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| 7/15/2006 12:00:00 AM

Bellas, efectivas y poderosas

Con el nombramiento de 'Conchi' Araújo se consolida la tradición colombiana de dejar las relaciones internacionales en manos femeninas.

El fracaso de la embajada de Ernesto Samper en Francia obligó al presidente Uribe a llenar a la mayor velocidad tres vacantes de los cargos más importantes del país: la Cancillería, la embajada en Washington y la embajada en París. Dado el terremoto político que se había presentado, era necesario no sólo tranquilizar a la opinión pública sino dos países. Uribe, en gesto audaz, llenó esas vacantes con tres mujeres muy carismáticas: Carolina Barco, María Ángela Holguín y María Consuelo, 'la Conchi' Araújo.

El nombramiento de Carolina Barco era inobjetable. Existe un consenso de que era imposible alguien mejor. Su seriedad , su prestigio y su perfecto inglés garantizaban que la salida de Pastrana tendría un impacto mínimo. Se sabe que habría preferido irse a las Naciones Unidas, pero no iba a dejar al Presidente colgado en esa emergencia.

Andrés Pastrana tuvo la incómoda situación de ser el sucesor de Luis Alberto Moreno, quien marcó un hito histórico en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Nadie discute que Moreno ha sido el mejor embajador que ha tenido Colombia en ese país. . Paradójicamente, Pastrana puede haber sido el segundo mejor. Por lo general, ningún colombiano puede penetrar en los cerrados círculos del poder de la capital norteamericana. Pastrana había forjado estrechos lazos con buena parte de esos círculos, lo cual, sumado a su simpatía y a su dominio del idioma, lo convertían en una excepción.

María Ángela Holguín, la mejor candidata a la Cancillería, habría sido una excelente embajadora en Francia. Además de ser una experta en relaciones internaciones que venía de la embajada ante las Naciones Unidas, había vivido muchos años en Francia y dominaba esa cultura y ese idioma. Su no aceptación fue justificada por razones estrictamente personales. No obstante, en privado dejó saber que no le había gustado la forma como el gobierno hizo público el nombramiento sin consultárselo, simplemente dejándole un mensaje en el buzón del celular que decía que preparara maletas para ir a Francia. Y lo que nunca ha dicho, que algunos creen que piensa, es que tampoco le gustó que por segunda vez se la saltaran a ella para la Cancillería nombrando a personas con menos experiencia que ella en ese campo. Al fin y al cabo, durante la campaña de la primera elección de Uribe fue su asesora en esta materia desde el inicio.

El nombramiento mejor recibido entre la opinión pública en general, pero el más controvertido entre la opinión calificada, fue el de la 'Conchi' Araújo. Como Ministra de Cultura ésta había sido el miembro más popular del anterior gabinete de Uribe, y se encontraba recién designada para la Embajada en México. Desde su llegada al Ministerio se había convertido de la noche a la mañana en una figura muy popular. Atractiva y con una extraordinaria facilidad de expresión, tiene un toquecito costeño y un don de gentes que se han traducido en que sea el más popular de los nombramientos del segundo cuatrienio (ver encuesta en el artículo anterior).

Sin embargo, su nombramiento ha puesto sobre el tapete la consolidación de una tradición colombiana de poner en el Ministerio de Relaciones Exteriores mujeres extraordinariamente carismáticas sin mayor conocimiento de los asuntos del ramo. 'Conchi' sería la cuarta en esta categoría, después de Noemí Sanín, María Emma Mejía y Carolina Barco. Estados Unidos en toda su historia sólo ha tenido dos mujeres en ese cargo: Madeleine Albright y Condoleezza Rice. Y a juzgar por la primera, carisma no pudo haber sido el criterio de selección.

Curiosamente, la modalidad que se ha impuesto en Colombia, a pesar de carecer de toda lógica y producir desconcierto inicial, siempre ha tenido éxito. Teniendo en cuenta que el país tiene problemas serios como el diferendo con Venezuela, las definiciones sobre la extradición, la demanda de Nicaragua por San Andrés, el Plan Colombia y los derechos humanos en Europa, se pensaría que se requeriría un jurista internacional del más alto calibre para el cargo. Sobre todo en un país machista con vecinos como Hugo Chávez.

No obstante, las tres cancilleres mencionadas obtuvieron resultados en el campo diplomático que probablemente sus contrapartes masculinas no habrian podido igualar. Noemí, quien venía del sector financiero y del Ministerio de Comunicaciones, era la única que tenía alguna experiencia en el campo internacional por venir de la Embajada en Venezuela. Su gestión fue tan exitosa, que se le puede atribuir en gran parte el nombramiento de su entonces jefe, el presidente César Gaviria, en la OEA.

María Emma Mejía después de ser Ministra de Comunicaciones había conquistado a España como embajadora. Cuando Ernesto Samper la nombró Canciller, le tocó el más ingrato papel del que se tenga memoria en la historia de la diplomacia colombiana: defender al gobierno del proceso 8.000. Si había algún momento en que la Cancillería requiriera una combinación de astucia, encanto y persistencia, era ese. Y esas condiciones pocos podían llenarlas como María Emma.

Por su parte, a María Consuelo Araújo le va a corresponder ser la representante ante el mundo de uno de los gobiernos más populares de la historia. Esto no significa, sin embargo, que su trabajo va ser un camino de rosas o que las cosas no puedan cambiar. El Presidente tiene serios problemas de percepción en algunos sectores de la comunidad europea en materia de derechos humanos. Chávez y su vicepresidente, José Vicente Rangel, no son moneditas de oro. Venderle la Ley de Justicia y Paz al mundo, con el grado de impunidad a los paramilitares que ésta entraña, no va a ser tarea fácil. La Cancillería es un reto mucho más grande que el Ministerio de Cultura. Sin embargo, María Consuelo tiene en su haber que siempre ha triunfado en todas las responsabilidades que ha asumido. Su nuevo cargo, seguramente, no va a cambiar ese récord.
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