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| 5/23/2009 12:00:00 AM

Así aprobaron el referendo

El fantasma de la Yidis-política cundió en la plenaria del Senado. Cómo fueron esos momentos de tensión en las que convencieron a última hora a muchos senadores.

Cuando los asesores de los ministros empezaron a salir del recinto de la plenaria del Senado, unos cuantos senadores alcanzaron a soltar una risita irónica, como diciendo "esto sí es el colmo". No se reían en señal de triunfo, a pesar de que se daba cumplimiento a una solicitud de ellos, los de la oposición, para que se despejara el lugar de funcionarios del gobierno. Lo que les causó risa fue darse cuenta de que eran tantos los asesores, más de 15 de los conocidos como "enlaces del Congreso", que se armó trancón en la puerta de salida.

La tarea de los asesores era garantizar el control de los votos de los senadores a favor del referendo. Aunque sólo se necesitaban 52, la coalición de gobierno no quería dejar duda, y le apostaba a recoger más de 60 votos.

El gobierno, sin duda, ha aprendido ya varias lecciones para este tipo de trámites legislativos, y esa era una de ellas. Es mejor que estén en estos debates los asesores y no los ministros. Una foto de 10 ministros de curul en curul como ocurrió en la reforma política en diciembre podría resultar demoledora en términos de independencia, tanto del Congreso frente al gobierno como del gobierno frente al referendo.

Los asesores, con papeles en mano con todo tipo de registros burocráticos, pueden ser tan convincentes ante los senadores como los propios ministros. "El gobierno ha sofisticado mucho el trabajo de los asesores que tramitan los puestos, dijo con cierto tono de admiración un congresista de la oposición, y agregó, "cada Ministerio se hace cargo de un grupo de senadores y responde por ellos. Por ejemplo, el Ministerio de Protección Social atiende a los de la comisión séptima".

Y es que aunque los uribistas aseguran que ya tenían todos los votos que necesitaban, en realidad la aplanadora arrancó con cierta lentitud a las 12 del día del miércoles, cuando se convocó a la plenaria. Tanto, que la oposición obligó a una primera votación para medirle el aceite al uribismo y sólo votaron 50 a favor del cambio del orden del día para adelantar el debate del referendo.

Estaba de por medio además el que se podría llamar síndrome Yidis. Después de todo lo ocurrido con la votación de la reforma que permitió la primera reelección del presidente Álvaro Uribe, que ha tenido contra la pared a dos ministros del gabinete y al secretario general de la Presidencia, no les interesaba, para nada, que el referendo se resolviera por voto finish. Necesitaban un triunfo contundente. Incluso, en esa misma plenaria se le dio posesión como nuevo senador al ex gobernador de Huila Juan Cárdenas que, si bien está inhabilitado para ejercer cargos públicos por 10 años, podía ser un voto valioso en esta coyuntura.

Los que no parecían estar funcionando para ese fin eran los siete senadores de Convergencia Ciudadana, liderados por Samuel Arrieta, y tres conservadores reconocidos por su apetito burocrático. Se trataba de 10 votos clave, porque sin ellos el resultado podría estar peligrosamente ajustado.

Antes de entrar a la plenaria, Arrieta se quejó del gobierno ante las cámaras de televisión con palabras que tenían un fuerte aliento de pedido burocrático: "Los partidos como La U y el conservatismo tienen en la práctica medio Estado, parecen un barril sin fondo. Ello riñe con la discriminación que se les da a los partidos minoritarios, que son esenciales en el momento de tomar decisiones". Y remató con una sentencia que más parecía un mensaje cifrado al gobierno que un reclamo espontáneo: "La prueba está aquí, en proyectos como el referendo o la reforma (política), que muchas veces estos partidos los han salvado o los han hundido".

En el recinto a los asesores de los ministerios se les veía muy afanados llamando por teléfono, y al ministro Fabio Valencia caminando y conversando de curul en curul. El senador liberal Héctor Helí Rojas tuvo que pedirle al presidente del Senado, el conservador Hernán Andrade, que obligara al Ministro a sentarse en su puesto. Y luego, el también liberal Juan Fernando Cristo pidió la salida de las asesoras.

En las cámaras de televisión no se alcanzó a ver, ni en las tribunas tampoco, pero según uno de los congresistas presentes, "el ministro Valencia se reunió con todos los senadores de Convergencia en un rincón, adentro del recinto".

Se haya dado la reunión o no, lo cierto es que algo pasó durante la plenaria, porque no sólo toda Convergencia votó sí al referendo, sino que a la salida, ante los interrogantes de los periodistas, el senador Arrieta fue claro en decir que el gobierno le hizo concesiones: "Convergencia en ningún momento dijo que no apoyaba el referendo. Dijo que había una serie de requerimientos regionales que le hemos hecho saber al Ministerio... se han comprometido en mejorar el tratamiento a las regiones, que es lo que ha reclamado Convergencia desde un principio". Y remató diciendo: "Es indudable que cualquier coyuntura que aquí se presente va a ser aprovechada para reclamar más para las regiones".

Llama la atención que sus palabras parecen calcadas de las dichas por Yidis Medina después de cambiar su voto hace cinco años.

Antes de las 5 de la tarde ya todo estaba consumado. A las 4:10, el Partido Liberal y el Polo se retiraron del recinto. Unos minutos después, 62 senadores, 10 más del mínimo necesario, aprobaron el referendo. Otros tres se retiraron o no asistieron: Marta Lucía Ramírez, de La U; Rodrigo Lara, de Cambio Radical, y Alexandra Moreno, de Mira. Cinco senadores lo votaron en contra: Ómar Yepes, conservador; Alfonso Valdivieso y Carlos Alvarado, de Cambio Radical; Jorge Ballesteros, de Alas, y Luis Fernando Duque, del Partido Liberal. Lo cual indica que cerca de 12 de Cambio Radical se apartaron de las directrices de su jefe, Germán Vargas Lleras.

De inmediato los aplausos y los gritos de "bravo" rompieron la tensión. Se veía particularmente emocionados a senadores como Armando Benedetti, que lideró la aprobación del referendo, y a Nancy Patricia Gutiérrez y Elsa Gladys Cifuentes.

A la pregunta de la posible compra de los votos de Convergencia, el ministro Fabio Valencia respondió: "A palabras ciegas, oídos sordos. La mejor respuesta son 62 votos a favor".
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