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| 1/9/2005 12:00:00 AM

Batalla campal

Mientras el país esperaba las fiestas de Navidad, nadie se enteró de uno de los peores episodios de la guerra entre los capos del norte del Valle.

Un humilde campesino de la vereda El Balsal, en pleno cañón de Garrapatas en los límites entre el Valle del Cauca y Chocó, quedó paralizado del susto el pasado 28 de diciembre, cuando por el camino hacia su finca vio dos cuerpos descabezados. Y unos metros después estaban unos hombres jugando fútbol con las cabezas. No tuvo tiempo de reponerse cuando entre la maleza le lanzaron un brazo y una cabeza ensangrentados, mientras le gritaban: "¡Pásela por inocente!". Los bromistas eran algunos miembros de 'Los Rastrojos', un ejército ilegal con cerca de 400 sicarios que desde hace dos años viene implantando un régimen de terror en esta región. 'Los Rastrojos' estaban mandando una advertencia que se regó con rapidez por todo el cañón: "¡Mire lo que les pasó a esos hp... para que aprendan! ¡Es mejor que se abran porque los combates apenas están empezando! ¡Ahora sí comenzó la guerra!". Esa guerra, de la que hablan en voz baja en varios de los municipios que conforman el norte y occidente del Valle como Versalles, El Dovio, Roldanillo, La Unión, La Victoria, Cartago y Zarzal, es la que libran los dos capos más buscados por las autoridades colombianas y norteamericanas: Diego Montoya, alias 'Don Diego', y Wílber Varela, alias 'Jabón'. 'Los Machos' defienden a Montoya y los 'Rastrojos', a Varela. Pero esta guerra, que tiene sus raíces en la profunda rivalidad surgida por el asesinato del hermano medio de Varela a manos de un protegido de Montoya, se ha concentrado en la posesión del cañón del Garrapatas. Un vasto territorio donde existen cultivos de coca y laboratorios que tiene gran importancia estratégica por su cercanía con el río San Juan, por donde se saca la coca hacía el Pacífico. Carne de cañón Pero la magnitud de los enfrentamientos de estos mafiosos llegó a su punto crucial en la última semana del año pasado. Los habitantes de varias veredas del Garrapatas, acostumbrados al patrullaje y los abusos de estos grupos en la zona, se vieron sorprendidos la noche del 26 de diciembre, cuando comenzó un fuerte combate entre 80 hombres de 'Los Machos' y unos 150 de 'Los Rastrojos'. Fue una guerra a muerte en la que se escucharon, durante más de 12 horas, constantes explosiones y una gran cantidad de metralla que resonaban por todo el cañón. Algunos pobladores de la zona que hablaron con SEMANA contaron cómo hacia el medio día de ese domingo 26 de diciembre 'Los Rastrojos' se emboscaron en el filo de una empinada pendiente. "Yo estaba limpiando un potrero cuando me encontré de frente con varios hombres armados; me amenazaron para que me fuera, pero no pude bajar por el camino sino que le di la vuelta al cerro para que no me mataran abajo", dijo uno de los habitantes. Desde la cima del cerro, 'Los Rastrojos' advirtieron que un grupo de 80 hombres fuertemente armados, vestidos de camisa y pantalón negro, subían directo hacia ellos; eran 'Los Machos'. Bien entrada la noche comenzaron los primeros disparos y las explosiones. "Nos pusimos a rezar porque en la soledad y la lejanía en que vivimos, nadie más lo ayuda a uno", señaló una mujer al recordar esa larga noche. Hacia el medio día del 27 de diciembre se fueron aplacando las detonaciones y los disparos. El escenario era aterrador. Varias decenas de muertos se veían esparcidos por toda la montaña, los cercos y sembrados de algunas fincas estaban destruidos. Los vecinos del lugar que no huyeron hacia Versalles, la cabecera municipal, se encerraron en sus casas llenos de pánico. "Pasaron varios días en que los muertos se fueron pudriendo y nadie, ni policía ni ejército, apareció por acá", aseguran varios testigos. Sólo el lunes 3 de enero se conoció algún reporte oficial. A las instalaciones de Medicina Legal de Cartago llevaron los primeros 12 cadáveres, y el 6 de enero fueron encontrados otros dos cuerpos, según lo confirmó Rosemberg Idárraga, inspector de Versalles. En busca de refugio "El cañón del Garrapatas es un mito que estamos acabando", confirmó el general Mario Correa, comandante de la Tercera División del Ejército. Aunque el oficial reconoce que sí hubo el enfrentamiento en diciembre, no pudo confirmar las cifras oficiales pues, hasta el cierre de esta edición, miembros del Ejército y del CTI de la Fiscalía continuaban investigando en la zona. "Hasta ahora hemos encontrado dos cuerpos y una mano que no corresponde con los cadáveres; además una granada de 40 milímetros, muchas vainillas de varios calibres y material de uso privativo de las Fuerzas Armadas", dijo el general. Y es que el diagnóstico es claro: el cañón del Garrapatas es un refugio de narcotraficantes y una zona privilegiada para la producción de cocaína. Por eso en agosto de 2004 el Ejército inició una ofensiva con el Plan Vencedores, una estrategia para tomarse el cañón y recuperar el control de la zona. A esta iniciativa se sumó la llegada en octubre pasado de 500 hombres del Bloque de Búsqueda de la Policía. Los resultados fueron alentadores: 24 laboratorios destruidos, cientos de armas incautadas, cero secuestros desde agosto y el cierre de las vías de abastecimiento para ambos bandos de narcotraficantes. Estos esfuerzos les devolvían la sensación de seguridad a los habitantes de la región. Por eso nadie se explica la lentitud de las autoridades, que fueron alertadas por los pobladores de la batalla campal que libraban los sicarios al servicio de 'Don Diego' y Varela en la última semana de 2004. Una de las hipótesis que se maneja a manera de rumor entre los habitantes del cañón es que el fuerte combate entre 'Machos' y 'Rastrojos' fue un intento por derrumbar el imperio de Varela. Algunas versiones no confirmadas aseguran que el capo pasó entre el 10 y el 18 de diciembre en Pereira y que luego se trasladó al cañón, su mejor refugio. Esto lo sabría Montoya y por eso conformó de afán un grupo numeroso de hombres que intentaron sorprenderlo y asesinarlo en El Balsal, la vereda en donde se dio el combate. Pero hasta ahora la suerte de Varela y sus hombres sigue siendo un misterio. Lo que sí es seguro es que los 12 cadáveres encontrados hasta el pasado viernes llevaban el uniforme totalmente negro con que se identifica en la región a 'Los Machos', los hombres de Diego Montoya Sánchez.
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