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| 9/10/2012 12:00:00 AM

Así fue el operativo detrás de la liberación del ecuatoriano secuestrado

El guerrillero que lo tenía en su poder llamó a las autoridades, quienes desplegaron una acción militar en cuestión de horas.

La acción militar que trajo de regreso al ecuatoriano Orlando Sigifredo Ibarra apenas duró tres horas y media. En el operativo participaron 45 hombres y cuatro helicópteros que realizaron un asalto aéreo en la vereda El Tigre, zona rural de Samaniego, en Nariño.
 
Todo se inició con una llamada a la emisora Marina, de la Armada Nacional, cuyos estudios están en ese departamento. Allí se comunicó el guerrillero que dijo que tenía en su poder a Ibarra, quien estaba en poder del ELN desde el 2 de agosto del 2010, cuando un grupo de hombres ingresó hasta su oficina en Tumaco y se lo llevó. 
 
Tras la comunicación telefónica se puso en curso el operativo en el que varias teorías se plantearon sobre la mesa. Una de ellas estaba relacionada con la posibilidad de que fuera un señuelo para movilizar tropas y que los militares fueran blanco de una emboscada. 
 
Otro planteamiento apuntaba al tipo de operación que se iba a realizar. Por ser de día –la llamada entró a las 10:30 a. m. del domingo–, los helicópteros serían blanco fácil para la guerrilla. Para tener certeza de que no fuera un engaño, le pidieron al guerrillero un dato. 
 
“Pedimos que nos diera el teléfono de los familiares del señor Ibarra en Ecuador. Tan pronto nos los facilitó, llamamos y, en efecto, eran los allegados del secuestrado”, dijo el coronel Jorge Eduardo Mora, comandante de la Brigada contra el Narcotráfico del Ejército. 
 
Así las cosas, a la zona fueron enviados dos helicópteros Black Hawk, un Huey y un Cazador. Los tres primeros tocaron tierra y el otro sobrevoló la zona mientras se recogía a Ibarra y al guerrillero, que fue identificado bajo el alias de ‘Yair’. 
 
La zona donde se hizo el contacto era una zona semipoblada, con áreas selváticas cercanas y en la que habían dos viviendas: una de techo negro y otro de zinc, que fueron las referencias que les entregó ‘Yaír’ a las autoridades. 
 
La misión estuvo a punto de ser abortada por el mal clima. Según explica el coronel Mora, a los 20 minutos del despegue de las aeronaves las condiciones no eran las mejores para el vuelo. “Las maniobras con ese clima no permiten el buen desarrollo de las operaciones, sin embargo, se les dijo a los pilotos que buscaran una ‘ventana’”, precisó el oficial, quien aclaró que ‘ventana’ es el término empleado para un espacio por el que pueda pasar cualquier aeronave.
 
Así se hizo y se logró hacer vista sobre las dos viviendas antes descritas por el guerrillero del ELN, quien fue el que tomó la iniciativa para la fuga de Ibarra. Según el ingeniero ecuatoriano, pensó que se trataba de una broma, pero cuando vio que el subversivo hablaba en serio, se dieron a la carrera por la zona. En total, caminaron y corrieron casi cuatro horas. Las últimas de su cautiverio.
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