15 diciembre 2012

Enviar a un amigo

Email destino:

Nombre remitente:

Email remitente:

Aumento del salario mínimo, a tiempo extra

SALARIOSEl vicepresidente Angelino Garzón calentó aún más la difícil negociación por el incremento del salario mínimo para 2013. El gobierno tiene la última palabra.

Aumento del salario mínimo, a tiempo extra. La posición del vicepresidente Angelino Garzón, quien dijo que la propuesta de los gremios de aumentar en 3,5 por ciento el mínimo era miserable, causó malestar en el sector privado.

La posición del vicepresidente Angelino Garzón, quien dijo que la propuesta de los gremios de aumentar en 3,5 por ciento el mínimo era miserable, causó malestar en el sector privado.

Las negociaciones para fijar el alza en el salario mínimo nunca han sido fáciles. Cada diciembre se presenta una dura puja entre trabajadores y empresarios que pocas veces logran ponerse de acuerdo. Y este año parece que no será la excepción, con el agravante de que tres hechos calentaron más los án
imos: la posición del vicepresidente Angelino Garzón, la reforma tributaria y la división de las centrales obreras.

Garzón volvió a intervenir en el tema, como ha sido su costumbre. “En mi opinión, la oferta del 3,5 por ciento para el salario mínimo es realmente miserable porque en la práctica significa un aumento de 600 pesos diarios”, dijo en respuesta a la propuesta de los gremios de aumentar el mínimo en 3,5 por ciento para el año entrante.

Estas palabras cayeron muy mal entre los dirigentes gremiales que asisten a la mesa de concertación, que consideran que las expresiones del vicepresidente son muy ofensivas, no contribuyen a lograr un consenso y los deja mal parados frente a la opinión pública que los podría ver como mezquinos en esta negociación. El sector privado dice que el alza debe ser moderada porque de ella depende una mayor formalización del empleo.“Por más dignidad que tenga el señor vicepresidente, nosotros somos los generadores de empleo formal y somos los que estamos contribuyendo al crecimiento de la economía”, le contestó el presidente de Fenalco, Guillermo Botero, a la salida de una de las reuniones de la comisión de concertación.

El sector privado teme que la interferencia de Garzón enrede más la negociación y que se repita lo registrado en 2010 cuando el presidente Juan Manuel Santos, en un hecho sin precedentes, anunció que aumentaría al 4 por ciento el salario modificando un decreto que había expedido días antes, que fijó un aumento de 3,4 por ciento. En diciembre del año pasado se logró un alza por consenso, de 5,8 por ciento, con lo cual el mínimo quedó en 566.700 pesos. Era la primera vez que se lograba un consenso después de cinco años consecutivos de fijar el incremento en el mínimo por decreto.

Los ánimos no solo están caldeados por la posición de Garzón sino porque las tres centrales obreras llegaron divididas a la negociación y con peticiones muy altas. La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que está estrenando presidente con Domingo Tovar a la cabeza, fue la más radical al plantear un aumento de 10 por ciento. La Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) propone un 8 por ciento, mientras que la Confederación General de Trabajadores (CTG) pide un alza del 7,8 por ciento.

Las centrales obreras justifican estas elevadas propuestas ante el mayor crecimiento de la economía y teniendo en cuenta que la reforma tributaria les aliviará las cargas a las empresas, al disminuirles el pago de parafiscales. El presidente de la CUT insiste en que no se ha logrado un acuerdo ante la intransigencia de los empleadores y la imposición de la reforma tributaria. Hasta el Congreso ha intervenido en el tema. El representante a la Cámara David Barguil dijo que como la reforma tributaria reduce en 13,5 por ciento los costos salariales para las empresas hay suficiente margen para que el alza en el salario mínimo sea de 5,5 por ciento.

El ministro de Trabajo, Rafael Pardo, confía en que en los próximos días se llegue a un acuerdo y dijo que como el plazo ya se venció habrá una prórroga o “sesiones extras”. “Esperamos que puedan ir avanzando las cosas y que ayude el espíritu navideño para que podamos mejorar las posibilidades de concertación”, dijo el viernes.

No será una tarea fácil porque el abismo entre las propuestas es grande. El gobierno tendrá que hacer maromas para no quedar mal con los trabajadores en momentos en que la opinión pública no le es muy favorable tras los reveses de los últimos meses. Pero tampoco se puede echar encima a los empresarios que han respaldado la reforma tributaria. El Consejo de Estado ya anunció que el plazo final para lograr una concertación vence el 30 de diciembre.
Publicidad
Horóscopo
Semana en Facebook
Publicidad