical y La U son de garaje. Santos y Vargas Lleras no crearon unos partidos, sino unas máquinas para ver quién recolectaba más votos. Ahora vienen las elecciones, y ante la posibilidad de una lista fuerte de Fajardo vamos a tener que arroparnos con un sólo partido. Puede ser el de La U o nos vamos a Primero Colombia, donde todos cabemos.

G.G.: ¿El trasteo se daría si Luis Carlos Restrepo no pudiera imponerse en La U?

A.B.: No quiero ser vanidoso, pero la renuncia de Restrepo me la inventé yo. ¿Por qué? Porque es un hombre de las entrañas de Uribe, le gusta el referendo y es el único que puede llegar a integrar personas de otros partidos.

G.G.: ¿Entonces por qué tanto parlamentario dice que Restrepo no es el 'gallo'?

A.B.: Esos 'mentecortos' se demorarán un par de meses en entender la nueva dinámica de la política, pero terminarán por darle a Restrepo el visto bueno. O se quedan sin el umbral para sobrevivir.

G.G.: ¿Cambio Radical quedará desmantelado?

A.B.: Ya lo está. Vargas Lleras ya no es el que manda.

G.G.: ¿Cuál sería el futuro de Vargas Lleras si el grueso de Cambio Radical corriera hacia donde señale Uribe?

A.B.: Seguir descolgándose en las encuestas y terminar obligado a apoyar la reelección.

G.G.: Para elegir candidato uribista, ¿usted sigue pensando que lo mejor es una consulta interpartidista?

A.B.: Sí, pero en marzo. Que cada partido lleve su candidato y el que saque más votos quede bendecido. No se necesita reforma, porque cuando haya un ganador los demás renunciarían a su inscripción gracias a un pacto de caballeros.

G.G.: ¿Usted preferiría otro período de Uribe?

A.B.: Con lo que hay, prefiero repetir: frente a Uribe el Polo se da golpes de pecho y termina suicidándose, porque tiene más personajes por metro cuadrado que electorado; el Partido Liberal está atomizado y ningún uribista puede ser candidato si a Uribe no le da la gana.

G.G.: ¿Por qué le gusta tirarles piedra a los otros uribistas?

A.B.: El cariño que siento por el Presidente no se hace extensivo a nadie. Tengo licencia para no querer a los uribistas, y a cualquier funcionario. El canciller Bermúdez me parece pésimo, y no logro determinar, entre él y Araújo, cuál ha sido más malo. Holguín fue un muy mal ministro del Interior...

G.G.: ¿Cómo vio el retiro de Juan Lozano?

A.B.: Vamos a ser malpensantes: Lozano dijo que el Presidente le había pedido que saliera del gabinete. Esa es una forma de dejar en claro que no fue una opción de Lozano. Ahora, usted puede interpretar que fue un sacrificio o que el Presidente no estaba satisfecho con la efectividad del Ministro.

G.G.: ¿En dónde andan los precadidatos costeños?

A.B.: Todo candidato costeño a la Presidencia tiene la pretensión sumisa de ser vicepresidente. A Maya no lo conocen sino en Valledupar; a Rodado, que tiene méritos, le falta la alegría costeña; Araújo no pudo con un ministerio, menos va a poder con 13; y Cecilia López tiene que decantarse más.

G.G.: ¿Usted no se anima?

A.B.: Me falta mucho.

G.G.: ¿Cuántos años tiene?

A.B.: 41.

G.G.: ¿Y Árias?

A.B.: 35, pero me lleva de delantera un ministerio y un guiño que casi le ha costado un ojo al Presidente.

G.G.: ¿Está esperando ministerio?

A.B.: Algún día seré ministro de Comunicaciones o del Interior. Y me gustaría ser alcalde de Barranquilla, pero todo eso está lejos. Por lo pronto estoy ocupado mostrándole al país lo que verdaderamente es Andrés Felipe Arias.
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