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| 11/26/2010 12:00:00 AM

Así es el drama de los más pobres para acceder a la salud

La ONG Médicos sin fronteras encontró que en algunas regiones del país los habitantes tardan tres días para llegar al médico y tienen que pagar hasta un millón de pesos por transporte. Historias.

Muchas son las voces que aseguran que el gran problema de la salud en Colombia es que no se les garantiza a los ciudadanos el verdadero acceso al sistema. Y en medio del debate en el Congreso del proyecto de ley que busca hacer reformas en el tema, hoy se conoce un estudio que demuestra cómo se les vulnera el derecho a la salud a los más pobres.
 
Médicos sin fronteras realizó una encuesta (denominada ‘Acceder a la salud es acceder a la vida: 977 voces’) en siete de los nueve departamentos donde actualmente sus galenos hacen presencia: Arauca, Caquetá, Norte de Santander, Bolívar, Nariño, Antioquia y Chocó. La intención era que el país conociera las dificultades médicas de quienes viven en medio del conflicto y de los más pobres.
 
Según la ONG, muchos habitantes en estas regiones son discriminados en clínicas y hospitales por ser desplazados, por vivir en zonas “calientes” por el conflicto armado o simplemente por no tener el carné de afiliación.
 
Otros sufren por no tener con qué comprar los medicamentos, por recorrer caminos hasta tres días para ir al médico y por pagar para ingresar a urgencias cuando es un servicio gratuito. 
 
Llama la atención que aunque el 63 por ciento de los encuestados está afiliado al sistema, lo paradójico es que la mayoría prefiera la atención médica que en apartadas regiones ofrece esta ONG. Esto motivó a los investigadores a encontrar las razones de por qué la población no recibía la atención del Estado. Los resultados se presentaron este viernes en Bogotá.
 
Una de las conclusiones es que el acceso a la salud está sobre la base de la afiliación. Pero tener el carné no garantiza el acceso y es un indicador no del todo fiable.
 
“Cuando el Gobierno dice que hay cobertura, dice cuántos afiliados tiene y no cuántas personas atiende”, asegura Víctor de Currea-Lugo, coordinador de Asuntos Humanitarios de Médicos sin fronteras, quien explica las cinco razones que impiden el acceso a la salud.
 
La discriminación
 
De los 977 encuestados, 328 (33,6%) sintieron discriminación en clínicas y hospitales por razones que, en su orden de importancia son: ser pobre, estar afiliado a otro departamento, ser indígena, mujer, desplazado, negro y retornado.
 
“Llaman la atención porque, de un lado, son los más recurrentes y, por otro lado, porque ambos son consecuencia directa del actual sistema de salud o Ley 100, el cual fuerza la implementación de copagos y la división territorial lo que es un derecho universal”, analiza el estudio.
 
“Cuando llegan para que los atiendan, les dicen que el carné es de otro municipio o departamento. Ese es el drama de los desplazados, por eso no los atienden y hasta los regañan”, afirma Víctor de Currea-Lugo.
 
El dinero no alcanza
 
La falta de dinero hace que los habitantes de estas regiones no vayan al médico. “Los copagos (cobro que le hacen al usuario por las citas médicas) producen una barrera para la gente más pobre. (...) No van al médico porque no tiene con qué pagarlo”, agrega Currea-Lugo.
 
Se encontraron historias de personas que deben pagar entre 20 y 30 mil pesos sólo por el transporte, incluso, hasta 1 millón de pesos (ver historia 1 millón de pesos para llegar al hospital).
 
“El 81,2% de ellos declara que en ocasiones no puede ir al médico por falta de dinero para pagar el transporte desde donde viven hasta las muy lejanas estructuras de salud, para pagar el servicio prestado en sí mismo y para pagar los medicamentos recetados, que a menudo no están disponibles gratuitamente como marca la ley o bien están fuera del POS”, contempla la encuesta.
 
La distancia
 
751 personas (76,8 por ciento) manifestaron problemas de acceso por lejanía, falta de vías y de medios de transporte y obstáculos naturales.
 
De los 977 encuestados, sólo 68 personas (17 por ciento) demoran una hora para llegar a una institución de salud, un promedio aceptable según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD).
 
Pero 801 personas (82.4 por ciento) gastan más de una hora, 615 (63 por ciento) entre 2 y 8 horas, 107 (11 por ciento) entre 9 y 24 horas y 71 (8,3 por ciento), 72 horas.
 
Según el informe, “la respuesta más frecuente fue 4 horas de demora. En relación con el medio de transporte usado, encontramos que un alto número de personas usa la vía fluvial (42,5%), lo que se explica por la ubicación de nuestros programas, seguida del transporte terrestre (23,6%). Casi una quinta parte (18,6%) reportó usar diferentes medios de transporte antes de llegar al centro de salud”, agrega el informe.
 
Para Médicos sin fronteras, la lejanía “esconde” la falta de servicios de salud. “La población debe recorrer enormes distancias para acceder a los servicios porque, en muchas ocasiones, los centros de salud más próximos fueron abandonados y no cuentan con el personal ni el equipamiento indispensable”.
 
La violencia y el miedo
 
Cuatrocientas personas (41,2 por ciento) manifestaron que la presencia de grupos armados y de minas antipersona hace que no usen el sistema de salud. Vivir en medio del conflicto, según la encuesta, los estigmatiza y les niega el acceso a la salud porque creen que pertenece a algún grupo ilegal.
 
“El 35 por ciento de las personas encuestadas manifestó algún tipo de miedo y/o desconfianza que le obligó a aplazar su visita a los servicios de salud”, dice el informe.
 
Falta de información
 
La población no está informada y esa es una de las razones por las cuales no exigen sus derechos. Se encontró que el 20 por ciento no sabía que las urgencias no se cobran.
 
En este sentido, 391 personas (40%) manifestaron haber tenido dificultades de acceso debido a problemas de información. Esto confirma la observación cotidiana por parte de los equipos de Médicos sin fronteras de que la gente no conoce de sus derechos.
 
Con todos estos obstáculos, se prolonga el dolor de la gente. “Eso merece respeto. La gente que está con dolor de estómago, siente angustia y tiene fiebre... eso hay que verlo con respeto. Es un ataque a la dignidad humana”, concluye el coordinador de Asuntos Humanitarios de Médicos sin fronteras.
 
 





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