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| 4/7/2015 5:00:00 PM

“Así robó mi casa una empleada doméstica”

Este es el relato de una de las víctimas del servicio doméstico. Conozca las precauciones que debe tomar para evitar este tipo de hurtos.

“Cuál no sería mi sorpresa cuando el domingo en la noche vi que la empleada que había robado en mi casa aparecía siendo capturada en el programa Séptimo día del domingo 5 de abril.  

Zamira Lozano, como se presentó cuando llegó a la entrevista de trabajo, fue recomendada por la empleada de servicio que trabaja hace más de 15 años con una amiga mía. Abordó a la empleada de mi amiga en el barrio donde ella vivía y se fue ganando su confianza. ‘Zamira’ le dijo que estaba muy mal económicamente, que era honrada y buena trabajadora. Lo mismo les había dicho a varias personas más del barrio a quienes también pidió ayuda. Al parecer, nadie desconfiaba de ella.

Mi amiga le preguntó a su empleada y recomendó a esta mujer. En la entrevista Zamira me habló con tranquilidad. Aseguró haber trabajado antes en casas de familia, dijo que sabía cocinar y atender bien y me dio unos números de referencias donde había trabajado antes. Estas personas –naturalmente cómplices de ella– reafirmaron los buenos comentarios.

Zamira llegó a trabajar un sábado, se puso su uniforme y empezó a cumplir las labores con naturalidad. Pero tan pronto vio la oportunidad, no dudó en actuar. Y así, cuando quedó sola en la casa, huyó con lo que pudo esconder en sus bolsillos: un botín avaluado en 25 millones de pesos de joyas y dinero en efectivo.

A partir de ese momento, iniciamos la investigación correspondiente. Una tras otra se fueron haciendo evidentes las precauciones que no tuve: revisar los antecedentes judiciales de la persona, confirmar que los mismos correspondieran con quien era ella, visitar su residencia, tener el contacto cierto de algún familiar, corroborar las referencias laborales.

Es muy arriesgado tener dentro de la casa a alguien desconocido. Sin embargo, nunca antes había tenido este tipo de problemas. A lo largo de mi vida he trabajado con empleadas que son como miembros de mi familia. Sin embargo, era cuidadosa: por lo menos pedía antecedentes judiciales y confirmaba que las referencias laborales fueran ciertas. Después de esto quedó aprendida la lección. 

Mi error fue no revisar los antecedentes judiciales de esa cédula. Aunque también era probable que suplanten una identidad que no reporte antecedentes.

La empleada llegó a la casa y se presentó como Zamira Lozano Asprilla, según su cédula falsa. Ahora me entero de que su verdadero nombre resultó ser Johana (se reserva la identidad completa de la procesada para garantizar la presunción de inocencia).

La Policía asegura que estos casos son cada vez más usuales. El programa Séptimo día presentó un adelanto el domingo pasado y el próximo publicará la investigación a profundidad. Y yo, entretanto, quedé fría”.

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