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| 8/29/1983 12:00:00 AM

B.B. CUMPLE UN AÑO

Mejores resultados para el gobierno que para el país en el primer año de la administración Betancur

Llegó el momento del primer corte de cuentas. Ha transcurrido un año desde cuando,en un emotivo acto en la Plaza de Bolívar, Belisario Betancur juró ante el pueblo colombiano tratar de aliviar los males de una patria que él mismo calificó como "enferma" . Pocas veces una posesión presidencial había generado tanta esperanza y muchos comentaristas coincidían en que este exceso de optimismo iba a constituir una limitante, puesto que sería imposible satisfacer ilusiones de tal magnitud.
Al cumplirse 365 días de la administración Betancur, un primer vistazo a Colombia parece arrojar el paradójico resultado de que al gobierno le ha ido mejor de lo que le ha ido al país. Esto en cierta forma es justificable si se tiene en cuenta que un gobierno en un año mal podría solucionar problemas estructurales enormes, agravados por factores coyunturales. La popularidad de la cual sigue gozando el Presidente parecería indicar que esta realidad no se le escapa al pueblo colombiano.
EN PIE DE GUERRA
No obstante lo anterior, el país va mal. Pocas veces en la historia contemporánea se han reunido tantos elementos negativos como los que afectan a los colombianos actualmente. Para comenzar, trayendo a cuento una frase que García Márquez dijera recientemente en una rueda de prensa, "Colombia está en guerra y nadie parece aceptarlo". Aun cuando "guerra" podría parecer un concepto hiperbólico para los habitantes de Bogotá y otras ciudades donde se vive cierta normalidad, no lo es para zonas enteras del país como el Magdalena Medio, el Caquetá, el Putumayo, el Huila e inclusive capitales importantes como Medellín (ver recuadro). El "boleteo", la extorsión y el secuestro son el pan de cada día en esas regiones y los enfrentamientos entre el Ejército y la guerrilla con saldos crecientes de muertos se han convertido en parte de la rutina nacional. Migraciones de las zonas de violencia,con las secuelas de abandono de tierras que esto implica, se están viendo en proporciones comparables a las de la época de la violencia partidista de la década de los 50.
Algunas de las haciendas más productivas de esas regiones se encuentran hoy a la venta a precios prácticamente nominales, sin que hasta el momento aparezcan compradores. Este fenómeno ha redundado en una baja notable de la producción agrícola. Los primeros resultados de 1983 arrojan cifras preocupantes: la producción de arroz disminuyó en un 22%, la de maíz en 21.4%, la de cebada en 36.7% y la de algodón en un 51.8% .
Un nuevo vocabulario de la violencia ha hecho su aparición. Términos como "escuadrón de la muerte", "los tiznados", "grupos paramilitares", desconocidos hace algunos meses, son hoy de uso corriente. La violencia y la inseguridad no parecen respetar clases sociales.
No menos seria es la situación económica. Hace algunos meses se llegó a pensar que la situación había tocado fondo y que tenía que comenzar a enderezarse. La realidad parece ser que esto no ha sucedido y que el peor momento se está atravesando en la actualidad. El número de empresas que quiebran o entran en concordato en vez de disminuir aumenta. Los índices económicos del primer semestre demuestran que el volumen de ventas ha bajado en el sector industrial, afectando a empresas tradicionales que se consideraban intocables. Pérdidas anuales que en 1982 se consideraron récord, se convirtieron en semestrales en 1983. De estas vicisitudes no se escapan ni los grandes grupos económicos, algunos de los cuales han tenida que ser sostenidos por medidas gubernamentales, para defender el sistema.
Aunque la lucha contra la inflación ha sido exitosa, su costo se ha traducido en un índice de desempleo de 12.2%, uno de los promedios nacionales más altos en los últimos tiempos. Hace un año, la cifra correspondiente ascendía a 8.7%. Y solamente en la ciudad de Medellín el aumento fue de 12.6 a 18.2 por ciento en un año, lo cual implica que en esa ciudad el número de desempleados aumentó en 50.000.
Más allá de las frías estadísticas ha una realidad social que se desprende de esta combinación de factores. Esta se refleja más en el deterioro del nivel de vida de la clase media que en el de cualquier otro sector social. Un inmenso grupo de personas que incluye profesionales, trabajadores del gobierno, empleados del sector comercial y del financiero y trabajadores independientes han experimentado cambios drásticos en su "modus vivendi". La ausencia de demanda para trabajadores calificados está obligando a miles de universitarios y profesionales a emplearse en trabajos prácticamente manuales con ingresos equivalentes a una fracción de lo que aspiraban o recibían en el pasado.
