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| 1/15/2011 12:00:00 AM

Bandeja paisa

¿Al fin se sacaron o no los trapos al sol Santos y Uribe en el almuerzo de Rionegro?

El viernes pasado aparecieron en El Tiempo y en El Espectador dos versiones diametralmente opuestas sobre la relación Uribe-Santos. Las dos giraban alrededor de una columna de Ernesto Yamhure sobre un supuesto rompimiento entre los dos mandatarios, que se convirtió en el bocado político de la semana. El Espectador tituló al respecto '¿Divorcio Santos y Uribe?' y El Tiempo, 'Uribe y Santos: una tempestad en un vaso de agua'.

Yamhure, en menos de 48 horas, arremetió contra Santos en su espacio en El Espectador, en su columna radial de Caracol y en una entrevista con La FM de Vicky Dávila. El tema central de la polémica fue una reunión que sostuvieron Santos y Uribe en Rionegro por iniciativa del actual Presidente, quien quería hacerle una visita de cortesía a su antecesor. Según la versión de Yamhure, la cumbre desembocó en un encuentro tenso, con recriminaciones de lado y lado, en el cual el Presidente de la seguridad democrática le cantó la tabla al Presidente de la prosperidad democrática.

Yamhure sostiene que el memorial de agravios de Uribe fue contundente y se resumía en tres puntos concretos. Primero, "haber nombrado a sus peores enemigos en sendos cargos ministeriales". Segundo, haber convertido al "dictador venezolano, ese mismo que ha dicho que Uribe es un mafioso, un asesino, un maniobrero, en su nuevo mejor amigo". Y tercero, "promover una ley de víctimas y tierras que menoscaba el honor de la fuerza pública y que acabará con la confianza inversionista en el sector agropecuario".

Ese pliego de cargos, en el fondo, no tenía nada de nuevo. En círculos políticos se sabía que el ex presidente estaba molesto con esos aspectos del actual gobierno. La novedad consistía por lo tanto en la firma y los términos de la acusación. Yamhure es considerado uno de los voceros de Uribe en la prensa, y el tono en el que se refirió al Presidente rayaba en lo irrespetuoso. Para comenzar, aseguró que Uribe hizo esperar a Santos dos semanas antes de recibirlo y que finalmente accedió a regañadientes en contravía del consejo de sus amigos, quienes le recomendaron guardar distancia. Luego se refirió a Santos como una persona incoherente y desleal que, "al igual que a Pastrana, le gustan los bailes, los salones y la parafernalia fantoche". A esto le agregó una dosis de mala leche al afirmar que Santos, antes de nombrar a Juan Camilo Restrepo ministro de Agricultura, durante el gobierno de Uribe le había pedido a este que no lo nombrara en la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros. También señaló que el rompimiento de las relaciones con Venezuela durante el gobierno anterior se debió en buena parte a la "incontinencia verbal" de Santos cuando era ministro de Defensa.

El único punto que de verdad se trató en la reunión fue el de los talleres democráticos que piensa hacer el ex presidente Uribe en su campaña de apoyo a los líderes regionales en las próximas elecciones. Santos le preguntó que por qué los hacía a nombre del movimiento Primero Colombia y no del Partido de la U. Uribe le contestó que las dos veces que se lanzó a la Presidencia lo hizo por ese movimiento y que prefería mantenerse en esa filiación. Este punto, sin embargo, fue marginal en medio de la chismografía del tema, que se centraba más en la andanada de Yamhure que en los talleres de Uribe.

Al día siguiente, los dos mandatarios procedieron en privado a negar categóricamente la versión del columnista. El encuentro en realidad fue muy cordial y, aunque se tocó el tema de los talleres, no hubo ningún encontrón ni agresividad por parte de alguno de los protagonistas. Para comenzar, estaban con sus respectivas esposas, María Clemencia y Lina, lo cual hacía imposible cualquier bronca. Además, como a Lina le tocó improvisar una bandeja paisa, les pidió una mano a sus dos vecinas, Olga Stella de Franco y Ana María Arango Bacci (hermana del almirante), quienes estuvieron presentes y atestiguan de la armonía en que transcurrió la reunión.

¿De dónde sacó entonces Ernesto Yamhure el mano a mano presidencial que causó tanta polémica? Según él, nunca consultó su versión con el presidente Uribe. Sin embargo, a pesar de las inexactitudes, algunos elementos de su columna no eran de conocimiento sino de quienes estuvieron en el almuerzo. Por lo tanto, aunque no le estuviera haciendo un mandado al ex mandatario, sí estaba reflejando un sentimiento de inconformidad con el gobierno de Santos que está presente en algunos sectores del uribismo. Las cabezas visibles de ese grupo son Yamhure, Fernando Londoño, William Calderón y José Obdulio Gaviria, que en círculos santistas son apodados jocosamente como 'la Banda de los Cuatro'. Estos no siguen directamente órdenes de Uribe, pero sí lo interpretan. Como son más papistas que el Papa, algunas veces esas interpretaciones se desbocan, como sucedió con Yamhure la semana pasada.

Porque la realidad es que es de conocimiento público que hay diferencias importantes entre el actual Presidente y su antecesor. Sin embargo, esas diferencias han sido hasta ahora manejadas con tacto y prudencia por ambas partes y definitivamente no salieron a flote durante la cumbre de Rionegro.

Ideológicamente, todo se podría resumir en que, para esos cuatro, Santos fue elegido como un candidato de derecha y luego se volvió de centro izquierda. Esta es la lectura que les dan a la ley de tierras, a la reparación de las víctimas y a otros aspectos de la agenda santista. Paradójicamente, ni Uribe se reconoce de derecha ni Santos de izquierda. Por lo tanto, la interpretación es algo simplista. Sin embargo, algo debe haber en el fondo cuando el mismo Santos, en su reciente entrevista con Patricia Lara en El Espectador, le mostró la biografía de Franklin Delano Roosevelt que estaba leyendo, titulada Traitor to his Class (Traidor a su clase), y le dijo, mitad en chiste y mitad en serio: "Eso van a decir de mí cuando termine el gobierno".
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