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| 12/2/2006 12:00:00 AM

Ayer como hoy

El libro 'Edificio Colombia', con los libretos de 'Quac, el noticero', es un impresionante recordatorio de que en Colombia la historia da vueltas indefinidamente.

El miércoles de la semana pasada fue presentado en Bogotá el libro Edificio Colombia, editado por Revista Número y Arte Dos Gráfico. Se trata de una antología de los libretos del programa de televisión Quac, que entre 1995 y comienzos de 1997 escribieron Antonio Morales Riveira y Miguel Ángel Lozano.

El libro permite revivir a personajes inolvidables de Jaime Garzón como Nestor Helí, el portero del edificio; Dioselina Tibaná, la cocinera del Palacio de Nariño; Inti de la Hoz, la reportera gomela; Godofredo Cínico Caspa, el abogado de la caverna, y John Lenin, el eterno estudiante de la Nacional. En el libro también figuran apartes de personajes de la vida real que caracterizaron Garzón y Diego León Hoyos, quien representó además a la inolvidable presentadora María Leona Santo Domingo.

El libro, más que un texto de humor, es un documento agudo y crítico de la Colombia del proceso 8.000. Y en algunos aspectos, resulta profético por la continuidad de los problemas políticos que afectan al país. Los siguientes son algunos apartes del capítulo de las intervenciones del cavernoso abogado.

Godofredo cínico caspa

El doctor Godofredo Cínico Caspa nació el 7 de agosto de 1939 en el puente de Boyacá. Aunque su padre Plinio Cínico Mendoza en un principio pensó bautizarlo con el nombre de Laureano Mariano del Perpetuo Auxilio Parlamentario, optó por el nombre de Godofredo, homenaje más directo al ensangrentado trapo azul. Sus primeros pinitos políticos los hizo en la vereda de Chulavita, luego fue pájaro en el Valle del Cauca, estudió tres semanas de derecho en la Universidad Externado de Colombia y ha sido, entre otras muchas cosas, juez promiscuo, contralor de Turmequé, empleado del Congreso, «valet de chambre» de Julio César Turbay, coautor del Estatuto de Seguridad, asistente de Carlos Holguín, asesor de Fidel Castaño y profesor de derechos humanos de Álvaro Uribe Vélez. Entre 1995 y 1997 fue columnista permanente de 'Quac, el Noticero'. Actualmente asesora a alias 'Macaco', comandante de las AUC, y dicta clases de ortografía en la Escuela Superior de Guerra. Ah… y es el mentor ideológico del ex ministro Fernando Londoño Hoyos.

Imagen en el exterior

¡No, carajo! Si no viajan los parlamentarios, que son la fuente de la decencia y la honorabilidad, ¿cómo diablos vamos a tener una buena imagen en el exterior? Que no me vengan a decir los neomoralistas que esa es plata mal invertida, gastos injustificables. Los padres de la patria tienen derecho a empaparse del devenir global. ¿Cómo diablos va a dirigir Juan Guillermo Ángel el Congreso si no hubiera ido a Australia a ver los canguros? ¿Cómo podría controlar Jaime Arias las empresas licoreras de no haber ido a Ginebra? ¿Cómo haría Aurelio Iragorri para entender la ley de ginecología si no hubiera ido a París? ¿Cómo habría hecho Carlos Martínez Simahan para la legislación ganadera si no hubiera ido a Madrid a ver los toros? ¿Cómo podría Luis Fernando Londoño controlar la calidad de las salchichas si no hubiera visitado Frankfurt? ¿Cómo diablos podría andar a buen paso la próxima legislatura de Tito Rueda si no hubiera ido a bailar tango a Buenos Aires? Señores moralistas, ¿quieren más razones? ¡Caray, que les piquen caña!.