Este sombrío panorama, sin embargo, no puede atribuírsele al gobierno del Presidente Betancur. Por consiguiente, un balance de su primer año de gobierno, para ser justo, no puede responsabilizarlo directamente de este estado de cosas, sino tratar de evaluar si las medidas hasta ahora tomadas por el gobierno corresponden a la gravedad de la situación.
DOBLE FRENTE
El gobierno ha tenido que trabajar en dos frentes: el político y el económico. El primero, desde cualquier punto de vista, debe ser considerado un éxito. Tanto a nivel de comunicación con las masas, como de sus relaciones con la clase política y el manejo del problema guerrillero, Belisario Betancur ha demostrado un talento poco común. Los presidentes de Colombia generalmente se han destacado en uno de estos tres renglones, como es el caso de Rojas con las masas o de Turbay con el Congreso, pero pocas veces han obtenido resultados comparables en todos los frentes. Tan efectiva ha sido su comunicación con las masas que su popularidad, durante estos doce meses de gobierno, se ha mantenido prácticamente intacta, no obstante la situación anteriormente descrita. El Presidente, dueño de una gran intuición y conocedor de las técnicas de manejo de opinión, ha logrado algo poco común en nuestro medio: que la pacepción de la opinión pública sea la de que los problemas existen no por culpa del Presidente, como tradicionalmente se sentía, sino a pesar de su buena voluntad. Este sentimiento se reflejó claramente en los diálogos que SEMANA sostuvo con tres familias representativas de la clase media, media baja y obrera del país. (ver recuadro). Aun sus admiradores dudan de que este sentimiento pueda sostenerlo hasta el final del gobierno, pero es incuestionable que, al cumplirse el primer año de su gestión, el fenómeno de opinión "Belisario Betancur" ha sido un factor distensionante en el complicado clima social .
Pero como sucede en estos casos, no se puede servir a Dios y al diablo, y el Presidente, entre la clase dirigente y la base, prefirió claramente la segunda.
Mientras el pueblo colombiano mantiene sus esperanzas de cambio, se está protocolizando un rompimiento entre la clase alta y el mandatario. El Presidente no sólo lo sabe sino que además lo acepta, y sabe también que la aritmética está de su lado y que, con el apoyo popular con el que cuenta, neutraliza a sus detractores. En todo caso, en su estilo no hay promedios. El se dirige al pueblo colombiano, y si el idioma que esto entraña ofende susceptibilidades elitistas, el veredicto final lo dan las encuestas.
Su prestigio le ha permitido hasta ahora manejar sus relaciones con el Congreso más en términos personales que institucionales. Betancur consulta poco a las jerarquías y actúa con singular independencia. No obstante las objeciones formales que esta modalidad de gobierno le ha ocasionado, pocas son las voces de protesta que se han elevado. El liberalismo, por su parte, enfrascado en el debate sobre la colaboración técnica y no política de los representantes del partido en el gobierno, y con excepción del binomio Eastman-Lemos, se ha abstenido de hacer oposición.
Se anticipa, sin embargo, que esto puede cambiar de ahora en adelante. El Presidente es un hombre pragmático y sabe que el apoyo político del liberalismo no es incondicional, y que se requerirán concesiones para prolongar, bajo un nuevo tipo de relación más reciproca, la armonía existente hasta el momento.
LA PAZ ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
El que apareceria como el punto más controvertido del manejo político del Presidente es la amnistía. La palabra "fracaso" se ha utilizado a diestra y siniestra para calificar sus resultados en razón de que el numero de guerrilleros incorporados a la vida civil y la disminución de la violencia en Colombia han sido insignificantes en relación con las expectativas generadas cuando la amnistía fue decretada. Sin embargo, con la perspectiva de los meses transcurridos desde entonces, podría decirse que la amnistía, si bien fracasada en términos efectivos, constituyó un éxito político del Presidente.
Las guerrillas que hasta el anterior gobierno gozaban de una gran popularidad entre algunos sectores de la población, hoy en día son vistas como movimientos intransigentes que tuvieron oportunidad de contribuir a la paz y que no lo hicieron. Pero si bien existe esta percepción frente a las guerrillas, se da una totalmente contraria frente al gobierno: la de que hizo todo por conseguir la paz. Además, existe otra consideración: independientemente de la aceptación que pudiera tener la amnistía, una tendida de mano ante circunstancias políticas muy complejas era un acto no sólo de contenido político, sino también moral.
