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| 7/18/2011 6:00:00 AM

Así se construirá un millón de viviendas en Colombia

En entrevista con Semana.com, Beatriz Uribe, ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, explica sus estrategias para reducir radicalmente el número de hogares sin vivienda propia.

Colombia tiene un déficit de 1'200.000 viviendas y disminuir esta cifra de manera radical es la meta de una de las locomotoras del gobierno de Juan Manuel Santos. Es un reto ambicioso que busca construir un millón de unidades habitacionales, casi la mitad de las que se ha propuesto por ejemplo Brasil, país con una población cuatro veces más grande que la nuestra.
 
En los cuatro mejores años para el sector de vivienda, se lograron construir 560.000, un número importante pero insuficiente ante la creciente demanda especialmente de familias de bajos recursos que aún tienen dificultades para acceder a subsidios, a créditos hipotecarios y a proyectos de vivienda en suelos de calidad y con flexibilidad en su pago.
 
La ley de suelos urbanizables, sancionada por el presidente Santos hace una semana, y dos decretos con orden de ley son las primeras decisiones tomadas para eliminar algunas de las barreras que impiden que los hogares de bajos recursos accedan a vivienda de interés social. Entre las estrategias está la construcción de proyectos masivos que llamen el interés de los sectores constructor y bancario.
 
Solo en el municipio de Soacha se construirán 40.000 mil viviendas de interés social en seis macroproyectos, uno de los más grandes de los últimos años. Cartagena, Santa Marta, Puerto Boyacá, Honda, entre otras ciudades y municipios, también están en la lista, explicó Beatriz Uribe, ministra de Ambiente, Vivienda y Desarollo Territorial, en entrevista con Semana.com.
 
Semana.com: ¿Cómo van a construir un millón de viviendas durante los próximos tres años?
 
Beatriz Uribe: Las metas ya están definidas. Para los últimos cuatro meses del 2010 planteamos iniciar 60.000 viviendas y las superamos con 74.620. Para este año definimos 197.000 y ya se tienen 81.324. En el 2012 vamos a iniciar 248.000, en el 2013 otras 290.000 y para el 2014 cerrar el periodo de este gobierno con 205.000 más.
 
Significa un reto cuantitativo muy importante. Además de querer ampliar el número de viviendas, queremos cambiar la composición, es decir, asegurar que el 70 por ciento de ellas sea vivienda de interés social. Hoy esa tendencia es apenas del 40 por ciento para VIS y 60 por ciento para no VIS.
 
Queremos cambiar esta estructura porque en Colombia hay un faltante de 1'200.000 viviendas, sobre todo en el centro, en las zonas Andina y Caribe, sin querer decir que no nos vamos a preocupar por el resto del país.
 
Semana.com: ¿El sector está preparado para ofrecer ese millón de viviendas?
 
B.U.: Todos los indicadores del sector nos están mostrando un comportamiento muy favorable. Tenemos cifras récord en licencias, iniciaciones, crédito hipotecario y ventas.
 
Es indiscutible el buen momento del sector, pero no se puede cantar victoria; necesitamos que se consolide este comportamiento en un periodo de tiempo mucho más largo. Si en un año estas mismas cifras se mantienen, tendríamos más tranquilidad.
 
Semana.com: ¿A qué se debe ese buen momento?
 
B.U.: Yo creo que hay un componente muy importante como lo es la confianza del sector en el país. Y sin duda, las medidas tomadas por el actual gobierno han ayudado: por ejemplo, se decidió continuar con el subsidio a la tasa de interés, para lo que hemos inyectado más de 350.000 millones de pesos.
 
En este momento tenemos 25.000 cupos disponibles y cerca de 120.000 familias cubiertas con este subsidio a la tasa que hemos llamado Premio al Buen Pagador. La idea es que si un hogar tiene un crédito del Fondo Nacional del Ahorro (FNA) o de cualquier banco, y está al día, el gobierno paga parte de su cuota.
 
Semana.com: ¿El fenómeno de la Niña qué tanto cambió la política que tenían definida desde la campaña?
 
B.U.: Nos pegó duro. En abril de este año estamos seguros de que los indicadores se nos van a afectar.
 
Con el fenómeno de la Niña definimos un presupuesto de un billón de pesos para este año: de ellos, 200.000 millones se destinan al subsidio Premio al Buen Pagador, otros 200.000 van para atender invierno, 400.000 millones para la población desplazada y los otros 200.000 millones de pesos a los programas para la población vulnerable que vive en alto riesgo no mitigable (600.000 familias aproximadamente) o que está ya damnificada.
 
Semana.com: ¿Cómo se le garantizará la vivienda a los damnificados por el fenómeno de la Niña?
 
