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| 4/21/2012 12:00:00 AM

Así opera la mafia del contrabando

El país no parece darse cuenta de cómo han crecido los carteles del contrabando. Las cifras del negocio y la dosis de sangre y de corrupción lo ponen a la altura de las terribles épocas de los carteles de la droga.

Todo escándalo necesita su Monica Lewinsky. O para el caso de Colombia, su Valerie Domínguez. Y por eso se necesitó que la Dian inmovilizara un lujoso Maserati y que su director, Juan Ricardo Ortega, denunciara que había otros ocho más en la mira y un Bugatti Veyron -un carro que vale 4.200 millones y que al parecer entró sin pagar impuestos- para que el país le pusiera atención al contrabando.

Pero eso es apenas lo que le da sex appeal al problema. La realidad es que el contrabando, aunque mucha gente lo sigue viendo como un pecado menor, en Colombia ha alcanzado dimensiones de epidemia. El año pasado la Polfa (Policía Fiscal y Aduanera) hizo aprehensiones por 314.000 millones de pesos. Un 25 por ciento más que lo incautado en 2010. Los encargados de perseguir el contrabando sienten que en donde levantan una tapa encuentran algo podrido: "Sin ser alarmista, si todos los días pudiéramos revisar, todos los días encontraríamos algo", dice uno de ellos. Y es que apenas se revisa una mínima parte (7 por ciento) de lo que entra porque, a diferencia de otros puertos del mundo, en los de Colombia no existen escáneres especiales para requisar toda la carga sin tener que abrir los contenedores.

Los ejemplos son impresionantes. En octubre pasado descubrieron en Cali un edificio con 700.000 pares de tenis de contrabando. ¡Un edificio completo! Para vaciarlo tuvieron que hacer 68 viajes de camión. En los últimos cuatro meses han cogido siete vehículos acondicionados con sofisticada tecnología para esconder el contrabando con la fachada de ser camiones que transportan carbón, cervezas y hasta gas. En el Huila, de un solo golpe hace un mes, aprehendieron 87 toneladas de arroz de contrabando. Ese es apenas un grano de las 1.200 toneladas que en total fueron decomisadas el año pasado. ¿Si eso es lo que detectan, cuánto entrará? Por esos mismos días sorprendieron un tractocamión, entre Aguachica (Cesar) y Ocaña (Norte de Santander), con 12 toneladas de piezas de 25 y 50 centavos de moneda venezolana que iban para traficantes de cobre. Y también, a finales del año pasado, inmovilizaron 19 contenedores que, en teoría, solo hacían tránsito en Colombia, entraron por Cúcuta y en Ipiales apareció que 'salieron', pero la verdad no fue así.

Hacer un cálculo de cuánto mueve el contrabando es un ejercicio casi de adivinación, pero personas que llevan años trabajando en aduanas y que hoy ocupan cargos directivos se atreven a decir que mueve hasta 5.000 millones de dólares al año. Eso sería como que cada año entraran al país, sin pagar aranceles, mercancías equivalentes a lo que costó todo el Plan Colombia.

Sea esa la cifra o no, lo cierto es que es una mafia poderosa. El negocio del contrabando mueve cifras, si no iguales, tan alarmantes como las del narcotráfico. En un solo caso reciente, por ejemplo, pillaron 11 contenedores con mercancías no legalizadas por 27.000 millones de pesos. Eso es lo que vale media tonelada de cocaína. La dosis de sangre también es preocupante. Pero el país ni se da cuenta porque son escándalos con silenciador: el mismo día en que mataron a un informante clave para desentrañar la red de uno de los pulpos del contrabando en la costa, también le hicieron un atentado al fiscal que lleva ese mismo caso en Cartagena. En Maicao, a una de las cabezas de la Dian le dejaron 2 millones de pesos y un celular en la puerta de la casa con una nota que decía que se fuera con la plata, y con el celular los llamara cuando estuviera lejos. Las amenazas cunden. Varios funcionarios de la Dian han sucumbido a ellas y han preferido dejar su trabajo.

La gran paradoja es que mientras todo el aparato del Estado se ha volcado para combatir las drogas ilegales, poco o nada se ha hecho para perseguir el contrabando. Uno de los involucrados, que conoce al dedillo el tema, asegura que: "La mafia del contrabando, a diferencia de la del narcotráfico, en vez de pelear con el Estado, lo compró".