El Presidente se encuentra ahora ante una disyuntiva: o dejar la mano tendida o apretar las tuercas. Hasta ahora ha logrado mantenerse en la cuerda floja sin tomar partido en forma definitiva por ninguna de estas dos opciones. Y a pesar de aprobar recientemente cuantiosas partidas para la adquisición de armamento, algunos observadores interpretan las medidas como una fórmula para mantener relaciones manejables con el Ejército.
Donde el Presidente ha resultado un innovador en términos de manejo político, es en el campo internacional.
No poca de la popularidad que tiene internamente obedece a sus ejecutorias fuera del país. Si bien en política nacional ha mantenido una posición moderada y de equilibrio, en el plano exterior ha logrado una imagen de vanguardia y progresismo. Esta nueva línea tercermundista, cuyas consecuencias reales para el país sólo serán apreciables a largo plazo, lo ha hecho acreedor a corto plazo de un status de liderazgo en el continente y le han otorgado grandes dividendos políticos en Colombia. En el caso del Grupo Contadora no se trata sólo de imagen.
El Presidente está jugando un papel clave en la solución de un conflicto de proporciones mundiales, susceptible de explotar en cualquier momento.
TALON DE AQUILES
El aspecto del gobierno más abierto a la controversia ha sido el del manejo económico. Aun cuando éste refleja aciertos aislados, no se le ve una coherencia global. El pragmatismo, que tan buenos resultados ha dado en política, no ha producido dividendos comparables en este campo. Como uno de los logros podría ser considerada la recuperación gradual que se está viendo en el sector financiero. A través de tratamientos individuales aplicados a cada uno de los problemas surgidos en este campo, se ha logrado restablecer un clima de confianza en el ahorro privado. Para ello ha sido necesario implementar medidas discriminatorias,pues la ayuda gubernamental no ha sido recibida en igual proporción por todos los ahorradores.
En algunos casos se permitió que los establecimientos financieros llegaran hasta la quiebra, mientras que en otros se utilizó el peso del Estado para evitarlo. Esto ha sido objeto de serias críticas, pues una cosa es ser discriminatorio con los verdugos, que son las entidades captadoras, y otro muy distinto serlo con las víctimas, que son los ahorradores. Pero el balance, no obstante lo anterior, es favorable.
Otro acierto podría ser la reforma tributaria. Dos aspectos de ésta constituyen innovaciones de importancia: el estatuto contra la evasión y la amnistía patrimonial. Es previsible que permitan incrementar los recaudos a mediano plazo, lo cual era absolutamente indispensable dada la magnitud del déficit fiscal heredado. Pero mientras se generan estos ingresos, los problemas de caja a corto plazo serán solucionados a través de la ley de endeudamiento.
El frente más vulnerable de la política económica es el de haberle otorgado prioridad a la lucha contra la inflación en lugar de a la reactivación económica. Es probable que después del primer año de gobierno el costo de vida no aumente más de un 20%; de ahí que se haya anunciado ya que las metas son del 14 y del 10 por ciento, respectivamente, para los próximos dos años. El ahínco con el que se viene insistiendo en esta política, no obstante el éxito de la misma, parece desconocer, sin embargo, el creciente costo social que está generando, en momentos en que el desempleo en Colombia está llegando a cifras récord con síntomas de descomposición social cada vez más graves. El manejo de la devaluación también se está constituyendo en un factor restrictivo, al ser el indice de ésta mayor que el de la inflación.
Los esfuerzos de reactivación parecen limitarse a los programas de vivienda popular y a la política de importaciones, en donde el gobierno se ha acomodado al proteccionismo internacional vigente. Restringiendo las importaciones colombianas a través de aranceles, manejo de licencias y estatuto de compras oficiales, se ha buscado estimular el consumo interno de productos nacionales. Pero esta medida no es suficiente para una reactivación a corto plazo, si se consideran los múltiples elementos restrictivos a los que tiene que enfrentarse.
El retraso que se está presentando en el comienzo de una inaplazable recuperación ha hecho que en materia económica los colombianos no vean todavía la lucecita al final del túnel.
