Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/10/02 00:00

Así fue el petro-desfalco

Ya terminó la primera fase de la investigación más importante en la historia del país sobre el robo de las regalías. Hay pruebas de 'mordidas' escandalosas que muestran cómo pueden haber esquilmado más de un billón de pesos.

En un evento reciente presentaron la alianza élite contra corrupción en las regalías el Vicefiscal, el Fiscal, un delegado de la Contraloría y el Procurador.

El fiscal Guillermo Mendoza lo dijo sin titubear: "Colombia va rumbo a ser una segunda Nigeria". Se refería a que así como en ese país africano los corruptos se robaron las multimillonarias utilidades del petróleo, él está escandalizado con el saqueo de las regalías en Colombia. Según sus cuentas, por esa vía se han robado más de un billón de pesos.

Pero la indignación de Mendoza tiene un detonante y es que la Fiscalía a su cargo acaba de darle los últimos toques a una investigación en la que descubrió que solo en el departamento del Meta "se han robado 230.000 millones de pesos". Y esa cifra, que se queda en manos de unos cuantos particulares, es casi el triple de lo que la Fiscalía tiene este año en el rubro de inversión.

El país ya había tenido noticias preliminares de este megadesfalco, pero solo ahora comienzan a conocerse los detalles del mismo. Los investigadores lograron descifrar el modus operandi de una sofisticada operación financiera que servía de fachada para tapar la tumbada al Estado. Pero además hallaron copias de cheques y de volantes de retiros bancarios, así como testimonios, que dejan al descubierto las 'mordidas' que en algunos casos llegaban al 25 por ciento del dinero desaparecido.

Era tal el desparpajo de los involucrados en el desfalco que en una requisa se encontraron decenas de recibos de cheques en los que aparecen, a un lado de los mismos, notas manuscritas en las que se señala para quién iba esa plata a manera de "comisión". Por ejemplo, uno por 36 millones de pesos dice: "Pago 50% comisión MGR renovación 3 mil millones Fidusuperior" (ver facsímil).

La sigla MGR, según el CTI, corresponde a Miguel González Roncancio, para ese entonces tesorero de la Alcaldía de Villavicencio y quien ya está llamado a juicio. Y lo que supuestamente le están pagando con ese cheque es parte de una 'mordida' de 72 millones de pesos por facilitar uno de los muchos préstamos. En este caso, uno de 3.000 millones de pesos.

Aplicando esa proporción, eso querría decir que para el total de 230.000 millones de pesos que en el Meta se movieron en este tipo de operaciones, uno solo de los funcionarios implicados en la cadena se podía embolsillar una tajada de 5.500 millones de pesos. Y eso sin contar las 'mordidas' que les correspondían a los demás eslabones. En total, calculan los investigadores, por sobornos se pudieron perder cerca de 60.000 millones de pesos.

Otro cheque de 50 millones de pesos dice "Comisión A.G.". Y así, decenas de cheques y recibos. En algunos casos, los cheques están a nombre de empleadas domésticas, vendedoras ambulantes o celadores, a quienes se les giraban millones de pesos para pagar sus servicios pero, según la investigación, en realidad son beneficiarios de fachada y así se fraccionaban los pagos para tratar de ocultar las irregularidades.

El modus operandi

¿Cómo se llegó a ese punto? Se juntaron, como dirían, el hambre y la necesidad. Por un lado estaban un puñado de firmas que necesitaban capital para apalancar sus negocios, pero a algunas de ellas los bancos no les daban ni el saludo. Y, por el otro, estos departamentos Beverly Ricos que parece no tenían muy claro cómo invertir su dinero.

El problema es que estos no podían prestar directamente el dinero a los particulares. Porque es delito. Entonces se inventaron la fórmula que consistía en conseguir un intermediario, en este caso una entidad financiera, que les permitiera darle un maquillaje de legalidad a la dudosa operación.

Así entonces, la firma que necesitaba la plata abría un patrimonio autónomo en una fiduciaria de reconocida trayectoria, como por ejemplo Fiduagraria o Fiduvalle, entre otras. Esto es una especie de cuenta en la que cualquiera puede poner sus ahorros y por eso la Gobernación depositaba en ese patrimonio autónomo miles de millones de pesos. Y de ahí les prestaba a las sociedades. El maquillaje consistía en que la Gobernación decía que tenía el ahorro en CDT.

Todos, en teoría, salían ganando. Los particulares, que a pesar de sus pobres récords financieros podían tener acceso a dinero; la entidad financiera, que ganaba un porcentaje de la transacción, y la Gobernación, que ponía a rendir al 12 por ciento ese dinero.

Pero en la práctica, era una socarrona manera de burlar al Estado y por eso en los últimos dos meses se ha desatado una catarata de llamados a juicio y de condenas por peculado (en el caso de los funcionarios, porque invirtieron la plata como no debían) y por cohecho (en el caso de los particulares, porque dieron o recibieron dádivas).

En ese carrusel resultaron salpicados, por ejemplo, un exportador de carbón al que el Banco de Bogotá no le quiso prestar, pero vía regalías consiguió 23.000 millones. Así como un contratista del Plan 2.500, el plan bandera de vías del gobierno de Uribe, al que le tuvieron que suspender contratos por incumplimiento, y hasta los hermanos Nule, quienes se financiaron con plata del Estado para cumplir el contrato de construcción de la doble calzada Bogotá-Girardot. Los Nule, cabe anotar, fueron de los pocos que ya pagaron esta deuda.

Pero el problema con las regalías no fue solo la maroma financiera. Los investigadores descubrieron que en el trámite del negocio todos iban mordiendo del capital inicial: en total, por comisiones a todos los eslabones de la cadena, se perdía el 25 por ciento.

Los hechos comenzaron a ocurrir a partir de 2005 y hay casos hasta 2009. Buena parte de las firmas involucradas cerraron o están en quiebra. La mayor parte del dinero no se ha recuperado. Hay dos condenados que se acogieron a sentencia anticipada (el representante legal de una de las sociedades y un intermediario) hay 20 personas más entre investigados y llamados a juicio. Y eso solo en el caso del Meta. Algo parecido ocurrió en Casanare, Arauca, Guainía, Nariño y Cauca. Pero en esos departamentos las investigaciones no van tan rápido.

El Meta es la segunda receptora de regalías en el país. Entre 1995 y 2009 recibió 4 billones por regalías. Y a pesar de eso es uno de los departamentos con peores resultados en ese periodo en la reducción de la pobreza, según Necesidades Básicas Insatisfechas: ocupa el lugar 25 entre los 32 departamentos. Solo supera a los antiguos territorios nacionales.

En el Meta, lo que es aun más triste, también invirtieron dinero de lo que les gira el gobierno nacional para salud y educación. ¿Por qué en vez de invertir en mejorar en esos rubros utilizan el dinero en operaciones financieras suicidas como estas?

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