SEMANA habló por lo menos con cinco directores de la Dian, entre locales y nacionales, y todos hablan del zarpazo de los políticos en las aduanas. Fanny Kertzman en su libro Soltaron los perros cuenta que cuando se posesionó en la Dian la primera visita fue la del entonces senador Vicente Blel, que llegaba a pedirle que le liberara una mercancía que le habían aprehendido a Giorgio Sale. Y que después llegó Piedad Zuccardi -con su esposo Juan José García- a pedirle que mantuvieran en el puesto al administrador de la Dian. "Pero lo más indignante que me pasó fue cuando tuve que asistir a la oficina de Juan Hernández, entonces secretario general de Presidencia, (…) me pidió que sacara papel y lápiz. Tomó un mapa de las 24 oficinas regionales y locales de la Dian y empezó a dictarme cada una para qué político era".

Y esa intromisión no ha parado. En Barranquilla, por ejemplo, hay tres congresistas que se han sentido afectados por la llegada del nuevo director local y por lo menos uno de ellos lo dejó saber de una manera no acorde con su investidura. Por no hablar de cómo algunos caciques políticos se han mantenido, en parte, por los dividendos que les reporta su cuota en aduanas. Hasta hace unos años el senador Juan Carlos Martínez montó parte de su imperio gracias al control del puerto de Buenaventura, que el gobierno le permitió a través de cuotas burocráticas.

Un exdirector de la Dian, que pidió omitir su nombre, explica cómo funciona el andamiaje: "Son 54 administradores de impuestos y aduanas que ahora se llaman directores. Y cada uno era de un senador o un representante a la Cámara. O la comparten entre varios. En un sitio como Sincelejo, por ejemplo, la 'mordida' puede ser de 10.000 millones de pesos mensuales, pero se los tienen que repartir desde el operario que los deja pasar y el supervisor que se hace el de la vista gorda, hasta el director de aduanas local y sus padrinos políticos". En una interceptación, a la que tuvo acceso SEMANA, de una investigación en Medellín, se le oye decir a un implicado en un caso de contrabando: "esperemos, que el senador está haciendo la vuelta".

¿Cómo se llegó a este punto?

La trayectoria de varios de los directores de la Dian ha sido, por decir lo menos, polémica. A Carlos Espinosa, desde que llegó le cobraron el ser hijo de un senador valluno vinculado al proceso 8000 y autor del célebre narcoproyecto que pretendía abolir la justicia sin rostro. Guillermo Fino llegó con credenciales menos cuestionadas, pero unos años después fue a dar a la cárcel. Ambos, además, terminaron salpicados con el escándalo de la pirámide de DMG. ¿Hasta dónde ese escándalo, en el que se perdieron 1 billón de pesos de los colombianos y que consistía en comprar mercancía a menor precio, tuvo know-how de expertos en aduanas? Es lo que nadie ha respondido.

También está el caso de Néstor Díaz, quien antes y después de llegar a ser director, protagonizó varios escándalos: les dejó de cobrar 37.000 millones de pesos a los controvertidos primos Nule; lo suspendieron 90 días por omisión en un caso de devoluciones fraudulentas de impuestos por casi 6.000 millones de pesos cuando era director de Bogotá en 2002, y en 2006, en el llamado escándalo de la 'Dian paralela', los procesados le dijeron a la Fiscalía que Díaz, para entonces director de impuestos, les exigió 1.000 millones de pesos para borrarlos de la lista de deudores morosos.

En junio de 2006, Cosme Noel Mateus, el ingeniero que se encargaba de borrar a esos morosos, se suicidó. Junto a su cadáver fue hallada una carta, escrita a mano, en la que decía: "La corrupción en la Dian es un monstruo de mil cabezas". Cosme era primo del congresista Iván Díaz Mateus que, a su vez, era sobrino de Néstor Díaz.

El patrimonio de Díaz es vox pópuli en la Dian. Tiene una finca en Tenjo con caballos de paso fino -que según sus defensores son para la 'equinoterapia' de uno de sus hijos-, otra finca con cultivos de palma en Puerto Gaitán, que el país conoció porque fue beneficiada con los subsidios de Agro Ingreso Seguro, y un apartamento en un exclusivo sector de Bogotá. En todos los casos mencionados, al final, en lo judicial Díaz ha salido bien librado.

Cuando llegó el nuevo director, Juan Ricardo Ortega, encontró la Dian como un queso gruyer en donde los ratones hacían su agosto. De un lado están los carteles que devolvían miles de millones de pesos por un IVA de unos productos que nunca se exportaron. Y del otro, otros hallazgos menos taquilleros pero problemáticos. La Dian entrega una especie de permisos muy exclusivos que le facilitan el envío y recepción de mercancía. Uno es la licencia de courier (que es el sistema de envíos urgentes) y otro la licencia de UAP (Usuario Aduanero Permanente). Y por ahí terminó dándoseles patente de corso a firmas de dudosa procedencia. "Son cerca de 70 'courier' y hay por lo menos 10 dudosas", comentó un alto directivo de Hacienda. Gracias a los courier, por ejemplo, ingresan al país BlackBerries reportados a un dólar.