Esto es probablemente lo que ha dejado la calificación del Presidente en 3.9 (ver encuesta siguiente).
"A B.B. NO HAY QUE SACARLE DICCIONARIO PARA ENTENDERLE"
En la habitación que en Bosa ocupan Eider Yasnó, 26 años, su mujer Doris Campos y su hijo de dos años, todo parece ser entusiasmo y optimismo.
Desde hace 4 años, él trabaja como obrero en una fábrica de plásticos, donde mezcla colorantes y se gana $13.500 al mes. Ella no ha trabajado hasta ahora dedicada exclusivamente al hogár y al cuidado del niño, pero han considerado que ahora les hará falta un sueldo extra, así que, a pesar de las reticencias de Eider de que trabaje, ha solicitado un puesto de sueldo mínimo en una empresa de estampado de blusas.
La pieza (que incluye baño y una pequeña cocina) les vale $3.500, lo cual les deja $ 10.000 para mantenerse ellos y el niño. Aunque no tienen vivienda propia, Eider no se preocupa: ha llenado un formulario para vivienda sin cuota inicial, y tiene confianza en que se lo puede ganar.
"Me puse las pilas cuando fue lo de la rifa; pero esta vez no me sonó la flauta. Este gobierno le va a dar casa a los trabajadores, no a todos, porque no puede, pero sí a muchos. Por eso es bueno..." "¿que si voy a pensar que es malo si no me sale la casa? No, hombre, por qué, si eso es como una lotería: hay que saber ganar, hay que saber perder..." De todas maneras, por si "pierde", Eider ha tratado de tomar otras medidas, como solicitarle a la empresa un préstamo para un lote, que le fue negado.
Hace unos meses la familia Yasnó quiso montar una tienda, y compraron los estantes. Pero no salió la plata.
Eide Yasnó, que tiene buen nivel cultural porque es bachiller, opina que "este Presidente me gusta mucho porque es sencillo y directo es al único que no hay que sacarle diccionario para entenderle los discursos. Además se ve que se preocupa... visita cárceles, hospitales y cuando lo de Popayán, se nota que el hombre no dormía...".
El y su mujer opinan que la situación está mejor hoy en Colombia para los trabajadores. Les parece que los arrendamientos, por ejemplo, han bajado..
Los sábados y domingos Eider se dedica a jugar al tejo o al billar con sus amigos, es lo que ha hecho siempre, y lo sigue haciendo. Su mujer no sale nunca de la casa.
Interrogados sobre cómo solucionan sus problemas de salud, contestan que por fortuna son todos sanos, incluyendo al niño, y que hasta ahora no han necesitado recurrir al médico. Reconocen que si tuvieran que hacerlo, se verían en aprietos económicos.
"Ahora trabajo más que antes, porque me pongo muchas horas extras, y me aprieto más el cinturón. Pero en cambio tengo más cosas: estoy pagando las cuotas del televisor, de la grabadora, de una cicla. .. "
En cuanto al orden público, la pareja opina que los asesinatos y los secuestros siguen igual que antes, pero que es una situación incontrolable para cualquier gobierno. La ley de amnistía les pareció positiva, pero opinan que los del M-19 se pasaron de vivos con el gobierno. "Ese Bateman es tan astuto, que nada tendría de raro que se esté haciendo el muerto". Betancur ha manejado el problema social bien, opina Eider, porque es el primero que acepta negociar con la guerrilla. Sobre la universidad a distancia prefiere no opinar porque no conoce los datos, pero afirma que le gustaría tener acceso a ella para capacitarse más.
¿Desde cuándo están tan entusiastas con Belisario? "Desde la campaña electoral, contesta Doris. Aquí vino en persona al barrio él mismo llevó tierra en una carrétilla para ayudara construir la Iglesia".
"LA SITUACION ESTA MAS DURA"
La casa, una buena casa de tres alcobas en el barrio Belalcázar, es propia. Las paredes lavadas sólo tienen uno que otro cuadro de paisaje, el piso es de baldosa, los muebles de hule y las mesas de fórmica. Hay varias porcelanas sobre las repisas y un buen equipo de sonido en la sala.
Aquí viven don Antonio Páez, boyacense de 60 años, su esposa Mary, de 50, con sus cuatro hijos universitarios. Hasta hace diez meses, residían en Chiquinquirá, donde trabajaba don Antonio como auxiliar administrativo del Hospital Regional.
