Viernes, 20 de enero de 2017

| 2004/07/04 00:00

Arranca el pulso

En el espléndido escenario de la geografía cordobesa empezó oficialmente, y sin demasiado entusiasmo, el que promete ser un difícil diálogo entre las AUC y el gobierno.

Arranca el pulso

Si el paraíso terrenal existe, la vía que conduce de Montería a Santa Fe de Ralito debe ser su mejor copia: llanuras espléndidas de verde brillante, salpicadas por árboles frondosos. El ganado pasta bajo un sol abrasador, pero caen frecuentes lluvias para refrescarlo. Allá en el fondo, en el horizonte que termina en una cadena de colinas, se levanta tenue el arco iris. Aunque la carretera está sin pavimentar, la tierra está bien compactada para transitarla.

El pasado jueves primero de julio, sin embargo, día de la instalación de la Mesa de Negociación Unificada entre el gobierno nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) autorizaron el ingreso únicamente en buses, algunos de los cuales quedaron atascados entre el lodo pues esa mañana había caído un tremendo aguacero. En el sitio donde se iba a realizar el acto, bajo una inmensa carpa azul semejante a la de los circos, invitados y periodistas se dirigían hacia los meseros, que pulcramente vestidos ofrecían gaseosas, jugos y frutas tropicales.

Entre la carpa se fueron ubicando los cuatro diplomáticos de primer rango que asistieron, un reducido grupo de gobernadores (Magdalena, Cesar, Santander) de departamentos donde hay una fuerte presencia paramilitar, ganaderos, decenas de niños de la región y un puñado de hombres de las AUC en uniforme y bien armados. A diferencia de lo que el país vio en el Caguán, donde el 'Mono Jojoy' hizo una polémica parada militar, aquí eran más bien pocos, no más de un centenar de uniformados.

Era más visible la presencia de las víctimas de la guerrilla: muchachos con sus piernas amputadas, los muñones de los brazos, ciegos por alguna mina o sordos por una explosión de algún combate. Ellos se hicieron ante una mesa en la que se sentó el gobierno, representado por el ministro del Interior Sabas Pretelt de la Vega y el alto comisionado Luis Carlos Restrepo, y seis comandantes de las AUC. Algunos de estos, como Salvatore Mancuso, optaron por una fresca camisa clara, mientras que otros como Ramón Isaza parecían estrenando uniforme militar.

El acto arrancó con las estrofas del Himno Nacional y luego con las del himno de las AUC -como si se tratara de otro estado allí presente-. Con contadas excepciones, todos permanecieron de pie, incluidos los representantes del Estado colombiano. La letra del himno paramilitar dice que el destino de la organización es el de "redimir al pueblo del yugo subversivo". Al igual que en el himno de las Farc, las AUC proclaman que son herederos de las "gestas y sueños" de Bolívar, aunque difieren porque los paras hacen referencia a Dios.

Precisamente, las primeras palabras fueron de parte de monseñor Julio César Vidal Ortiz, obispo de Montería, quien citó en varias ocasiones a Dios como guía del proceso que arrancaba ese día.

Uno de los asistentes anotó que la intervención de Mancuso coincidiría con la emisión de los noticieros de los canales privados para obtener el máximo de rating. Su pronóstico se cumplió con precisión. A las 12:30 de la tarde en punto empezó a hablar Mancuso. Al igual que el obispo citó a Dios. Lo hizo en seis ocasiones. Argumentó, por ejemplo, que su organización nunca estuvo en la mente de ellos, sino que Dios en sus conciencias les decía "que ese era el camino correcto". Al final, pidió perdón a Dios: "por lo que no supimos hacer bien, por nuestras equivocaciones y extravíos".

En su discurso, puso el dedo en la llaga de los cinco temas álgidos de la negociación que empezó el jueves: 1) Derechos humanos, derecho internacional humanitario, redefinición y verificación del cese de hostilidades. 2) Implementación y aplicación de políticas integrales de seguridad democrática, en las regiones de influencia de las Autodefensas Campesinas. 3) Definición, ubicación y reglamentación de las zonas de concentración. 4) Erradicación y sustitución de cultivos ilícitos en las zonas de influencia de las Autodefensas Campesinas. 5) Seguridad jurídica, derechos civiles, políticos y garantías de reincorporación a la vida civil.

El Comisionado de Paz también encomendó a Dios su tarea, pero dejó sobre la mesa la primera diferencia sustancial entre las partes. Si para las AUC primero hay que redefinir el tema del cese de hostilidades, el gobierno considera que eso ya es asunto acordado y firmado. Esto hace prever que al igual que en la negociación con las Farc, el primer tema sea la discusión de la agenda. Y al igual que en ese caso, aquí las AUC sienten que el tiempo corre a su favor. "No tenemos prisa, dijo uno de los comandantes de las AUC, estamos seguros que la reelección presidencial pasará".

