Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/10/25 23:56

¿Quién quiere matar a Rocío Arias?

En Caucasia, Antioquia, el ambiente político está tenso. El alcalde acusa a la exparlamentaria de fraguar un autoatentado, y a él lo señalan de haber participado en el homicidio de la ficha política de Arias.

Óscar Aníbal Suárez, alcalde de Caucasia y Rocío Arias exrepresentante a la Cámara. Foto: Fotomontaje SEMANA / Fotos: Archivo y Facebook

Una reunión política que casi se va a los puños fue el origen de una controversia que, según las partes en disputa, ha derivado en un muerto, un atentado con sicarios y un cruce de graves acusaciones que parece no tener fin.

La pelea tuvo lugar en Caucasia, el 27 de febrero del 2015. De un lado estaba Sergio Guerra, un amigo político e íntimo de Rocío Arias, la exrepresentante a la Cámara condenada en julio del 2008 por nexos con paramilitares. Y en la otra orilla estaba Óscar Aníbal Suárez, quien aspiraba a tener el aval de Cambio Radical para la contienda por la Alcaldía de Caucasia.

Sergio, según contó su hermano Omar Alberto Guerra en su momento, se opuso a que Óscar Aníbal fuera avalado. Aquella contradicción –continuaba Omar- fue el motivo de una reyerta en la que hubo gritos e insultos de lado y lado. Nadie esperó que 19 días después, es decir, el 18 de marzo, Sergio terminara asesinado. Óscar Aníbal, quien tuvo que presentarse a las elecciones por el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), fue finalmente elegido alcalde.

Desde el momento en el que mataron a Sergio Guerra, su hermano, quien es inspector primero municipal de Caucasia, entregó a las autoridades información según la cual políticos de la región, en asocio con miembros del Clan Úsuga, habrían planeado el crimen.

A raíz de eso, al alcalde Suárez le han llovido todo tipo de cuestionamientos. Un testigo que ya fue oído por miembros de la Dijín de la Policía, pero cuya veracidad aún no está probada en un juicio, aseguró que Suárez y el exalcalde de Caucasia José Nadín Arabia estuvieron presentes en una reunión en la que supuestamente se decidió acabar con la vida de Guerra.

Semana.com conoció un aparte de la grabación en la que habla el testigo:

“La muerte de Sergio Guerra fue por tener rencillas con Óscar Suárez, porque Sergio le decía ‘paraco’ en la cara a Óscar (…) Para eso dieron 10 millones de pesos. Se los dieron a ‘Darío’ (Se refiere a alias ‘Darío’, líder del Clan Úsuga, capturado en julio del 2015). El sicario que lo mató fue ‘Cumbamba’. La plata se la dieron a un man que se llama ‘Omega’ (…). Lo mató a las 5 o 6 de la mañana. Porque me acuerdo que como a las 7 de la mañana, ‘Rocky’ preguntó que por qué mataron a ese señor, que ese señor sí era un sapo, pero en su política, no con nosotros, entonces le escribió a Suárez y Suárez le dijo que era orden del viejo ‘Darío’”.

Alcalde se declara perseguido político de Rocío Arias

Antes los señalamientos, el alcalde Suárez le dijo a Semana.com que en la famosa reunión política que tuvo lugar días antes del homicidio de Guerra, sí hubo una discusión, pero nunca a puños. “Ese señor empezó a insultarnos. Y yo simplemente lo hice retirar, usted puede ver que yo no tengo denuncias por nada de eso. La Fiscalía nunca me ha llamado a una entrevista, no tengo ninguna investigación pendiente”, dijo.

Suárez dice que es un perseguido político de Rocío Arias, quien, según él, no pudo quedarse con la Alcaldía ni con el presupuesto que representa el hospital de ese municipio. "Quiere dañarme la imagen, a mí y al doctor Arabia. Nos señalan de tener un pasado paramilitar, cuando nosotros hemos sido víctimas de los paramilitares. Yo soy un pobre indio de Caucasia que estudió contaduría y una especialización, pero no tengo plata para defenderme. Nos están zapateando y dejando por el suelo y eso no es justo”, dice.