La ciencia de la política

Conocí en su primera juventud al doctor Santiago Medina y fui testigo de excepción de sus años mozos. El doctor Medina representa las más altas calidades morales, la solidez en los principios, la fidelidad incondicional con sus amigos. Es un hombre del talante de un Gustavo Rojas Pinilla, víctima también de sátrapas y moralistas. Santiago Medina, un hombre de finas costumbres, es un preservador, un anticuario de la decencia. Por otro lado, que dejen de fregar, ala, con casetes y cintas. Carajo, recuerdo que cuando no existían las grabaciones nadie sabía nada y la república andaba sobre rieles. Que saquen del mercado los celulares, los faxes y todas esas herramientas innobles. Que la política vuelva a hacerse como debe ser, a puerta cerrada, sin miradas indiscretas de la gleba. Además, si es del caso propongo ya una terna para que este Congreso admirable escoja nuevo presidente: Cornelio Reyes, porque más vale pájaro en mano que ciento volando; Gustavo Álvarez Gardeazábal, porque cóndores no entierran todos los días, y el general Álvaro Velandia, un militar límpido, que no deja que los pájaros les tiren a las escopetas. ¡Que elijan los congresistas, que son los únicos que saben hacer eso bien!?

Derecho Internacional Humanitario

Vuelven subversivillos y comunistoides con su cantaleta de derechos humanos. No contentos con jorobar acá, joroban en el exterior. ¡Cómo vamos a permitir, la gente de bien y sus fuerzas armadas, que nos traigan foráneos relatores para que nos digan a quién darle y a quién no! ¡Los derechos, como su nombre lo indica, son patrimonio histórico de la derecha! ¿Qué de malo tiene que desaparezcan unos labriegos perezosos? ¿Qué de extraño tiene que se interrogue con vigor a la subversión? ¿Qué de ilegal puede haber en que caiga uno que otro civil metido de lambón en zona roja? ¡Sólo los norteamericanos tienen derecho a ver qué cuerpos inhumamos! ¡Si lo único sucio de esta guerra es no ganarla, carajo! Y si se trata de un veedor, propongo el limpio nombre del doctor Carlos Arturo Marulanda para militar en este campo del derecho humanitario. ¡Bala, señores!?

Microempresa familiar

Se esfuerzan los directivos liberales para consolidarse en el poder. Me refiero al doctor Samper, cabeza del proceso de irse quedando. Personas de la prohombría de bien de Jaime Castro, primo mío por el lado Caspa, proponen consulta entre liberales reconocidos por su democracia interna. Jaime llama a congresistas, gamonales y caciques para sopesar el elefante y decidir en consecuencia. Voy más allá. Que subasten el Partido Liberal. Privaticemos esa vaina, que hasta de pronto le sale cliente a esa microempresa familiar. Así partido y presidente pueden salir de la crisis. Si al partido lo compra un grupo, sube la utilidad como espuma. Siempre los políticos de bolsillo han sido el mejor negocio. Que se venda al mejor postor. De pronto hasta mis copartidarios godos compran esa colectividad en decadencia y unifican las vainas de una vez por todas. Total, pensamos igual, gobernamos igual, robamos igual.

Convivir con  Álvaro Uribe Vélez

Qué orgullo patrio sentí al ver la revista esta SEMANA, que trae en la tapa al civilista gobernador de Antioquia, doctor Álvaro Uribe Vélez. Un hombre de mano firme y pulso armado. Líder que impulsa, con su aplomado cooperativismo, pacíficas autodefensas que él, iluminado por los soles de Faruk, llamó Convivir. Acierta SEMANA, en cabeza del diligente vástago de César Gaviria, Mauricio Vargas, al proyectar sobre el escenario nacional a la nueva neoliberal lumbrera. Álvaro vislumbra todo un país convertido en zona de orden público, como una sola Convivir donde la gente de bien pueda disfrutar en paz de la renta. Y será él quien traiga por fin a los redentores soldados norteamericanos para que humanicen el conflicto y hagan de Uribe Vélez el dictador que necesitamos.

