Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1994/12/26 00:00

ASESINOS POR NATURALEZA

Mientras habla de humanizar el conflicto, el ELN mata niñas en Saravena. Las acciones contra los menores tambien se extienden a Medellín y Barrancabermeja.

ASESINOS POR NATURALEZA

EL PASADO 30 DE JUNIO EL ELN asesinó a Martha Cecilia en el barrio Cochise de Saravena (Arauca). La menor se dirigía a casa de unos familiares cuando dos hombres se le acercaron y le dispararon a quemarropa. Tenía 16 años. Las autoridades responsabilizaron del crimen a la comisión Che Guevara de esa organización subversiva. La menor carecía de antecedentes penales y su familia gozaba del aprecio de la comunidad.

Ella fue la primera víctima de una nueva modalidad de ajusticiamiento aplicada por el ELN, la cual consiste en matar a las menores de edad que entablan amistad con los uniformados del pueblo. Después fueron asesinadas Rosalba, 15 años; Marilse, 17; Belkis Yolanda, 15; Luz Marina, 16; Aleyda, 16, y Luz Dary, de 17 años. A todas ellas las mataron por ser 'polocheras' o 'tamberas', es decir, amigas de los uniformados."El único pecado de esas muchachas fue el de ser amigas de los policías. Por eso las mataron", dijo a SEMANA un familiar de una de las víctimas, quien prefirió no ser identificado por razones de seguridad.

La racha de crímenes tiene alarmados a los 25.000 habitantes de este pueblo caluroso de Arauca, que no parece acostumbrarse a la violencia pese a que casi desde su creación le ha tocado convivir con ella. Esta violencia está directamente relacionada con el ELN y es, en cierta medida, producto de la llamada bonanza petrolera que trajo consigo la explotación de Caño Limón. Los grupos paramilitares, que en algún momento asolaron al pueblo y que dejaron una buena cantidad de muertos, también fueron consecuencia de las acciones del ELN. "El petróleo trajo toda clase de bandidos. Bandidos buenos y bandidos malos. Ahora se fue el petróleo pero quedaron ellos", dice Milciades Mantilla, un habitante del pueblo.

Las acciones guerrilleras se llevan a cabo ante el silencio cómplice de los habitantes del pueblo. Nadie ve, ni escucha, ni sabe nada de los asesinos. Nadie testifica ni denuncia."Si antes nos negaban información, mucho más ahora que la guerrilla está matando a las niñas dizque por ser amigas de la autoridad ", dijo a SEMANA un oficial del puesto de Policía de Saravena.

Pero el asesinato de personas por ser amigas de la Policía o del Ejército no es un hecho nuevo en las filas del ELN. El 3 de octubre de 1989 esa organización guerrillera asesinó cobardemente a monseñor Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, obispo de Arauca, un día después de haberlo secuestrado cuando se dirigía a la capital luego de realizar una acción pastoral. El delito de Monseñor, según el juicio que le hicieron los guerrilleros, fue el de "ser amigo de los militares". Y el prelado era amigo de los militares porque, ante las amenazas constantes de la guerrilla, ellos le brindaban la seguridad que necesitaba para realizar sus obras en toda la región. Ser amigo de las Fuerzas Armadas se ha convertido, pues, es una especie de boleta de defunción en Arauca.

LA LISTA FATAL
De todas las muertes de las menores la que más ha impresionado a los habitantes de Saravena fue la de Belkis Yolanda, una aprendiz de modistería, quien fue asesinada en el barrio San Luis, cerca de su residencia. La menor fue secuestrada y torturada. Su cadáver fue encontrado con 29 impactos de bala. A su lado fue hallado un papel que decía: "El Gato vale más. Agente Freddy Alarcón. El Gato vale más".

De acuerdo con la versión de las autoridades, 'El Gato', era Nelson Bautista Pinedo, jefe urbano de las milicias populares del ELN, muerto por la Policía el pasado 19 de octubre luego de un operativo en el que también participaron unidades del Ejército. Tenía pendientes 11 procesos por homicidio. Días después fue capturado su hermano Wilson, también líder guerrillero. Ambos hechos se llevaron a cabo en el barrio San Luis, donde igualmente residía Belkis Yolanda. Esa fatal coincidencia, sumada al hecho de ser amiga de un policía del pueblo, habría sido la causa para que el llamado comando estrella del ELN ordenara su asesinato.