La situación en un momento del gobierno anterior llegó a tal punto que uno de los cacaos más reconocidos del país se quejó diciendo que la Dian se había convertido "en un cartel del chantaje".

Sin duda, el mayor saqueo al Estado en los últimos tiempos se ha hecho por esta vía. El presidente Juan Manuel Santos ya dijo que el contrabando era "un objetivo de alto valor" y hace un mes creó el FEA (Frente Estatal Anticontrabando). Juan Ricardo Ortega ha hecho lo que ha podido para sanear la entidad: de los 8.000 funcionarios que encontró, hay 5.000 intocables porque son de carrera y no les renovó el contrato a poco más de 1.000 supernumerarios. Ha cambiado a varios de los directores de aduanas en sitios críticos y los resultados se han visto, por ejemplo, en el puerto de Barranquilla, de donde varias empresas se han ido por miedo al control. Todo eso contribuyó a que el año pasado se recaudaran por aranceles 2 billones más de lo que se tenía presupuestado.

Todavía queda mucho por hacer porque, a diferencia de otras organizaciones criminales, la del contrabando todavía es vista como parte de la idiosincrasia, casi como una tradición con la que hay que aprender a vivir. Pero una cosa es que en algún departamento de Colombia lo hayan considerado así y otra muy distinta que todo el país termine creyéndoselo.
 
“Nos pidieron 1.500 millones de pesos”

SEMANA revela un fragmento de la confesión del cerebro del desfalco de la Dian.

Blahca Jazmín Becerra, considerada el cerebro del desfalco de la Dian, confesó. Su testimonio da cuenta de cómo se mueve el soborno en la entidad. En una parte revela cómo pagaron 1.300 millones de pesos para evitar que en un operativo de la Dian quedara al descubierto el desfalco de las devoluciones del IVA que coordinaba desde su oficina. “En mi oficina hubo un operativo el 13 de julio de 2010. Yo estaba en mi casa porque mis hijos tenían varicela y me llamaron y me dijeron: ‘Están aquí 15 funcionarios para un registro’. Una abogada que me asesoraba los atendió. Ella me llama a las 11 de la mañana y me dice: ‘El funcionario dice que esta visita se puede terminar, pero tiene que darle 1.500 millones de pesos’. A las 4 de la tarde la abogada otra vez me dice que hay que pagar y me pasa al funcionario y yo le digo que por qué se comportan así. ‘Es que usted con una sola devolución paga eso’, me dice que ‘no sea chichipata’. La abogada empieza a negociar con ellos. Ella fue la que entregó la plata. Al final se le entregan 800 millones de pesos en el centro comercial Gran Estación, en Maloka a las 11 de la noche y en Cafam de Modelia, el sábado. También se le entregaron 400 millones de pesos, en ese mismo Cafam, a un ingeniero de sistemas de la Dian que estaba en el operativo. Y luego apareció otro señor, de los funcionarios rasos, que pidió que se le dieran 100 millones para quedarse callado”.

De tenis hasta el tope

En Cali encontraron un edificio lleno de tenis de contrabando.

El miércoles 12 de octubre de 2011 llegó a la Aduana de Cali el dato de un edificio repleto con 700.000 tenis de contrabando y 5.000 vestidos. El cargamento era tan grande que la Dian tardó una semana y debió realizar 68 viajes en camiones para trasladar la mercancía, que costaba 16.000 millones de pesos, desde el edificio de nombre Evacol hacia unas bodegas en la vía Cali-Yumbo. “Cuando llegamos al edificio de cuatro pisos, nos llamó la atención que para subir a los otros niveles había que atravesar un muro falso cubierto de zapatos de un almacén con vista a la calle”, dijo una de las investigadoras. Un decomiso parecido ocurrió en agosto de 2011 en un sector conocido como Menga, también en el Valle, cuando en una bodega hallaron 29.000 pares de tenis. Los contrabandistas utilizan todo tipo de triquiñuelas. Por ejemplo, entran al país 50 kilos de tenis del pie derecho y no pagan arancel porque no tienen valor comercial. Y, por otro lado, entran los otros 50 kilos del pie izquierdo. Los casos abundan.

Un pueblo vive del contrabando de gasolina

El contrabando de gasolina cruzó las fronteras de La Guajira y ya es un problema de orden público en Cesar.