Antes de ganar las elecciones a Caucasia, la Fundación Paz y Reconciliación se había referido duramente a Suárez. “Óscar Suárez, quien es uno de los candidatos que podría ser el nuevo alcalde de este municipio, fue uno de los dirigentes económicos de las AUC y trabajó de la mano del hoy extraditado Ramón Mojana. Suárez dentro de esta estructura que denominaban el ‘Barroso”, dijo en aquella oportunidad Ariel Ávila.

Pese a que Suárez dice no tener investigaciones pendientes, este portal encontró que en la Fiscalía General de la Nación le pesan en Medellín seis denuncias por los presuntos delitos por concierto para delinquir, voto fraudulento, peculado por apropiación, lesiones personales y enriquecimiento ilícito. También tiene dos procesos inactivos en Bogotá.

Los disparos a Rocío Arias

La excongresista Rocío Arias conoce como nadie el pueblo de Caucasia. En esa tierra consiguió su capital político para llegar a la Cámara de Representantes con 23.000 votos en el 2006. Y fue en dicho municipio también donde encontró la desdicha política que la llevó a la cárcel: allá conoció y se hizo amiga de Ramiro Vanoy Murillo, alias ‘Cuco Vanoy’; Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’, y Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, todos comandantes de las AUC.

Después de haber pagado una condena de 28 meses de cárcel, Arias se dedicó a liderar una fundación que se llama Semillas de Paz y Progreso. Silenciosamente se desligó del uribismo y comenzó a apoyar el proceso de paz con las FARC.

Pero el 13 de octubre pasado volvió a ser noticia. El carro en el que se movilizaba rumbo a Medellín, luego de haber estado en Caucasia, fue seguido por dos motos desde donde le lanzaron varios disparos. El hecho ocurrió en jurisdicción del municipio de Cáceres. Uno de los impactos fue a dar en la ventanilla trasera, pero la bala no penetró gracias al blindaje. Arias había ido a Caucasia a declarar ante un fiscal, según ella sobre unas amenazas que había recibido. Distinto a como lo hizo muchas veces, ese 13 de octubre no viajó en avión pues a última hora –cuenta Arias- le cambiaron la hora de la audiencia.

Puede leer: Excongresista Rocío Arias, ilesa tras atentado en Caucasia

La excongresista le dijo a Semana.com que no sabe de dónde pudo haber venido el atentado. Agrega que es muy probable que tenga enemigos -todos peligrosos- por su pasado y por las propuestas de paz que ahora proclama. Pero asegura que no quiere descartar ninguna hipótesis pues muy pocas personas sabían de su visita al municipio.

Cuando no había pasado una semana, el alcalde Suárez salió a los medios a hablar de un autoatentado. Textualmente dijo en que en la versión que había entregado Arias había inconsistencias. “Nos reunimos con las autoridades locales, con el alcalde de Cáceres; hay una hipótesis de un presunto autoatentado; dicen que se están haciendo las investigaciones para que se esclarezcan esos hechos”.

Arias no demoró en responder. “Me iban a matar y eso tiene que ser objeto de investigación. Yo fui al municipio de Caucasia citada por el CTI a dar unas declaraciones por unas denuncias que he hecho como fundación. Yo no he denunciado al alcalde por el atentado en mi contra, no entiendo la preocupación y el nerviosismo de él por este tema”, dijo.

Al margen de la confrontación que sostienen Arias y el alcalde, en Caucasia es imposible no hablar del poder que sigue ostentando el Clan Úsuga en la vida cotidiana de la región, especialmente en lo que tiene que ver con minería ilegal, cultivos de coca, extorsiones a los comerciantes y hasta en política. 

La excongresista dice ser consciente de que se trata de una zona con una presencia inocultable de las bacrimes. Pero Suárez le resta importancia. Asegura no conocer a alias ‘Darío’, con quien el supuesto testigo dijo que se reunió. Pese a que se trata de un alias que ha sonado en los medios de comunicación, afirma nunca haber oído mencionar su nombre. “Nunca he oído hablar de él, por mi madre, y con franqueza se lo digo. Es la primera vez. Vea, yo estoy tan concentrado en los temas administrativos, en los cosas que valen la pena, que eso se lo dejo a la fuerza pública, yo no me voy a convertir en el policía para atacar esas fuerzas, no tengo cómo. No me interesan esos temas”.

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