B.U.: La población damnificada por el fenómeno de la Niña es informal; no tiene afiliación a las cajas de compensación familiar y presentan condiciones de vulnerabilidad extrema. Para ellos tenemos instrumentos distintos: que el Estado financie casi la totalidad del valor de la vivienda. Lo vamos a hacer con recursos nuestros, de las gobernaciones y de las alcaldías.
 
Ya firmamos 14 convenios para construir 30.000 de estas soluciones de vivienda para la población vulnerable, por ejemplo en Útica, Girardot, Soacha, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bello, La Virginia, Honda, La Dorada, Puerto Boyacá y en el sur del Atlántico.
 
El valor total de esos proyectos es de 400.000 millones de pesos: 200.000 millones de pesos se inyectarán este año y los otros 200.000 millones, en el 2012.
 
Semana.com: ¿Son suficientes 30.000 viviendas?
 
B.U.: No. Pero no tenemos más proyectos y lotes definidos. En aquellos municipios donde no tenemos ni lo uno ni lo otro los estamos generando.
 
Y para ese propósito estamos usando las tres leyes que ya sacamos: la ley de los PIDUS, que son los Proyectos Integrales de Desarrollo Urbano (macroproyectos de vivienda para afectados por el invierno); la ley de Fonvivienda, que nos permite invertir en urbanismo; y la ley de macroproyectos y de suelos urbanizables, con la que vamos a hacer intervenciones integrales en las ciudades donde haya faltante de vivienda.
 
Semana.com: ¿Esos proyectos se integrarán de manera amable con la ciudad?
 
B.U.: Nosotros no estamos pensando sólo en hacer vivienda, realmente queremos hacer ciudades integrales, que tengan espacio público, ciclo-rutas, transporte masivo, vías, colegios, puestos de salud, atención a la primera infancia, conexión a internet y se nos van a convertir en ciudades dentro de la ciudad.
 
Un ejemplo es Soacha, donde hay un proyecto de 40.000 viviendas. Lo que vamos a lograr es que esas ciudadelas tengan mejores estándares de lo que ha tenido las ciudades hasta la fecha, en donde las casas se han venido construyendo predio a predio.
 
Semana.com: ¿Cómo, además de la vivienda, se van a garantizar los servicios de salud, educación y transporte? Soacha, por ejemplo, hoy tiene un solo hospital.
 
B.U.: Un proyecto de 40.000 viviendas como el de Soacha podría incluir mínimo 100.000 niños y adolescentes. De manera que tenemos que pensar en el tema de educación y salud. Aquí el Gobierno es el que tiene que poner la mayor fuerza y en donde no se pueda, apoyar los municipios.
 
Así lo estamos haciendo. Hasta la fase que llevamos de los macroproyectos en Soacha ya van vendidas 8.000 viviendas, y tenemos para atender esas familias. Si en la próxima etapa se incorporarán 5.000 viviendas, entonces vamos incorporando los servicios de educación y salud.
 
Semana.com: ¿Se controla la especulación de suelos?
 
B.U.: Es uno de los beneficios de la ley de suelo urbanizable. Se reduce la especulación con el suelo. A través de estos proyectos no hay la menor posibilidad de que se especule con el suelo y no se seguirá vendiendo la tierra de a mordisco y al precio que quieran.
 
Semana.com: Uno de los problemas para las familias es que si acceden al subsidio no obtienen crédito o viceversa.
 
B.U.: Sí. Uno de los problemas que había era que las familias se quedaban con el subsidio sin desembolsar, bien sea porque no tenía crédito o porque no le alcanzaban los recursos para comprar la casa.
 
Estamos trabajando en las dos direcciones. Primero en hacer reingeniería: hoy toda familia pobre que tiene subsidio se le está facilitando el acceso al crédito.
 
Todas las familias de estratos bajos que tiene crédito por ejemplo en al FNA durante 12 meses, el gobierno le regala un subsidio de manera automática. Eso nos va a desembotellar mucho.
 
La idea es que estas familias paguen menos de lo que pagan en arriendo. Pero con la garantía de que la vivienda se está volviendo propia.

Semana.com: ¿Y las personas que no tienen capacidad de ahorro, que están en la informalidad?

B.U.: Hay una población muy vulnerable que de ninguna manera podemos meter en un canal crediticio. A estas familias les estamos tratando de ayudar en todas las formas, por ejemplo, complementando el subsidio o si pueden ayudar en la construcción.
 
Semana.com: ¿Cómo se implementará el arriendo con opción de compra?
 
B.U.: Beneficia la vivienda de interés social. En este caso el constructor que se interesa en desarrollar un proyecto con opción de compra le dice al Fondo Nacional del Ahorro (FNA) o a un banco que lo acompañe en el proceso.
 
La familia que no tiene para la cuota inicial comienza a pagar el arriendo juiciosa, pero de manera simultánea empieza hacer el ahorro.
 