Además de entrada, las AUC el jueves dejaron ver que no actúan como un solo cuerpo y con un objetivo único. Algunos llegaron de civil y otros de militar. Rodrigo Tovar, 'Jorge 40', jefe de las autodefensas en Cesar, Magdalena y parte de La Guajira, luego de confesar su arrepentimiento por haber secuestrado al ex senador José Eduardo Gnecco dos días antes del inicio del proceso, resolvió no ir. Tampoco fue su presunto cómplice en este último delito, Hernán Giraldo. Ni se le vio la cara a Iván Roberto Duque, alias 'Ernesto Báez', ausencia grave porque ha sido designado vocero principal del grupo. Otros no se dejaron ver porque no quieren ser reconocidos públicamente.

"Hay que reconocer que hay buena voluntad de los jefes de las AUC, aseguró en Ralito una fuente que sigue el proceso. Pero con la complejidad y el tamaño de intereses que se juegan, será difícil pensar que haya acuerdos concretos y llevados a la práctica antes de un año". Vaticinó que se van a necesitar seis meses más de ambientación y otros seis para las discusiones a fondo sobre asuntos tan enmarañados como el jurídico. "Es que las AUC están hablando duro, pero el gobierno también", concluyó.

El episodio de 'Jorge 40' refleja, eso sí, el temor de los miembros del estado mayor a la extradición y a las reacciones de Estados Unidos. En su comunicado, en el que decidió marginarse de la mesa, el paramilitar escribió que "deplora y presenta excusas" al gobierno norteamericano. Quedó así tácito el mensaje en la ceremonia de Ralito de que la extradición será sin duda un telón de fondo presente en cada paso de la negociación: los jefes de las AUC le temen, Estados Unidos busca que se aplique y al gobierno nacional le sirve de arma de presión en la mesa. Desatar este nudo va a ser difícil, tal como lo expuso de manera escueta y contundente el embajador de Estados Unidos William Wood, a quien los periodistas le preguntaron en Bogotá si él negociaría en caso de que pudiera hacerlo con las AUC. "No, no y no", respondió.

La escasa presencia de autoridades, de representantes de la sociedad civil y de los miembros del cuerpo diplomático hizo llegar otro mensaje sutil a la inauguración de este proceso inédito en Colombia: que no despierta tanto entusiasmo porque más de uno duda de su legitimidad. "¿Yo qué puedo hacer?", respondió un Restrepo incómodo con la pregunta de por qué tan poca asistencia. "Yo cursé 3.000 invitaciones y vinieron 200. Cumplí con invitarlos".

Así mismo los miembros de las AUC mostraron su inconformidad por la ausencia del algunos gobernadores y alcaldes que según ellos han debido hacerse presentes. "Los hemos ayudado, les brindamos protección, les evitamos en sus regiones el avance comunista y ahora que queremos hacer política no nos acompañan. Eso no está bien y se lo vamos a decir", dijo un comandante. Y otro explicó: "Eso era comprensible en la clandestinidad pero ahora no, porque en esta lucha contra la guerrilla no nos embarcamos solos como algunos lo quieren hacer creer".

En cambio, quienes sí asistieron en su totalidad fueron las principales figuras del establecimiento cordobés. "Estas personas merecen que nos hagamos presentes, gracias a ellos esta tierra es la más segura de Colombia", dijo José María Méndez, presidente de la Federación de Ganaderos de Córdoba. Para sustentar su afirmación, reflexionó durante varios segundos, y explicó: "Yo, por ejemplo, ya perdí la memoria de cuándo fue aquí el último secuestro".

Por eso, él como muchas personas en esta región dicen que los paramilitares merecen ir a hablar ante el Congreso tan pronto se instale la próxima legislatura. Se prevé que asistan Mancuso, Báez y 'Adolfo Paz', un curtido hombre de guerra que se inició como pistolero en el cartel de Medellín y terminó combatiendo a Pablo Escobar. Para la cita en el Congreso los jefes de las AUC comenzaron ya los preparativos del discurso, para lo cual cuentan con un nutrido grupo de asesores, entre abogados, politólogos y hombres de negocios, a quienes Mancuso agradeció en su discurso. Contrasta con este despliegue el pequeño grupo asesor de Restrepo.

Al caer la tarde del jueves quedaba en el ambiente la impresión de haber asistido a un acto de valor histórico, pero poco emocionante. Quizá porque el guión preestablecido lo tornó rígido y acartonado. No se respiraba el ambiente esperanzado del inicio de otros procesos de paz. Una paradoja, pues si este diálogo resulta bien, no sólo frenaría una máquina de guerra de 15.000 o más hombres, sino que se fortalecerían las Fuerzas Armadas de Colombia y se expandiría la legitimidad del Estado democrático. Además, sin paramilitarismo se removería un obstáculo central en una posible futura negociación con las Farc.

El pulso entre las partes, sin embargo será fuerte, y en éste el gobierno tiene la enorme responsabilidad de lograr no sólo que se desmovilicen las AUC sino de que el trato sea justo con la sociedad para que sea duradero.

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