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| 7/25/2017 6:04:00 AM

La U: reconciliación y cambio de planes a la vista  

Los senadores del partido se comprometen a superar las divisiones y llegar unidos a las elecciones del 2018. No se ven con candidato presidencial por lo que apuestan a conformar una coalición. No habrá vetos, ni siquiera a Vargas Lleras.

Dicen que después de la tormenta viene la calma. El adagio popular parece reflejar la última hora del partido de gobierno, la U, que el pasado 20 de julio, durante la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso, protagonizó un hecho que dio mucho de qué hablar.

Mientras su fundador, el presidente Juan Manuel Santos, hacía un llamado a la unidad, los senadores del partido llegaron divididos a la elección de mesas directivas, con lo que dejaron a la vista pública lo fracturado que se encuentra el partido con más escaños en el parlamento. La puja entre los senadores Eduardo Pulgar y Andrés García Zuccardi por la vicepresidencia del Senado, dividió a la U en dos bloques.

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Sin embargo el hecho provocó un inmediato acto de contrición. Los senadores del partido se percataron del ‘papelón’ que habían protagonizado y las graves consecuencias que tendría el hecho de mantenerse divididos. Habrían entendido que para afrontar las elecciones el único camino es fumar la pipa de la paz. Que lo hagan, está por verse, pero ese será el propósito de una reunión de bancada el próximo lunes en Bogotá. El objetivo, que las diferentes vertientes del partido vuelvan a cohesionarse.

La división de la U no es nueva. Por asuntos de liderazgo y también de burocracia los senadores se han fraccionado en hasta tres bloques. El primer bloque, mayoritario, pues lo integran doce parlamentarios, se le conoce como el bloque de los costeños. Allí se ubican barones electorales como Ñoño Elías y Musa Besaile, o senadores cercanos a Santos como Armando Benedetti y Roy Barreras. En el Capitolio señalan a este grupo como el más consentido por parte del gobierno.

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Un segundo bloque lo integran Rossevelt Rodríguez (heredero de Dilian Francisca Toro en el Senado) lo conforman el expresidente del Congreso, José David Name, el cucuteño Manuel Guillermo Mora, y Andrés García Zuccardi, quien consiguió ganarle al primer bloque la vicepresidencia del Senado. El tercero lo lidera el también expresidente del Senado, Mauricio Lizcano, junto a Maritza Martínez y Manuel Enríquez Rosero. 

Estos bloques minoritarios han venido actuando juntos y sienten que el Gobierno Santos les ha dado más juego a los del bloque mayoritario durante los primeros tres años del segundo mandato. Ese malestar se identifica como el origen de la fragmentación. Las sucesivas presidencias de Barreras y Benedetti agudizaron las divisiones internas.

La división se agudizó hace más de un mes cuando de los diferentes bloques salieron versiones de la presunta liquidación de La U. La senadora Sandra Villadiego junto a los Ñoños impulsaron la propuesta de tramitar una ley de transfuguismo que les permitiera, a quienes quisieran, salirse de la U y aspirar en las próximas elecciones por otro partido. La idea nació muerta, o por lo menos en pocas horas logró disolverse. La semana pasada la bancada de la Cámara firmó una carta en la que descartaban cualquier iniciativa de esa naturaleza.

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Frente a las elecciones del 2018, el panorama no es favorable a la U. Los congresistas ya parecen resignados a que el partido no tendrá candidato presidencial. Juan Carlos Pinzón no quiso, y la candidatura de Roy Barreras no despegó. Santos le habría dicho al senador que lo mejor sería encabezar la lista de candidatos al Senado que aspirar a la presidencia.

El análisis que se hace en la U, a partir de las encuestas, es que ningún candidato ganará la presidencia en solitario o con su propio partido, por lo que las coaliciones se advierten definitivas. Al no tener candidato, en el partido de gobierno consideran que la pelea real será quién saque más congresistas en marzo, en las elecciones de Senado y Cámara.

"Si la mayoría del partido decide apoyar a Germán Vargas Lleras no seré yo la piedra en el zapato": Armando Benedetti

En 2014 la U ganó las elecciones parlamentarias con 2,2 millones de votos, que le dieron 21 escaños en el Senado y 38 en la Cámara de Representantes. Aunque pocos vaticinan un resultado similar, el tener una amplia representación podría traducirse a la hora de conformar las coaliciones y apoyar a un candidato presidencial. Y eso es definitivo para el futuro de la U.

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La pelea directa es con Cambio Radical. Germán Vargas Lleras lleva meses fortaleciendo su partido, incluso convenciendo a dirigentes de otros partidos a que integren su lista de candidatos al Congreso. La apuesta de Cambio Radical es quitar espacio a la U, y con ese músculo político, el exvicepresidente aspira a ser el que lidere la Unidad Nacional, que derrote en las elecciones a la coalición del uribismo.

“Aprendimos que tenemos que unirnos”, dice Armando Benedetti sobre el episodio del pasado 20 de julio, el que dejó en evidencia los bloques en los que está dividido el partido. “No nos estamos liquidando y sabemos que la supervivencia está dentro de las listas del partido”, asegura.

El primer paso para la unidad pasa por la dirección del partido. El consenso es general respecto a la figura de la jefatura única. Benedetti le propuso al presidente Juan Manuel Santos el nombre del ministro Aurelio Iragorri, pero este le habría pedido al mandatario mantenerse en la cartera de Agricultura.

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Para las elecciones, también se propone un acta de compromiso para los candidatos, en las que ratifiquen su respaldo al programa político de la U, pero también al candidato presidencial que el partido decida apoyar. Y si meses antes parecía que la coalición sería exclusivamente con el Partido Liberal o con sectores de centro que hayan apoyado el proceso de paz, ahora no existirá ningún tipo de vetos. Por ejemplo Benedetti asegura que si de forma mayoritaria el partido decide apoyar a Vargas Lleras, aceptará tal decisión. “No seré la piedra en el zapato”, asegura.

La tormenta política del 20 de julio parece que amainó. Ahora la U busca superar su fractura para afrontar el 2018 como un partido unido. De no hacerlo su futuro estaría comprometido.

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