Ahora está desempleado, y como el Coronel de García Márquez, sólo vive de esperar que le empiecen a pagar su pensión de $15.000 mensuales. Lo despidieron, según dice, por ser liberal: "La culpa del desempleo no es de Belisario. Pero los que están gobernando son los políticos del partido conservador, y eso en provincia es muy serio" Después de quedar cesante, vendió su casa en Chiquinquirá y se vino con toda la familia a Bogotá, a vivir de la plata que ahorró durante toda la vida, que le deja una renta de $30.000 mensuales. No tiene esperanzas de encontrar empleo, porque sigue creyendo que "aunque Bogotá es una ciudad grande, ésta es una época difícil para los liberales que buscan trabajo" .
Su esposa Mary es más optimista. De aspecto rozagante y juvenil, dice que aunque en Boyacá se "estaban muriendo", "siempre hay oportunidades de hacer algo", y para demostrarlo, se dedica a redondear los ingresos familiares tejiendo, revendiendo ropa que le traen las amigas de Medellín y preparando por encargo una crema para la piel que ella misma prepara.
Para los cuatro hijos, el dilema ha sido pasar los exámenes de admisión en la Universidad Nacional o ponerse a trabajar, porque la posibilidad de pagar matrículas y pensiones no está contemplada en el presupuesto familiar. Todos lograron entrar, y están estudiando. Tres de ellos trabajan parte del tiempo para contribuir económicamente. Raúl, próximo a graduarse de economista, vende arepas en Chapinero en el negocio de un tío; Marta, estudiante de geología, trabaja en Sears los días festivos y Elisa, que estudia idiomas, trabaja por horas en Avianca.
Como viven cerca a la Universidad, no gastan demasiado en transporte, y últimamente, por los precios de la gasolina, no sacan un campero que tienen sino para ir a hacer mercado en Corabastos.
Todos opinan que la situación está mucho más dura ahora que hace unos años, y que han tenido que reducir los gastos "a lo estrictamente necesario" .
Aunque antes pasaban vacaciones juntos en Tínjaca, Ráquira o Villa de Leyva, calculan que ese era un lujo del pasado que no podrán repetir.
Don Antonio votó por Galán en las elecciones pasadas, pero opina que Belisario Betancur no es culpable del deterioro de la situación actual. "Como persona es magnífico -opina- un gran político, tanto que muchos liberales votaron por él. Me gustaron las medidas que tomó sobre la banca... En cuanto a la práctica, ahí es distinto. El tiene las mejores intenciones, pero los mandos medios no lo dejan hacer un cambio social".
¿Cosas malas del gobierno? "Se dan mucha pantalla, él y la señora María Eugenia". En cuanto a los impuestos, "quitó unos pero aumentó otros, y perjudicó principalmente a la clase media". La paz, dice la familia Páez, hay que reconocer que no la ha podido implantar, "no porque sea incapaz; él ha hecho lo que ha podido pero Colombia no le ha respondido" .
"ESTE GOBIERNO ME ACABO DE MANDAR AL HOYO"
En 1981, Raúl Rivera, un hombre robusto de 31 años, y Beatriz Arias de Rivera, su mujer, de 33 años, se fueron 12 días de vacaciones a Cartagena, a la ida en tren, a la vuelta en flota. Fue la última vez que estuvieron fuera de Bogotá. Ahora los fines de semana no salen de su casa: ven televisión y "peleamos, que se ha vuelto el oficio principal", como dice Beatriz.
Raúl trabajó hasta hace seis meses como pintor en el Instituto de Protección para Niñez y Juventud, que dirige el padre Javier de Nicoló. Pero fue despedido, cuenta él, por tratar de formar un sindicato, y desde entonces dejó de percibir los $13.500 mensuales que le entraban.
Desde que Raúl está desempleado, subsisten con los $6.000 que gana Beatriz trabajando medio tiempo en el Sears. ¿Cómo han hecho? Lo primero fue hacer que sus dos hijos "se abrieran": al mayor, de 12 años, lo mandaron a la casa de los abuelos maternos, al menor, de 8, lo tienen en Manizales, donde los abuelos paternos. Los dos niños estudiaron hasta noviembre del año pasado; "ahora se la pasan sin hacer nada" .
Hace un año, cuando contaban con viento a favor la familia Rivera vivía en un apartamento de dos alcobas y sala comedor en el barrio La Granja; desde que Raúl perdió el empleo y los niños se fueron, el matrimonio se trasladó a una pieza de alquiler en el mismo barrio, por la cual pagan $3.500 mensuales.