El contrabando de gasolina de Venezuela a Colombia, que hasta ahora se ha visto como parte del paisaje, empieza a crear problemas de orden público. La diferencia de precios es abismal: mientras un galón de gasolina vale en Colombia 8.000 pesos, en el vecino país se consigue a 800 pesos. La Paz, un pueblo a 15 minutos de Valledupar, se convirtió en la meca del contrabando de combustible. Según dice su alcalde, Wilson Rincón, el 80 por ciento de los 24.000 habitantes del municipio viven de ese negocio y las casas se han convertido en bodegas del combustible. La situación ha llegado a tal punto que en enero pasado las 22 estaciones de gasolina de Valledupar se declararon en quiebra. El propio presidente Juan Manuel Santos atendió el caso y le pidió a la Policía controlar el ingreso de gasolina. Sin embargo, a los cuatro días tuvieron que aflojar porque los gobernadores y alcaldes comenzaron a protestar por la falta de gasolina en su territorio y 3.000 taxistas hicieron un bloqueo en Valledupar.
 
¡Como los narcos!

Hay racha de tractomulas que se camuflan como si fueran de empresas famosas, pero esconden whisky.

Como en la época de los grandes carteles de la droga, cuando camuflaban cocaína hasta en postes de luz, se ha detectado un particular auge del disfraz en Colombia para introducir contrabando. En los últimos cuatro meses la Policía de Aduanas, Polfa, ha aprehendido siete tractocamiones disfrazados con el nombre de empresas famosas, pero que en realidad llevan whisky de contrabando que entra por la alta Guajira (vía marítima) o por Cúcuta (por tierra venezolana) y lo llevan a Medellín y a Bogotá. Los disfraces son de todo tipo. Uno de los camiones decía llevar drywall, de Homecenter, pero era mentira. En realidad, gracias a un minucioso trabajo de carpintería, debajo de las primeras láminas iban escondidos contenedores con cerca de 2.000 millones de pesos en licor. Lo mismo hicieron con una tractomula de carbón (debajo de una capa de 30 centímetros del mineral estaba el matute), también suplantaron un camión de Bavaria (se ve como si llevaran canastas de cerveza, pero solo cubren el borde de todo el contorno y adentro van los contenedores) e incluso llegaron al punto de acondicionar un carro cisterna de gas para transportar el contrabando (le hicieron una puerta que se abre de manera hidráulica). Si construyen esas enormes caletas y pueden transitar por rutas del crimen en todo el país, ¿el día de mañana podrían también movilizar personas, armas o dinero sin ser detectadas?

Así es el modus operandi

El negocio es tan bueno que exfuncionarios de la Policía Aduanera han creado sus ‘firmas importadoras’.

Uno de los más preocupantes hallazgos de los últimos meses es la manera como funcionarios de la Dian y de la Policía Aduanera (Polfa) –hoy ya retirados– participaban de manera directa en el contrabando. En unos casos lo que hacían era darles a empresas de contrabandistas la licencia como Usuarios Aduaneros Permanentes (UAP) –eso quiere decir que la Dian no les coteja la mercancía que reportan por escrito con la real—. Y en otros casos, han sido agentes de la Polfa los que han creado este tipo de empresas para ingresar mercancía de contrabando (caso Business Trading).

El otro ingrediente del modus operandi es crear empresas de papel en Panamá y también en Colombia. De esa manera, cargamentos de celulares que llegan a Panamá y valen 50 dólares cada uno son enviados de Panamá a Colombia por una de las firmas de fachada como si costaran medio dólar cada uno. La empresa de papel de Panamá da fe de ese precio en la factura y entonces se les cobra un arancel irrisorio.

De esas firmas hay cientos. Un día las autoridades vieron una mercancía de una empresa llamada Pollux, en El Hueco de Medellín, y le hicieron seguimiento. El año pasado, fueron a verificar el domicilio de la empresa y se trataba de una humilde casa en el barrio Manrique, donde vivía Mamfredy Acosta, quien aparecía como representante legal de Pollux, pero en realidad era un cotero que poco entendía del negocio de las importaciones y que se sorprendió cuando le dijeron que había creado una empresa con 120 millones de pesos y registraba grandes sumas de importaciones.

Uno de los casos más llamativos es el de Business Trading, una firma creada en Barranquilla en su mayoría por hoy exagentes de la Polfa. A esa empresa le dieron patente de corso para importar al declararla UAP y, alrededor de ella, hay decenas de otras empresas como satélites. El informante estrella en ese caso fue asesinado en octubre pasado y ese mismo día atentaron contra el fiscal que lo investiga.
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