Si al cabo de un año decide comprar, le dice al constructor y al banco que desea hacerlo, para que le den un crédito y el Gobierno le regala un subsidio complementario por la otra mitad del valor de la vivienda.
 
El gobierno paga la mitad de la casa, entonces la cuota de arrendamiento de los siguientes años, que ya sería la cuota de la casa, se cobraría sobre la mitad.
 
Semana.com: ¿Las constructoras están interesadas en invertir en proyectos de vivienda de interés social? Siempre se han criticado porque prefieren construir inmuebles para hogares con mejores niveles sociales.

B.U.: No existe un estudio que diga que ellos prefieran ese mercado. Es una percepción.

Semana.com: ¿Pero que el 60 por ciento de la construcción actual no sea de vivienda de interés social no es un indicador?

B.U.: Es porque no ha habido quién les compre, porque no han tenido mercado. Lo que estamos haciendo es generándolo. Ellos, el sector constructor y las cajas de compensación familiar, van a construir toda la vivienda que les compren y en todos los segmentos.
 
Nosotros estamos dándoles al sector constructor compradores y lo hemos hecho atractivo para ellos, precisamente a través de construcciones masivas. Para ellos sí es atractivo construir las 40.000 casas de Soacha, las 1.500 casas que haremos en Girardot o las 25.000 en Cartagena y las 1.000 en Puerto Boyacá. Se les garantiza los compradores que en este caso será la población pobre.
 
Semana.com: ¿Qué papel van a tener los bancos? Porque no es un secreto que la población pobre no accede fácil a los servicios que éstos prestan.
 
B.U.: Los bancos son unos aliados para nosotros, así como los constructores. Al Gobierno lo que le corresponde es propiciar condiciones para que se construyan 1’000.000 de viviendas en este país y que se puedan comprar.
 
Los bancos saben que tienen que vender sus productos y están compitiendo duro. Además, las cifras de crédito hipotecario son las más altas de la historia. Los bancos están prestando.
 
Ahora, la población informal que no tiene acceso a crédito está siendo atendida a través del Fondo Nacional del Ahorro. Un hogar pobre, con sus cesantías en el FNA, a los seis meses les prestamos para vivienda.
 
A largo plazo, un hogar que pone sus ahorros en el FNA, le prestamos para vivienda y le entregamos un subsidio complementario de manera automática. Creo que tenemos el rompecabezas completo.
 
Semana.com: ¿Concentrar los esfuerzos de vivienda de interés social en las zonas urbanas no estimularía que más habitantes de áreas rurales lleguen a las ciudades en busca de esas oportunidades que ustedes ofrecen?

B.U.: Estamos trabajando en ambos frentes. El ministerio de Agricultura está trabajando en vivienda rural. La población urbana ya está concentrada, hoy 34’000.000 de personas viven en las ciudades y si construyo en Soacha no voy a traer gente de Girardot; lo que voy a hacer es sacar a la gente de alto riesgo del mismo municipio y darle una vivienda digna.
 
Si yo construyo 30.000 viviendas en Cali, tengo 5.000 familias en el jarillón del río Cauca viviendo en alto riesgo y sin servicios públicos. La vamos a sacar de allí. Colombia y el mundo son urbanos y vamos a hacer todo lo posible para que poblaciones pobres y vulnerables de las ciudades tengan vivienda.
 
Semana.com: ¿Cuáles son los problemas que usted ha logrado identificar que impiden que la vivienda de interés social crezca como debería?
 
B.U.: Yo creo que la ingeniería entre subsidio y crédito; la voluntad y la capacidad de las entidades territoriales (alcaldías y gobernaciones) para atender este problema de manera conjunta y concertada; y la posibilidad de hacer grandes intervenciones, planificadas e integrales. Son problemas que todavía tenemos.
 
Semana.com: ¿Qué pasa en las ciudades donde no hay suelo para construir?
 
B.U.: Es una realidad. En Bucaramanga, Manizales, Medellín, Cartagena y Santa Marta el perímetro está lleno. Lo que hay que hacer allí es renovación urbana: tomar grandes extensiones de suelo y sobre la estructura que existe construir en altura y liberar espacios, para tener espacio público.
 
Semana.com: ¿Qué impacto tendrá para el país la construcción de esas viviendas?
 
B.U.: Primero, empleo, porque el sector es un gran generador de puestos de trabajo. La vivienda propia da seguridad; una familia podrá apalancar sobre ese activo un crédito productivo para una microempresa. Le da a un hogar la tranquilidad de que sus hijos se quedan con un activo en sus manos.
 
Una vivienda le da riqueza a las ciudades también en el sentido de que formaliza un hogar que estaba informal: es una familia que paga impuestos, servicios públicos, y por más subsidiado que sea, algo tiene que pagar y permite que se siga moviendo la economía.
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