Según Beatriz, en lo que más se nota lo mal que están es en la comida. Hace un año no les faltaba la carne, de vez en cuando el pollo. Ahora se desayunan con "chocolate ventiado", almuerzan papa, arroz y huevo y comen con caldo de hueso poroso. Cuando pueden, les mandan plata a los abuelos para ayudar a la crianza de los hijos. Beatriz dice haber estado enferma durante los últimos tres meses del "estado nervioso", y una vez la hospitalizaron por cuenta del seguro que la cubre. Cuando es él quien se enferma, "ni qué pensar en un médico. Me tomo los remedios que le mandan a ella" .
En la pieza impecable, la cama matrimonial ocupa casi todo el espacio. Enfrente hay un gran televisor, y un potente radio en la mesa de noche. En la pared hay un tapiz de tigres, hecho en Taiwan, y banderines de fútbol. En un rincón permanece en su caja una máquina Singer, pequeña. Beatriz no la usa para complementar sus finanzas, primero, dice, por falta de plata para ponerla a funcionar bien, y después por falta de ánimos.
Ninguno de los dos tiene filiación política porque, sostiene Raúl "mi única política es que si no trabájo no como". No votaron por nadie en las últimas elecciones. Dicen no tener ninguna esperanza en el gobierno de Betancur, aunque reconocen que conocen poca gente que no esté contenta con el nuevo presidente. "Yo si no le como cuento. Míreme a mí, este gobierno con lo del desempleo me acabó dé mandar al hueco. A los ricos, en cambio, les ha ido bien este año. Han podido sacar mucha platica para afuera. En síntesis, le puedo decir que los coqueros están bien, y los trabajadores estamos peor".
Sobre los derechos democráticos, Raúl opina que no ha habido cambio frente al gobierno anterior: "A mí no me respetaron el de libre asociación".
Sobre el armario, olvidado y cubierto de polvo, hay un adorno de navidad. "El pasado diciembre no juntamos a la familia porque no había ni para el trago, -cuenta Beatriz--. "La última Navidad con tamales y pólvora fue la del 81: ese año hasta nos dimos regalitos". "De las épocas buenas dice Raúl, lo único que nos quedan son las fotos".
15 DIAS DE GUERRA
En el Magdalena medio, especialmente en el suroccidente de Santander, los últimos 15 días se vivieron como si se estuviera en guerra. El Secretario de Gobierno Departamental Víctor Camacho Gómez considera que la situación es "sumamente delicada ". A la presencia de las FARC y el ELN se les han opuesto grupos de civilés armados, como "Los tiznados", que utilizan las mismas tácticas guerrilleras para combatirlos. La evolución de esta situación ignorada en la capital del país y poco comentada en los medios oficiales, amenaza con agravarse día a día, y con extenderse a otras zonas hasta ahora no afectadas. Allí se está necesitando con urgencia una misión de paz del Presidente Betancur.
Julio 16: Cerca de 100 civiles armados portando la bandera nacional y gritando vivas al partido liberal y conservador ocuparon la población de Santa Rosa del Opón, Puerto Boyacá. Allí fusilaron a tres campesinos acusándolos de ser auxiliares de las FARC. Destruyeron con un tiro de bazuca el principal granero de la población y acusaron a su dueño de ser proveedor de la guerrilla.
Junio 18: Un destacamento de 50 hombres de las FARC se toma el corregimiento de Las Mercedes, Puerto Triunfo, Magdalena medio. Arengan a la población y distribuyen propaganda.
Un comando de 30 hombres del ELN ocupa el corregimiento Puerto Claver, en El Bagre, al noreste de Antioquia. Asaltan el comercio y se proveen de comida y medicamentos.
Julio 21: Hallan en Cimitarra ocho cadáveres de campesinos abaleados. Las autoridades civiles atribuyen el hecho al grupo "Los Tiznados".
Julio 22: Raúl Ardila Inspector de Policía de Puerto Olaya, Cimitarra, informa a las autoridades departamentales del continuo éxodo de campesinos intimídados por civiles armados que los acusan de ser auxiliadores de las guerrillas.
Julio 28: El grupo "Los Tiznados" asalta la población de Suaita al sur de Bucaramanga, entre Santánder y Boyacá. Roban un millón de pesos. En el asalto mueren tres miembros del grupo.
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