Viernes, 20 de enero de 2017

| 1995/09/25 00:00

¿ATRAPADO SIN SALIDA?

A Iván Urdinola le faltaban tres meses para quedar libre pero ahora podría ser condenado a 20 años de prisión.

¿ATRAPADO SIN SALIDA?

EL ASESINATO DEL TEniente (r) de infantería Ricardo Andrés Petersson Bernal se ha convertido en el mayor dolor de cabeza para el narcotraficante Iván Urdinola Grajales. La semana pasada, cuando estaba a tres meses de recuperar su libertad, la Fiscalía General de la Nación acusó a Urdinola de participar en el asesinato, secuestro y tortura del oficial, hechos ocurridos en agosto de 1991, al parecer, en una finca de uno de los socios del confeso narcotraficante.
La muerte del oficial fue uno de los hechos que el narcotraficante no reconoció ante la Fiscalía General cuando en 1992 decidió acogerse a los beneficios de confesión de delitos. En esa oportunidad sólo reconoció sus actividades como narcotraficante y con base en su declaración la Fiscalía General lo condenó a 210 meses de prisión. De ellos, la justicia le rebajó 41 por confesión, 71 por delación y 35 por negociación anticipada de la pena. Luego de toda esta serie de rebajas, Urdinola sólo debía pagar 55 meses de prisión.
Uno de los principales fundamentos que tuvo la Fiscalía para tomar la decisión fue el escalofriante relato que hizo a ese organismo Guillermo León Valencia Montoya, persona muy cercana a Urdinola, quien habría trabajado para el presunto jefe del cartel de norte del Valle del Cauca como conductor y habría conocido todos los detalles que rodearon el crimen: ¿Qué fue lo que contó Valencia? Entre otras cosas, que Petersson, miembro de una respetable familia bogotana, habría sido secuestrado, torturado y asesinado por órdenes expresas de Urdinola. (Ver SEMANA #665).
Una de las personas encargadas de ejecutar el plan, según el relato, habría sido el ex capitán del Ejército Jorge Rojas Cruz, alias 'K-6', a quien Petersson conoció cuando regresó al país para continuar su carrera militar en junio de 1989. Rojas Cruz, luego de retirarse del cuerpo armado, habría ingresado a la nómina de éstos del norte del Valle del Cauca. Una vez al servicio de los narcotraficantes sedujo al joven oficial para que abandonara su carrera militar y pasara a ocupar un alto cargo en una supuesta compañía de vigilancia privada con sede en Cali.
En ese momento el teniente Petersson ignoraba los estrechos vínculos de Rojas Cruz con los narcotraficantes. La relación del oficial con 'K-6' terminó de manera abrupta en 1991, cuando Rojas Cruz le pidió que fuera a Popayán a recibir un cargamento de armas, el cual sería vendido a la guerrilla, y posteriormente le habría solicitado que fuera a Medellín a atentar contra un enemigo de la organización para la cual trabajaba 'K-6'. Petersson se negó a cumplir ambas órdenes.
Sin embargo, el hecho que llevó a Petersson a firmar su sentencia de muerte tuvo que ver más con cuestiones del corazón que del narcotráfico. En efecto, según el testimonio de Valencia Montoya, el principio del fin del oficial comenzó cuando conoció a Lorena Henao, esposa de Urdinola, con quien habría sostenido "relaciones íntimas".
Este descarnado relato sirvió de base para que un fiscal sin rostro llamara a indagatoria a Urdinola el 22 de diciembre de 1994. El 16 de enero pasado, evaluadas las declaraciones de Urdinola, la Fiscalía Regional de Bogotá dictó medida de aseguramiento contra el confeso narcotraficante. Y la semana pasada, la propia Fiscalía decidlo llamarlo a Juicio.
La última palabra, sin embargo, aún no se ha dicho en este caso. Ahora el gran reto para el ente investigador consiste en demostrar ante los jueces de la República que, en efecto, Urdinola participó en el secuestro, la tortura y la muerte del teniente Petersson y que además conformó grupos sicariales para tal fin. De la efectividad de la Fiscalía depende que Urdinola salga libre próximamente o que permanezca en prisíón por lo menos unos 20 años. En caso de ser sentenciado de forma definitiva sería la primera vez en la historia del país que uno de los llamados capos de la mafia es condenado por homicidio.

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