"Seguramente los guerrilleros pensaron que cuando ella hablaba con los policías estaba raniando (delatando) a 'El Gato. Pero la verdad es que ella nunca dijo nada a nadie. Era una muchacha sana, sin malas costumbres", dijo a SEMANA uno de los habitantes del barrio, quien tampoco quiso ser identificado.

A otras dos jóvenes las asesinaron por abandonar las filas de la subversión. Es el caso de Rosalba, 15 años, quien se salió del comando urbano sin consultar a los jefes. Esa acción le costó la vida. Los guerrilleros le propinaron seis balazos cuando salía de su casa en el barrio José Vicente Lozano, un sector marginal de la poblacion. "Ella pensó que abandonar la guerrilla era suficiente, y resulta que ellos la siguieron hasta matarla", dijo un vecino del sector. La familia de Rosalba abandonó el pueblo por temor a nuevos ataques.

El caso de Marilse es mucho más dramático. De acuerdo con la versión oficial, la joven también había hecho parte de las milicias populares del ELN, pero el primero de octubre de 1993 abandonó esa organización y se entregó a las autoridades. En respuesta, el pasado 4 de julio ese grupo guerrillero asesinó a Jacinta Bonilla madre de la joven, y obligaron a Marilse, quien se encontraba fuera del pueblo por razones de seguridad, a volver a Saravena para ponerse al frente de la familia. Cuando regresó la mataron.

La Policía no sabe qué hacer. A la presión de la guerrilla se ha sumado el aislamiento al que la ha sometido la población civil, la cual prefiere ignorarla por temor a posibles represalias. Las jóvenes prefieren quedarse en su casa matando el tiempo y alimentando el miedo. El alcalde, Juan Manuel Mogollón, dice que las menores son víctimas inocentes de una guerra que no las involucra. "Ellas no tienen porqué pagar los platos rotos", dice. Mientras tanto el rumor hace carrera. Ahora dicen en el pueblo que hay una lista de 45 jóvenes a las que habrían visto hablando con los policías del pueblo. Los habitantes de Saravena temen lo peor.-

NOTA DE LA REDACCION:
Por respeto a disposiciones legales SEMANA se abstuvo de suministrar la identidad verdadera de las menores asesinadas.

Los casos de Medellín y Barranca
LA RACHA DE VIOLENCIA CONtra los menores de edad es un fenómeno que también viven Medellín y Barrancabermeja. En la capital antioqueña han sido asesinados en lo que va de 1994, de acuerdo con estadísticas de las autoridades, 1.023 menores. Las causas de dichos asesinatos son múltiples: lucha entre bandas, limpieza social a cargo de grupos armados al margen de la ley, venganzas o simples peleas callejeras. En Medellín existen más de 200 bandas delincuenciales, según el director de la Policía Metropolitana, general Ernesto Gilibert Vargas.

La violencia contra los menores tiene como escenario principal los salones de clases. Así viene sucediendo en el colegio Marco Fidel Suárez, donde un grupo de jóvenes milicianos que operan en el barrio San Javier realiza acciones violentas contra la población estudiantil. De acuerdo con Guillermo Francisco Ramírez, coronel de la Policía Metropolitana, dicho grupo está influenciado por el ELN.

El caso del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid no es menos grave. Siete profesores de ese plantel están amenazados de muerte por un presunto comando estudiantil revolucionario. Algo similar sucede en el liceo Gilberto Alzate Avendaño, que ha tenido que cerrar sus instalaciones debido al enfrentamiento entre las bandas. El año pasado murieron seis jóvenes de dicha institución en hechos violentos.

En Barrancaberrneja la violencia contra los menores es también dramática. Hace 15 días el ELN asesinó a Carmen Arévalo, 17 años, por ser la esposa de un soldado profesional. De acuerdo con voceros oficiales, durante 1994 han sido asesinados siete menores por sicarios. Y, como si ello fuera poco, en la actualidad se encuentran detenidos 10 menores, sindicados por las autoridades de pertenecer a la Coordinadora Guerrillera. Una fuente oficial consultada por SEMANA dijo que ésta última modalidad viene siendo empleada por la subversión para evitar la acción de las autoridades."Como se trata de menores es mucho más difícil juzgarlos. Además no despiertan mayores sospechas y así pueden camuflar sus acciones", agregó.-

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