Creadores de opinión

El país, a través de SEMANA, órgano de la cristiandad con plata, reconoce la importancia de Enriquito Santos Calderón, cuyas sagradas escrituras son, para la gente decente, dominical contraescape de la rutina de hacer plata. El favorito de la alta opinión expresa con enjundia ideológica nuestras ideas progresistas. Enrique dice las cosas como son, o como deben ser, en armónica coincidencia con los intereses de la clase a cuyo redil enhorabuena regresó. Su opinión es la más objetiva, porque dice lo que piensa y gana con lo que piensa. ¡Por algo el ex guerrillero del Chicó se reinsertó en el Jockey Club! Su único lunar ha sido atacar a un hombre intachable, como el Presidente Samper. Ya es hora de que el comunista Hernando Santos, que puso El Tiempo al servicio del tirano Fidel Castro, abdique de la dirección. Que Enriquito coja el editorial por los cachos y que Hernando escriba de toros. ¡Enriquito, quedamos QAP!

Proceso de paz

¡Este país se acabó! Los vejetes oportunistas de la tal comisión de conciliación quieren fundir el motor de la historia: ¡la guerra santa! La paz tranca el desarrollo y la generación de empleo. Desarmar a los civiles es quitarles el pan de la boca a miles de honestos empleados de las Convivir. ¿Sentar a los bandoleros del inmundo Che ese con los militares hijos de Bolívar y con los paras, auténticos Robin Hoods del ganado, en la misma mesa? ¡Yo no me siento a la mesa con la sirvienta y menos si me está armando sindicato! ¡Cuál espacio político para la guerrilla! Harto monte tienen. Les damos el dedo y nos cogen a codazos. La única reforma agraria aceptable es la potrerización del minifundio. ¡Bala, señores! ?

Reforma agraria II

¡Cuál Consejo Nacional para la Paz! ¡Este país lo que necesita son consejos verbales de guerra! ¡Hampones, ratones! La cumbre de Yerbabuena fue una fumadera... de opio. Ni más faltaba que, cuando estamos ad portas de derrotar a la gleba marxista, frenen nuestro ímpetu guerrero. ¡No hay derecho a que la gente decente se siente al lado de un gamín grandote como el tal García-Peña, salido de un festival hippie! Por algo los militares y la Iglesia no fueron a ese convite de conjurados que creen en la estupidez histórica de la reforma agraria. ¡Contra la reforma agraria, tierra arrasada! ¡Oh dulce metralla, oh conmovedora sinfonía del mortero! Tengo la única solución para acabar con la guerrilla: talar hasta el último árbol del monte, sin pararles bolas a los ecologistas, que también son delincuentes políticos. Sin escondederos, caerán como liebres bajo el fuego purificador del doctor Álvaro Uribe Vélez. Y a las palomas de la paz, pues ¡bala, señores! ?

Información y opinión

Al fin sale del aire este programita de fin de semana... con la María Leona esa. La gente de bien recupera lo suyo: este medio usurpado por la guacherna durante larga noche. La clase política, los gremios, la tradición, la familia y la propiedad privada aguantaron a esa caterva de facinerosos haciendo jirones la honra y bienes de los asociados que manejan la indiada. Se acabó la interpretación sesgada de esos gamines, que utilizaron este espacio para atacar lo sagrado: ¡el poder! No más diatribas soeces de terroristas enlodando a la clase dominante. ¡Demócratas, anarquistas! Prescindo gustoso de mi tribuna de opinión con tal de que se termine esa vagabundería de derechos humanos y de decir las vainas como son. ¡Abusivos, igualados! ¡Así no se hace patria, carajo! Olvidan que informar es manejar y conducir la opinión de los decentes contra el mestizaje. ¡No más libertinaje de prensa ni independencia de criterio! ¡Fuera del aire! ¡Y me voy como una bala, señores!
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