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| 8/15/2014 12:00:00 AM

La debacle del exconcejal Camacho Casado

Al involucrado en el ‘carrusel’ de la contratación le aumentó la condena en segunda instancia y se le expidió orden de captura.

La debacle se cierne sobre el exconcejal Andrés Camacho Casado, protagonista del ‘carrusel’ de la contratación de Bogotá y a quien apenas hace un par de días la Procuraduría destituyó e inhabilitó para el ejercicio de funciones púbicas por 13 años.

Este viernes en decisión de segunda instancia del Tribunal Superior de Bogotá aumentó de 40 a 69 meses de prisión la condena que deberá cumplir por los delitos de tráfico de influencias de servidor público y cohecho impropio, que había aceptado originalmente ante el juez quinto penal de conocimiento de Bogotá como parte de un acuerdo de colaboración con la Fiscalía.

El alto tribunal seccional, además, ordenó de manera inmediata su captura, la cual se hará efectiva por miembros del CTI. A Camacho Casado se le había concedido el beneficio de suspensión de la pena.

Entre la negociación que hizo Camacho con la Fiscalía estaba el aceptar los cargos imputados, reparar a las víctimas y colaborar con la justicia en los demás procesos que se adelantan por el escándalo.

Camacho es uno de los tres concejales del Partido de la U que, durante la administración de Samuel Moreno, tuvieron acceso como cuota política al manejo irregular de la Unida de Mantenimiento Vial (UMV), desde la cual luego de nombrar a Iván Hernández director, entregaron contratos y consiguieron cargos para sus allegados.

En efecto, Camacho y sus amigos concejales lograron que la Unidad realizara obras en algunos sectores de la capital donde La U tenía su electorado. Por ese camino, uno de los contratistas a los que les adjudicaron obras entregó a los concejales 450 millones de pesos, supuestamente para campañas políticas. Allí se configuró el delito de cohecho impropio.

El otro cargo, tráfico de influencias, por el que estaba procesado Camacho, tuvo que ver con el hecho de que él recomendó a los polémicos contratistas Emilio Tapia y Julio Gómez en la UMV para que obtuvieran contratos. Según las evidencias, los contratistas no pudieron cristalizar sus intenciones en la entidad.

Hace apenas unos días en el marco del juicio que se le adelanta al exconcejal Orlando Parada, Camacho Casado dijo que luego de un año de buscar acercamientos con el entonces alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, se alcanzaron “pactos de gobernabilidad”.

También aseguró que junto a Parada, Moreno, y otros concejales, utilizaron las influencias que tenían para que los candidatos de su gusto fueran los propuestos para los puestos de director tanto en la UMV como del Fondo de Vigilancia. Añadió que, posteriormente, se nombró a Iván Hernández a cargo de la primera dependencia y que la la finalidad era tener a alguien que les favoreciera el trabajo ante las comunidades y las campañas políticas.
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