Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/06/13 21:55

Una legislatura adversa para Benedetti

Esta semana termina otro período de sesiones en el Congreso y el nuevo presidente de La U se va derrotado. Los proyectos que impulsó para defender a minorías no fueron aprobados.

El 30 de julio del 2015 Benedetti radicó cuatro proyectos de ley. Foto: Archivo SEMANA

El 20 de junio el Congreso colombiano saldrá de vacaciones tras culminar un nuevo período de sesiones. Será momento para el balance. Como es habitual, los congresistas buscan reivindicar sus logros, mostrar las iniciativas que lideraron y atribuirse las nuevas leyes que benefician a los colombianos. Pero en ese balance, un reconocido senador terminará bastante golpeado.

El 30 de julio del 2015, Armando Benedetti presentó en la Secretaría del Senado su agenda de proyectos de ley que pretendía impulsar en el Congreso. Una agenda de marcada tendencia progresista que, sin embargo, no estaba exenta de controversia.

Ese día Benedetti radicó cuatro proyectos de ley: el del matrimonio igualitario, el de la eutanasia, uno que buscaba prohibir las corridas de toros, peleas de gallos, corralejas y coleo, y el de un régimen especial de pensión para periodistas, por tratarse de un oficio de alto riesgo. Diez meses después, las banderas que enarboló en el Congreso no tuvieron éxito. Ninguno de sus proyectos ser convirtió en ley.

Del ahogado el sombrero

Hoy Benedetti confiesa que cuando presentó su agenda sabía que no la tendría fácil. Por ejemplo, el proyecto que buscaba autorizar, por ley, el matrimonio entre personas del mismo sexo tuvo un entierro de tercera. Ni un solo debate se le dio, la Comisión Primera del Senado le hizo el quite en numerosas oportunidades y jamás se atrevió a tomar una decisión.

“Desde cuando presenté el proyecto estaba hundido. Este es un Congreso conservador, godo, dinosaurio, cavernario. Aquí les temen a la Iglesia y a los curas”, dice Benedetti a Semana.com.

Lo mismo sucedió con el proyecto de la eutanasia. Ni un solo debate a pesar de que un decreto del Ministerio de Salud ha reglamentado el derecho a morir dignamente. “Desde cuando lo presenté no faltaron quienes me acusaron de asesino”, recuerda el senador.

Si el ambiente en el Congreso es tan adverso para este tipo de agendas, ¿por qué Benedetti insiste en presentarlas? Han sido cuatro los intentos de este senador porque el Congreso apruebe el matrimonio igualitario. Y cuatro han sido sus derrotas. “Lo que yo siempre he querido hacer con este tipo de debates es ponerlos en la palestra y cada vez que existe un debate de ese tema tiene mayor aceptación en la Corte Constitucional, en los jóvenes, las encuestas demuestran una apertura de la sociedad. En ocho años hemos ganado mucho porque cada vez que hay mayor información, hay mayor aceptación. Pero es la Corte la que ha terminado por legislar porque a este Congreso le da miedo y viven pegados de la Biblia”.

Por ejemplo, uno de los avances que advierte Benedetti es que por primera vez este proyecto fue respaldado por un partido político, La U. “Hace siete años se rasgaban las vestiduras y ahora lo aceptan”.  

Parecía que el proyecto que tendría mayores posibilidades sería el de la prohibición de las corridas de toros, riñas de gallos, corralejas y coleo, toda vez del relativo auge de las causas animalistas, a las que muchos políticos se han montado en busca de réditos electorales.

Fue el único proyecto que se aprobó en primer debate, pero no de la forma que pretendía Benedetti. La Comisión Primera del Senado ‘trasquiló’ el proyecto y lo redujo a la prohibición de recursos públicos para financiar este tipo de espectáculos, y la restricción a menores de edad.

“Los debates que hemos planteado en el Congreso buscan crear conciencia en la ciudadanía de que la democracia no debe ser para avasallar a las minorías. Yo defiendo a los negros, a los homosexuales, a los indígenas, a las víctimas, siempre voy en esa línea, pero en el Congreso no siempre está del lado de las minorías. Esa ha sido mi causa”.

Esta legislatura significó para Benedetti llegar a la presidencia del Partido de la U, una dignidad que seguramente le dará mayor exposición en los medios y mayor protagonismo frente al Gobierno. Pero no todo fue victoria. Las causas que lideró en el Congreso fueron desatendidas. 

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